¿Sientes que Dios te castigó?

Psic. Octavio Escobar
Psic. Octavio Escobar

Cuando nos preguntamos qué es el amor, los seres humanos tendemos a buscar referencias basadas en nuestras experiencias, que nos permitan contestar esta pregunta. De la misma forma en que sabemos la diferencia entre frío o calor, la percepción de amor pareciera ser subjetiva a los ojos de cada persona. De esta forma describir el amor, desde un punto de vista teórico no tendría sentido, porque la experiencia que cada uno de nosotros ha tenido con respecto al amor no ha sido igual. 

Por ejemplo, el niño que fue abandonado por sus padres en un orfanato, probablemente no tendrá la misma percepción de amor que la de una persona que vivió en un hogar cálido y comprensivo. De la misma manera, alguien que nunca estuvo en una relación y por ende nunca recibió el amor de una pareja, podrá pensar que el amor no existe o que es un concepto romántico de las películas de Hollywood. 

Cualquiera que sea la situación de cada persona, nosotros los católicos conocemos al amor, no como un concepto sino como una experiencia universal, gracias a Jesús. Aquellos que no creen en Dios en lo absoluto, no comprenden el concepto de Dios como amor y tienden a imaginar a un hombre barbudo que vive en las nubes y juzga a discreción nuestros actos. 

Por el contrario, cuando entendemos que Dios es amor, no como una frase de cajón sino con un sentido cristiano, comprendemos que existe una persona que se entrega absoluta y desinteresadamente para que nos hagamos uno con Él. Es así, como Dios, siendo un ser perfecto, quiere que nosotros no manchemos nuestra alma con la impureza del pecado, para que podamos unirnos nuevamente en la hora de nuestra muerte. 

De esta forma, el concepto de amor nos enseña que los sentimientos de entrega, cariño, afecto, perdón, reconciliación, etc. son la forma en que el Padre nos inspira para que no manchemos nuestra alma y podamos volver a Él a través de la pureza. En sentido contrario, cuando caemos en tentación y cometemos actos impuros, no es que Dios nos juzga con soberbia, sino que al ensuciar nuestra alma, nos privamos de unirnos nuevamente a esta persona real de amor infinito y puro que es Jesucristo. 

Ahora bien, la esperanza que tenemos los cristianos en Jesús es la del perdón que obtenemos de un profundo arrepentimiento por nuestras infidelidades. ¿Y cuál es el precio que se paga para recibir ese perdón? Otra prueba de amor. La entrega de Jesús en la cruz. 

A esta altura, no podemos negar que todo acto de Dios está inspirado en el amor. Por eso debemos tener cuidado cuando pensamos que hemos recibido un castigo del cielo, ya que no todo lo que es malo viene a nuestra vida para destruirnos. Por el contrario, si lo vemos con los ojos de un cristiano, sabremos que toda prueba que viene de Dios ha llegado para purificarnos y ayudarnos a crecer en el camino. 

Por eso hoy, quiero invitarte a que cambies el filtro con el que ves tu vida y reconozcas el amor de Dios en todo. Si existe el mal, no preguntes si estás recibiendo un castigo. Pregúntale a tu Padre que te ama, cómo te puede socorrer para salir adelante en esta prueba. 

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Psicólogo Clínico de Colombia
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