El «círculo íntimo» de Francisco rompe el pacto de confidencialidad y revela detalles del Cónclave que eligió al cardenal Prevost

ACN

En un libro recién publicado, los periodistas vaticanos Elisabetta Piqué —gran amiga, confidente y biógrafa argentina de Francisco— y Gerard O’Connell —editor asociado de la revista de los jesuitas–. revelan detalles hasta ahora desconocidos del cónclave de 2025. Según su investigación, el cardenal húngaro Peter Erdö encabezaba la lista de favoritos en la primera votación. Tras él se situaban Robert Francis Prévost, quien posteriormente fue elegido Papa, y el cardenal Pietro Parolin. El libro se publicó en España el miércoles de esta semana.

El solo reflejo de lo sucedido en la primera votación permite observar cómo el grupo del cardenal Parolín prefirió dar el voto a favor del cardenal Prevost, en vez de sumarlo al de quienes seleccionaron al cardenal Erdó, destacado por su firmeza doctrinal.

La información proviene necesariamente de cardenales que violaron el acuerdo de confidencialidad, ya que son los únicos con información precisa de lo ocurrido durante el Cónclave, que como se recuerda en el libro, es a puerta cerrada, en total aislamiento.

Los autores también profundizan en la cuestión de por qué la primera votación comenzó con una demora significativa. 

  • El humo negro no apareció hasta las 9 p. m. de ese día, en lugar de las 7 p. m. previstas. 
  • Si bien ya se sabía que el cardenal Raniero Cantalamessa había extendido su discurso de apertura aproximadamente una hora, Piqué y O’Connell ahora citan otra razón: un teléfono móvil en la Capilla Sixtina.
  • Un cardenal anciano había olvidado entregar su teléfono; solo después de que se subsanó este descuido pudo comenzar la votación.

Durante las elecciones papales, en el Vaticano se aplican estrictas normas.

Los cardenales con derecho a voto se encuentran completamente aislados, deben entregar sus teléfonos móviles y se les desconecta la red móvil.

Según la investigación, esto provocó que algunos cardenales se quedaran dormidos al inicio del cónclave, ya que, sin teléfonos móviles, no tenían despertador. Al parecer, empleados del Vaticano tuvieron que despertarlos; posteriormente, el Vaticano distribuyó despertadores a los cardenales.

En aproximadamente 450 páginas, Piqué y O’Connell presentan numerosos detalles y anécdotas sobre el cónclave a modo de diario, que necesariamente solo pudieron ser contados por cardenales.

Por lo demás, no deja de llamar la atención que los dos «investigadores» sean conocidos por haber mantenido estrecho vínculo con el entonces Papa jesuita argentino Francisco y/o con los miembros del círculo íntimo del Pontífice.

MADRID, ESPAÑA.

JUEVES 13 DE NOVIEMBRE DE 2025.

KNA/AGENCIACATÓLICADENOTICIAS.

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