Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo

Pbro. Crispín Hernández Mateos
Pbro. Crispín Hernández Mateos

Las lecturas de este domingo nos hablan del amor eterno de Dios (salmo), de la sabiduría divina (2ª lectura) y de la identidad mesiánica de Jesús (Evangelio). Jesucristo pregunta a sus discípulos lo que la gente piensa de Él: «unos dicen que eres Juan, otros que Elías y otros, que Jeremías»; pero sólo Pedro da la respuesta acertada: «Tú eres el Mesías». Veamos.

«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»

Las respuestas no son acertadas pero si adecuadas a lo que la gente buscaba: un profeta de su tiempo. Lo comparan con Juan el Bautista, de quien Jesús afirma no había nacido de una mujer un varón más grande que él (cf. Mt 11,11), además de haber dado su vida por Cristo (cf. Mc 6,14-16). También afirmaban que era Elías, el profeta más grande e importante del Antiguo Testamento, quien fue arrebatado en un carro de fuego hacia el Cielo (2ª Re 2,11). Además, la gente lo comparaba con Jeremías, llamado el Profeta de las naciones (cf. Jer 1,5), que tenía el poder de extirpar y destruir, de perder y derrocar, de reconstruir y plantar (cf. Jer 1,11). Sin embargo, ninguna de estas respuestas era la correcta. La gente solo veía el actuar de Jesús y, aunque éste ya había estado mucho tiempo con ellos, no lograban reconocerlo como el Hijo de Dios, para lo cual se necesita la fe, el discipulado y la comunión.

«Ustedes ¿quién dicen que soy Yo?»

Pedro, se adelanta  a sus hermanos y afirma que Cristo es «el Mesías, el Hijo de Dios vivo», palabras que nacen de su corazón y conciencia, después de haber sido reveladas por el Padre (cf. Mt 16,17). Recordemos que en el episodio de la Transfiguración, Pedro, Santiago y Juan son testigos de este hecho, donde el Padre afirma que Jesús es su «Hijo amado», en quien tiene puestas sus complacencias (cf. Mt 17,5 y Mc 9,7). Esta revelación ya había acontecido en el Bautismo y testigo de ello, había sido Juan el bautista: «este es mi Hijo amado» (Mt 3,17 y Mc 1,11). La palabra Mesías significa Ungido, el enviado por Dios, el Salvador. Este Mesías es Cristo Jesús.

«Tú eres Pedro y sobre ésta piedra edificaré mi Iglesia»

Este episodio no solo trae la revelación de la Identidad de Jesús, sino también revela la misión de Pedro, de ser portador de las llaves del Cielo y la defensa de la Iglesia contra el Maligno (cf. Mt 16,18-19). Pedro es el Apóstol elegido para ser el líder del grupo, el jefe de la Iglesia, el evangelizador de los judíos. La comunidad naciente necesita de alguien vaya delante que organice, que motive su caminar, quien de testimonio de su fe con amor y valentía, y ese hermano es Pedro (cum Petro et sub Petro), a quien Jesús llama roca o piedra (cf. Mt 16,18), por su solidez en la fe y el testimonio. Además, recibe un encargo muy especial: tener las llaves para atar y desatar (misión de profeta) tanto en el cielo como en la tierra, es decir, es llamado a continuar la misión de Cristo de salvar, de perdonar y de conducir al rebaño a la casa del Padre.

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