Trece nuevos ‘Venerables’ de la Iglesia: Matteo Ricci, Martin Benedict, Margherita Maria Guaini y Maria Ignazia Isacchi, entre otros

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El Papa, tras una audiencia matinal este sábado con el cardenal Marcelo Semeraro, prefecto de la Causa de los Santos, ha aprobado los decretos que proclaman la virtud vivida en grado heroico de 13 Siervos de Dios, de distintas épocas y condición, entre las que se cuentan religiosas, religiosas, fundadores, misioneros, italianos, polacos, un rumano y dos españoles.

Consideradas probadas sus virtudes heroicas, la Iglesia les aplica el título de Venerable. Para ser proclamados beatos, la Iglesia ha de poder atribuir un milagro a su intercesión celestial, es decir, producido tras su muerte.

Los dos españoles del decreto vivieron sobre todo en la primera mitad del siglo XX: Magdalena Aulina Saurina, fundadora de las Señoritas Operarias Parroquiales, y José Marcos Figueroa, hermano jesuita, de origen canario aunque criado en Uruguay, que fue 50 años portero en un colegio de Santa Fe, Argentina.

Magdalena Aulina (1897-1956), fundadora de las Señoritas Operarias Parroquiales

Magdalena Aulina nació en Bañolas, Gerona, junto al lago del mismo nombre, conocido por ser el más grande de la Península y popular lugar de veraneo. Era la sexta de siete hermanos. Desde niña era especialmente devota de la Virgen. Aunque tenía una hermana mayor en el Carmelo de Bañolas y le atraía consagrarse a Dios, no quería permanecer en un convento, sino «ganar almas para Dios» trabajando en el mundo. Hablaba de una
“secularidad consagrada” y de trabajar “a campo abierto”.

A los 18 años empezó a organizar “encuentros marianos”, reuniones a las que invitaba a sus amigas y vecinas. Luego lanzó un Patronato de Obreras para ayudar y formar a chicas de las fábricas. También inició una escuela para los niños, un nuevo templo para las reuniones y a su lado un «casal» (espacio de ocio) para los jóvenes. Leyendo sobre Santa Gema Galgani (fallecida con 25 años en 1903) se inspiró en la opción de consagrarse sin salir del mundo.

En 1933, Magdalena se consagró junto con unas compañeras, con una sede para actividades religiosas junto al lago, que llamaron Casa Nostra.

Sufrió algunas oposiciones importantes: eran unas jóvenes consagradas pero sin regla ni hábito ni clausura. El obispo de Gerona escribió en 1941 que su obra era “doctrinalmente herética, en el orden familiar disolvente y en el social y público perturbadora”. Pero el obispo de Pamplona, el salesiano Marcelino Olaechea Loizaga, las apoyó y las invitó a establecerse en Navarra, donde fundaron la Pía Unión de Operarias Parroquiales. Luego recibieron, en 1951, el apoyo de Pío XII, que había creado la fórmula de los Institutos Seculares.

Magdalena Aulina, fundadora de las Operarias Parroquiales

Magdalena Aulina (1897-1956), fundadora de las Operarias Parroquiales.

Tras años en Roma, volvió a Barcelona y allí murió con fama de santidad en 1956. Sus restos reposan en el oratorio de la casa central del instituto en la Ciudad Condal. Las Operarias Parroquiales, instituto secular aprobado por la Santa Sede en 1962, y las iniciativas de la Familia Auliniana, están presentes hoy con casas y apostolados en España, Italia, Francia, Puerto Rico, Paraguay, Guinea Ecuatorial y República Democrática del Congo. Tienen a Santa Gema Galgani como patrona e inspiradora. El proceso de beatificación de Magdalena lo abrió en 2006 el cardenal Martínez Sistach, de Barcelona.

El hermano Figueroa (1865-1942), medio siglo a la puerta de un colegio jesuita

José Marcos Figueroa nació en 1865, en Tinajo, en la isla de Lanzarote (Islas Canarias), el mayor de cuatro hermanos, pero llegó con toda su familia a Uruguay cuando tenía 8 años. Se dedicaron a la agricultura cerca de Montevideo.

Solo pudo ir 4 meses a la escuela como alumno y permaneció ayudando a sus padres hasta cumplir 20 años. En 1886 entró en el noviciado de los jesuitas en Córdoba, Argentina. Unos meses después, contrajo la viruela, y vio morir de ella a su enfermero. Esa experiencia le marcó para siempre.

Desde 1888 trabajó en el colegio jesuita de Santa Fe, Argentina. Pronto se le colocó en la portería, lugar de acogida y atención. Su predecesor, el Hermano Laurindo Da Silva, en el cargo desde 1862, le enseñó el «arte de ser portero». De 54 años de vida religiosa, pasó 52 en la portería.

Sin que se le atribuyan obras extraordinarias, todos lo querían y lo veían al servicio de los demás. Su muerte, en 1942, atrajo a una multitud que le empezó a llamar santo.

Busto a José Marcos Figueroa en Tinajo, su pueblo natal en Lanzarote, Canarias

Busto en homenaje al Hermano José Marcos Figueroa en Tinajo, su pueblo natal en Lanzarote, Canarias.

En 1952, cuando se trasladaban restos de jesuitas enterrados en el Cementerio de Piquete, encontraron incorrupto el cadáver del Hermano José Marcos. Actualmente se encuentra en el santuario de Nuestra Señora de los Milagros, en la Manzana Jesuítica de Santa Fe, donde muchos devotos le piden intercesión. Se trata de un lugar de gran valor cultural y arquitectónico que está abierto todos los días del año. La fase romana del proceso de beatificación se abrió en 1995.

Numerosos fundadores de virtudes ahora reconocidas

Las otras virtudes heroicas que el Papa ha reconocido en el mismo decreto son las de:

 Luisa Guidotti Mistrali, italiana laica, médico misionera consagrada en la Asociación Femenina Médico-Misionera, fallecida con 47 años en Mutoko (actual Zimbabue); mientras acompañaba en coche a una parturienta en riesgo, el vehículo fue alcanzado por una ametralladora y la misionera murió por los disparos;

 Matteo Ricci (1552-1610), el católico más famoso en China, científico y sacerdote misionero jesuita italiano que hizo grandes avances en el acercamiento entre China, Europa y el cristianismo en el s.XVI y XVII;

– Aleksander Woźny (1910-1983), sacerdote polaco que sobrevivió en los campos nazis de Buchenwald y Dachau, fue encarcelado un año por los comunistas y desde los años 70 impulsó la nueva evangelización y nuevos movimientos en Poznan (Polonia);

 Ignazio Posadzy (1898-1984), sacerdote diocesano que atendió a los emigrantes polacos de Iberoamérica. Fundó la Sociedad de Cristo para los Extranjeros de la Diáspora Polaca, con votos monásticos, de la que fue nombrado superior hasta 1968. También fundó cerca de Poznan las Hermanas Misioneras de Cristo Rey;

– Martin Benedict (1931-1986), médico y, clandestinamente, sacerdote y franciscano conventual en la Rumanía comunista; por una grave enfermedad le daban días de vida en 1972, pero vivió 14 años más, con dificultades pero muy activo. En 1983 se reveló que era sacerdote, se intensificó la persecución contra él, y murió 3 años después;

– Ugo De Blasi, sacerdote diocesano, que vivió entre 1918 y 1082 en Lecce, Italia;

– Miradio della Provvidenza di San Gaetano (nombre secular, Giulia Bonifacio), italiana fundadora de las Hijas Pobres de San Antonio, hoy Religiosas Franciscanas de San Antonio (1863-1926);

– Maria Ignazia Isacchi (nombre secular, Angela Caterina detta Ancilla), italiana fundadora de las Hermanas Ursulinas del Sagrado Corazón de Asola (1857-1934);

– Margarita Crispi (nombre secular, Diomira Ludovica Romana), italiana fundadora de las Oblatas al Divino Amor (1879-1974);

– Margherita Maria Guaini (en el siglo, Alessia Antonia), italiana fundadora de las Misioneras de Jesús Eterno Sacerdote (1902-1994);

 Teresa Veronesi, italiana hermana de la Congregación de las Mínimas de la Dolorosa (1870-1950); fue religiosa, maestra y gran animadora de vocaciones al sacerdocio entre sus alumnos.

Por P.J.Ginés.

Sábado 17 de diciembre de 2022.

ReL.

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