Falleció arzobispo colombiano que siempre pugnó por la liberación de los secuestrados por la narco guerrilla comunista

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La iglesia Católica en el país está de luto tras la muerte del monseñor Luis Augusto Castro, arzobispo emérito de Tunja (Boyacá), y que en dos ocasiones presidió la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), en las cuales abogó por la liberación de secuestrados por el Eln y las extintas Farc, por lo que terminó siendo clave en el proceso de paz con ese otrora grupo insurgente.

A través de un comunicado, en la entidad sacerdotal católica en el país indicaron que la vida del prelado llegó a su fin a los 80 años de edad, tras permanecer en la Clínica Marly de Bogotá por los quebrantos de salud que padecía.

“Con profundo dolor, pero con la esperanza puesta en el Señor Resucitado, debemos informar que ha fallecido monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, que Dios lo reciba en la patria eterna y lo colme con el cielo por su entrega generosa a su voluntad”, expresaron en la misiva.

Monseñor Castro inició su vida clerical tras estudiar Filosofía en la Universidad Javeriana de Bogotá, posteriormente llevó a cabo su noviciado en Bedizzole (Italia), para luego estudiar Teología en la Universidad Urbaniana, también en el país europeo donde se encuentra el Vaticano. En 1967 se ordenó como sacerdote en Roma.

En Colombia se desempeño inicialmente como vicario de cooperador de la Parroquia de la Catedral, a su vez asumió la rectoría de la Universidad de la Amazonía de 1973 a 1975. En 1986 fue nombrado Obispo titular de Acque Flavie y Vicario Apostólico de San Vicente, en Puerto Leguízamo (Putumayo). Doce años después lo nombraron como arzobispo de Tunja.

Ya en el nuevo milenio, el prelado ocupó la vicepresidencia de la Conferencia Episcopal, entre 2002 y 2005, para luego presidir la entidad sacerdotal hasta el 2008.

Durante esa época se destacó por sus labores en la búsqueda de la paz en Colombia y, en aquel momento, le pidió a la entonces guerrilla de las Farc que usara cualquier medio para liberar a las personas que tenían secuestradas, entre las que se encontraba la excandidata presidencial Ingrid Betancourt.

“Yo creo que estamos esperando a ver cómo se reorganiza la cúpula de (esa guerrilla). Es bueno saber quién va a ser el encargado directo de los diálogos, para comunicarse con ellos, para reavivar todo este esfuerzo”, declaró, luego de que en ese entonces fuera abatido por el Ejército Raúl Reyes, uno de los integrantes del secretariado de la entonces organización narcoterrorista.

Precisamente fue una de las figuras públicas en Colombia que insistió en que se liberara a Betancourt, precisamente cuando se conoció la fotografía, que enviaron los subversivos como prueba de supervivencia, en que se encontraba completamente demacrada.

“No sabemos ni siquiera a quién hay que recurrir como cabeza de las Farc, pero yo creo que un llamado general a todos ellos (…) para que acojan ese llamado y pueda salvarse la vida de Ingrid Betancourt y de todos los demás que están secuestrados”, reiteró en esa época.

En su segundo periodo frente a la Conferencia Episcopal de Colombia, entre 2014 y 2017, el prelado brindó su apoyo a los diálogos de paz que iniciaban con ese antiguo grupo armado ilegal. Incluso el mismo expresidente Álvaro Uribe, quien se opuso al proceso, le solicitó intervenir.

“Le hemos pedido a monseñor Luis Augusto Castro y a la Conferencia Episcopal que ayuden para que se dé un pacto nacional de reforma de los acuerdos de La Habana”, dijo en 2016 el exmandatario.

También reaccionó a decisiones de la Corte Constitucional en Colombia respecto a la adopción de menores de edad por parte de parejas homosexuales. “Se puede experimentar con ratones pero no con niños”, dijo sobre el tema.

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