
La Iglesia Católica Siríaca atraviesa una crisis institucional sin precedentes. El 4 de septiembre, el obispo de mayor rango de su sínodo inició un procedimiento que podría conducir a la deposición del Patriarca Ignacio Yusuf III Younan.
El patriarca Ignacio Yusuf III Younan podría convertirse en el primer líder de una Iglesia católica oriental en ser objeto del nuevo procedimiento de deposición iniciado por el papa León XIV.
- Esta crisis pone de manifiesto una grave parálisis en el gobierno sinodal de esta Iglesia, que ha sufrido exilio y persecución.
- El patriarca, de 81 años, dirige esta Iglesia católica oriental, cuya sede patriarcal se encuentra en Antioquía, desde 2009.
- Su título completo es Patriarca de Antioquía y de todas las Iglesias Ortodoxas Siríacas del Oriente.
- Los aproximadamente 160.000 miembros de la Iglesia se encuentran principalmente en Siria, Líbano e Irak, mientras que un número significativo reside en la diáspora, sobre todo en Estados Unidos, Europa y Australia.
Este caso constituye la primera prueba del motu proprio Mutua concordia , promulgado por León XIV el 29 de agosto. El texto modifica el Código de Cánones de las Iglesias Orientales y abre una posibilidad hasta ahora inexistente: un sínodo de obispos puede solicitar la deposición de su patriarca o arzobispo mayor cuando considere que este ha causado un daño irreparable a la comunión de la Iglesia. Por lo tanto, en esta etapa, no se trata de una decisión romana ni de una destitución ya pronunciada. El procedimiento es sinodal e incluye varias garantías. Debe ser convocado por el obispo de mayor antigüedad a favor de la deposición; se debe dar al patriarca la oportunidad de responder a las acusaciones formuladas en su contra; se requiere una mayoría de dos tercios de los miembros con derecho a voto. Finalmente, la decisión solo puede surtir efecto tras la confirmación explícita del Romano Pontífice.
La novedad es significativa. Las Iglesias católicas orientales no son simplemente diócesis de un rito diferente: poseen su propia liturgia, disciplina, historia y gobierno, al tiempo que permanecen en plena comunión con el Obispo de Roma.
El patriarca ostenta una autoridad real. Es elegido por su sínodo, no designado directamente por el papa. Al establecer un procedimiento excepcional para la deposición, León XIV no eliminó esta autonomía; le otorgó al sínodo los medios para afrontar una crisis grave, reservando al mismo tiempo para el papa el papel de garante supremo de la unidad eclesiástica.
En el centro del conflicto
se encuentra la reiterada negativa
del Patriarca Younan
a convocar las reuniones ordinarias del sínodo,
a pesar de las peticiones de varios obispos
durante los últimos tres años.
En una Iglesia patriarcal, el sínodo no es una mera formalidad. Participa en decisiones importantes: nombramientos episcopales, organización pastoral, disciplina común y la dirección de la vida eclesial. Cuando este órgano deja de reunirse, el funcionamiento de la Iglesia en su conjunto corre el riesgo de verse afectado. En respuesta al inicio de este procedimiento, el propio patriarca convocó un sínodo para noviembre. Este gesto podría parecer un intento de restablecer la normalidad en la vida sinodal y evitar una escalada. Sin embargo, para varios obispos, esta iniciativa llega demasiado tarde, tras años de tensiones acumuladas.
Por lo tanto, la cuestión trasciende la figura del patriarca. Se refiere a la capacidad de una Iglesia oriental, debilitada por las guerras, la emigración y el declive de sus comunidades históricas, para ejercer plenamente su propio gobierno.
En estas Iglesias de antiquísima tradición apostólica, la comunión no se reduce ni a la obediencia pasiva ni a la confrontación personal: presupone la responsabilidad efectiva de los obispos ante su patriarca. Las próximas semanas revelarán si el sínodo logra restaurar esta comunión o si la Iglesia católica siríaca se ve inmersa en el primer procedimiento de deposición patriarcal previsto por la reforma de León XIV.
Por MARIE DELORME.
JUEVES 17 DE SEPTIEMBRE DE 2026.
TCH.

