El lamentable deceso de Juan Manuel Dabdoub Giacoman, el 11 de septiembre de 2025 en la Ciudad de México a los 71 años, tras una larga batalla contra el cáncer, marca el fin de una era en la defensa de la vida y la familia en México.
Su muerte ha generado discretos reconocimientos en redes sociales y medios católicos, reconociéndolo como un «campeón provida» y un líder inquebrantable. Sin embargo, recordar su lucha y aspectos críticos de su trayectoria, ofrecen una visión equilibrada de un hombre cuya pasión por sus ideales lo llevó a la organización de movilizaciones, pero también a controversias que cuestionaron su respeto por el diálogo.
Nacido el 30 de noviembre de 1953 en Monterrey, Nuevo León, Dabdoub Giacoman forjó una carrera académica y profesional sólida antes de dedicarse al activismo. Estudió en el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas (IPADE). Fue profesor, impartió clases de planificación estratégica en el Tecnológico de Monterrey y marketing en la Universidad de Monterrey, demostrando una mente analítica y organizada que más tarde aplicaría a sus causas sociales. Su personalidad, autodescrita en redes como «católico de corazón y por convicción, rebelde por naturaleza e idealista por convicción«, eran el signo del hombre apasionado y determinado, que lo impulsaba a desafiar el statu quo en temas éticos y familiares.
Su mayor legado radica en su rol como defensor de la vida desde la concepción y promotor de la familia tradicional. Fundador del Consejo Mexicano de la Familia (ConFamilia), impulsó una reforma constitucional para definir el matrimonio como la unión entre hombre y mujer, recolectando más de 200,000 firmas, que envío al Congreso de la Unión.
Miembro fundador del Frente Nacional por la Familia, se le recuerda por su capacidad al orgnizar las marchas contra la iniciativa de matrimonio igualitario durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, culminando en una manifestación en la Ciudad de México con más de 400,000 participantes.
Coordinó giras nacionales para combatir lo que denominaba «ideología de género», y participó en foros internacionales como la Conferencia de Población de la ONU en El Cairo (1994) y el Congreso Mundial de Familias en Ginebra (1999) y México (2004). Sumó esfuerzos en múltiples ocasiones con organizaciones ciudadanas como LA COALICIÓN SUMAS y +VIDA+FAMILIA. Fue a través de su gran amistad con Arturo Segovia Flores que en 2017 el emblemático autobús de la libertad llegó al puerto de Coatzacoalcos, siendo esta actividad el punto de partida para su participación e intervención en múltiples manifestaciones que se llevaron a cabo en Veracruz para contener proyectos de ley que atentaban contra la vida, la familia y las libertades fundamentales. Su última participación en Veracruz sucedió en 2020 con +VIDA+FAMILIA, en donde Dabdoub fue pieza clave para cerrar filas con múltiples líderes nacionales y hacer frente a las pretensiones de reforma al Código Civil por parte de la ex diputada Mónica Robles Barajas, situación que tuvo una conclusión exitosa.
Activo en medios de comunicación, aprovechó la palestra de esas herramientas para criticar en 2023 los materiales educativos del gobierno por promover una «educación sexual ideologizada y perversa». Su defensa de la vida no era abstracta; la veía como el pilar de la sociedad, urgiendo al Estado a protegerla desde el no nacido hasta la familia nuclear.
Así mismo, desde lo particular, con estudios en el IPADE en Monterrey, una maestría en Thunderbird (Arizona) y un posgrado en la Fundación Getulio Vargas de Río de Janeiro, Dabdoub también se desempeñó como profesor de planeación estratégica en el ITESM, de mercadotecnia en la Universidad de Monterrey y en el Instituto de Capacitación de Mandos Intermedios, filial del IPADE.
Su capacidad transformó movimientos dispersos en fuerzas nacionales, inspirando a miles en la defensa de la vida y la familia. Dabdoub deja un vacío en el activismo por la vida y la familia. En un país polarizado por debates sobre derechos reproductivos y diversidad, su desaparición nos advierte lo que otros deben asumir, el de la defensa de valores que ahora son relativizados y minimizados para suporponer ideologías alienantes y corruptoras. Esa es la complejidad de su legado.
Descanse en paz.

