El Dia Siguiente

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Por: Jeffrey M. Kihien

El Dia Después, es una película estrenada en 1983, cuando la rivalidad entre la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y los Estados Unidos de Norteamérica, ambas superpotencias militares nucleares, que dominaban y dividían el planeta en dos bloques, era parte de la conversación cotidiana. La amenaza de una guerra nuclear entre las potencias era constante, con la consecuente destrucción de la civilización. Esta película narra lo que sucedería el día siguiente de un ataque nuclear Soviético a los Estados Unidos.

El enfrentamiento entre estas dos potencias, se basaba en el choque de dos ideologías modernas; el socialismo versus el liberalismo. Ambas potencias eran seculares, democráticas y pregonaban proteger la libertad de sus ciudadanos. No permitían el gobierno de la iglesia menos su interferencia en asuntos de estado. En la URSS la iglesia ortodoxa, que acompañó la formación del Imperio Ruso por más de mil años, fue prohibida. Y en los Estados Unidos, la separación del estado de la opinión teológica, basada en el cristianismo, se hacia cada día mas evidente. A este periodo de confrontación se le denominó como la Guerra Fría. Tampoco era tan fría porque la guerra era real y se desarrollaba en varios frentes alrededor del mundo. Es que, revisando la historia, estas dos ideologías del modernismo; el liberalismo y su hermana el socialismo inauguraron los periodos de guerra más largos y salvajes la historia ha conocido. Con el nacimiento del estado moderno, a partir de la Revolución Francesa, también nació el ejercito estatal permanente, para defender al estado, obligando al ciudadano a ser soldado y a morir por la causa que el estado eligiese, o en su defecto morir por la Constitución. 

Tenemos que ser claros; el estado son los burócratas y políticos de turno y que, a falta de ellos, no existiría. El estado moderno obtiene su legalidad por medio de la constitución y la democracia, lo que la mayoría manda en democracia moderna, se convierte en verdad, obligando a todos los ciudadanos a defenderla. La verdad también la ordenan los políticos de turno junto a los burócratas, el ciudadano tiene la obligación de aceptarla, la disidencia se castiga.

El 27 de junio de 2024, se realizó el primer debate presidencial en los Estados Unidos, previo a las elecciones del 5 de noviembre del mismo año, entre el ex Presidente Donald Trump y el actual Joe Biden. El día siguiente, del debate presidencial, lideres del partido del presidente Biden, el Partido Demócrata así como sus donantes, exigían la renuncia de Biden para ser reemplazado por otro. El desarrollo de Biden en el debate confirmó su rápido deterioro mental, debido a su vejez, posiblemente, sin dejar de lado alguna patología como Alzheimer,demencia o Parkinson. Biden se mostró en el debate con el rostro perdido y los ojos huecos, fantasmagóricos sin la capacidad de elaborar frases completas para terminar un concepto. El día siguiente del debate, es una alerta para Estados Unidos y el mundo occidental en su conjunto. Los donantes, aquellos millonarios que financian a los políticos, esenciales en la democracia moderna, ya amenazaron con contar el flujo de dólares para para el marketing de la campaña de Biden. Mas peligroso aun, es que el mundo no sabe a ciencia cierta quien esta gobernando, ya que el deterioro mental del actual presidente no le permite hacerlo. Los conspiranoicos dicen que Obama y los Clinton gobiernan, junto con la esposa de Biden, la Doctora Jill.

La prensa asidua a defender a Biden le ha dado sospechosamente la espalda, hasta un día antes del debate negaban su deterioro cognitivo, ahora promueven su renuncia a la candidatura así como los actores progresistas de Hollywood. Todo es sospechoso. Las elecciones en los Estados Unidos son sospechosas, la última, con el voto por correo eliminó la confianza en ellas, y las reglas no han cambiado. El voto por correo continuará.

Días atrás, del 9 al 11 de julio de 2024, en Washington, DC se celebró la reunión por el 75 aniversario de la OTAN, la ciudad se cerró para cuidar la seguridad de la oligarquía democrática occidental atea y pagana. Biden, el presidente con armas nucleares, amenazó a Rusia, mencionó que la iba a derrotar, como si Estados Unidos estuviera en guerra. Luego confundió a Zelensky con Putin, y a Trump con Kamala Harris.

Biden, reactivó la agenda transgénero que inició Obama, dándole un impulso desde el gobierno sin precedentes en la historia de los Estados Unidos, defendiendo la mutilación de niños, nombrando a travestis en cargos claves en el gobierno, incluyendo las Fuerzas Armadas, celebrando fiestas homosexuales en la Casa Blanca, con varones descamisados. La primera dama, la Doctora Jill, entregó premio de mujer del año a un travesti argentino. Así como sucedió una revolución sexual y de drogas en los sesentas, con los hippies, ahora es una revolución antropológica, para cambiar al ser humano con la justificación del ideal de una libertad relativa, gaseosa, y la consiguiente destrucción total de la verdad, que ya no existe, por ese motivo, la ahora jueza suprema Ketanji Brown no puede definir que es una mujer, no se puede definir a ella misma, sin esa definición; mujer-hombre, el sistema legal se derrumba. Esta revolución nos trae varones ganando concursos de belleza otrora solo para mujeres, y la introducción en las escuelas de la satánica ideología de género, adoctrinando a los niños para llevarlos al caos. Biden también es abortero, declarándose el mismo católico, no ha sido excomulgado por intervención de nuestro Papa Francisco, debiera serlo.

Estamos observando un cambio de era, es el retorno del paganismo. Lo único que nos queda es volver a la tradición, practicar la disidencia silenciosa, como los primeros cristianos y volver a corregir el mundo.

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