El Primer Ministro gay de Francia defiende la ‘gestación subrogada’: hay que «romper el tabú», dice

ACN

En una civilización, un tabú designa aquello que se rechaza colectivamente por amenazar la dignidad humana, el equilibrio social y el bien común.

Al afirmar que quiere «romper un tabú» con la gestación subrogada, Gabriel Attal — el primer jefe de gobierno abiertamente gay en la historia de Francia– intenta, en realidad, presentar una grave transgresión moral como si fuera un simple avance civilizatorio.

Algunas palabras dicen mucho sobre una época.

Al afirmar que quiere «romper un tabú» en torno a la gestación subrogada, Gabriel Attal revela por sí solo la ideología que domina un sector de la sociedad civil y la clase política:

  • cualquier límite moral, ahora resulta que es «sospechoso#,
  • cualquier prohibición ajolraresulta que debe ser desmantelada
  • y cualquier resistencia antropológica ahora resulta que diecen que sucumbirá tarde o temprano en nombre del supuesto progreso.

La declaración no es inocua. ¿De qué «tabú» estamos hablando? ¿Desde cuándo la negativa a alquilar el cuerpo de las mujeres y a contraer el nacimiento de un hijo es una superstición arcaica de la que debemos liberarnos?

Presentar la ‘gestación subrogada’,
como un tema
que simplemente necesita ser «desbloqueado»
a nivel » institucional,
constitucional
y administrativo…
   «equivale a presentar
como «un retraso cultural»
lo que en realidad es
una cuestión de protección básica
de la dignidad humana.

Esta retórica
de «romper tabúes»
se ha convertido
en el mecanismo habitual
de las revoluciones sociales contemporáneas.

Comienza ridiculizando
las reservas morales,
luego presenta toda oposición
como «retrógrada»…
antes de imponer gradualmente la idea
de que ir más allá
es inevitable.

Ayer mismo,
la gestación subrogada
se describía
como una línea roja absoluta;
hoy,
algunos pretenden normalizarla
en nombre de la emancipación individual.

Sin embargo, tras los eslóganes modernos y la exageración mediática, la realidad sigue siendo implacablemente brutal.

  • La gestación subrogada consiste en que una mujer lleve un hijo en su vientre con el objetivo explícito de separarla de él al nacer.
  • Todo se organiza, se anticipa y se acuerda contractualmente en torno a esta separación planificada.
  • El vínculo materno, reconocido por todas las ciencias humanas y médicas como esencial durante el embarazo, se convierte en un obstáculo que debe neutralizarse legal y psicológicamente. Quienes defienden la gestación subrogada suelen hablar de «altruismo».
  • Pero en los países donde esta práctica ya prospera, la lógica comercial siempre prevalece.
  • El mercado global de la gestación subrogada mueve miles de millones de dólares y experimenta un crecimiento espectacular.
  • Este simple hecho debería bastar para alarmar: cuando una práctica relacionada con el nacimiento humano se convierte en una industria internacional, deja de ser una excepción compasiva y se transforma en un sistema económico basado en el cuerpo femenino y los deseos de los más ricos.

Entonces descubrimos el lado oscuro del negocio:

  • la selección de perfiles,
  • los requisitos contractuales,
  • las cláusulas médicas intrusivas,
  • la presión psicológica
  • e incluso, en ocasiones, las peticiones de aborto si se detecta alguna anomalía en el feto.

Detrás de las elegantes portadas de las revistas y las narrativas cuidadosamente elaboradas se esconde una realidad mucho menos atractiva: la de un mercado donde los cuerpos de mujeres, a menudo económicamente vulnerables, se convierten en un recurso al servicio de los más ricos.

Debemos tener el valor
de llamar a las cosas por su nombre.

Una sociedad que acepta
que una mujer dé a luz
olo para luego entregar a su hijo
a patrocinadores…
inevitablemente transforma la maternidad
en un servicio
y al niño en una mercancía.

No importa con qué cuidado
se elijan las palabras.
Podemos hablar
de un «proyecto parental»,
«solidaridad»
o «gestación subrogada ética»:
el principio sigue siendo el mismo.

Y es precisamente aquí donde la indiferencia de Gabriel Attal se vuelve preocupante.

  • Al afirmar que «abre un debate», contribuye principalmente a la modificación de los límites morales colectivos.
  • Las grandes rupturas antropológicas siempre comienzan así: con convenciones, grupos de trabajo y debates presentados como técnicos y razonables.
  • Entonces, lo que ayer parecía impensable se vuelve gradualmente aceptable.
  • Esta precipitación revela, sobre todo, una crisis más profunda: la de una sociedad incapaz de aceptar que no todo deseo humano puede convertirse en un derecho exigible.
  • Sin embargo, el deseo de tener un hijo, por muy comprensible y doloroso que sea, nunca crea un derecho a tenerlo. Un hijo no es ni un remedio para el sufrimiento emocional ni un objeto destinado a cumplir un proyecto personal.

La Iglesia Católica mantiene una claridad notable sobre este tema, una claridad que muchos líderes políticos han abandonado.

  • Desde Donum Vitae (Congregación para la Doctrina de la Fe, 1987) hasta Dignitas Personae (Congregación para la Doctrina de la Fe, 2008), reitera que la gestación subrogada constituye una grave violación de la dignidad de las mujeres y los niños.
  • El Catecismo de la Iglesia Católica también afirma que «un niño no es algo que se deba, sino un don» (CIC, n.º 2378).

El propio Papa Francisco denunció la gestación subrogada como una práctica «inhumana» que viola la dignidad de las mujeres y los niños (Discurso al Cuerpo Diplomático, 8 de enero de 2024).

  • Este recordatorio no es un reflejo ideológico; expresa una verdad profundamente humana. La maternidad no es un servicio.
  • La paternidad no es un contrato. El nacimiento de un niño no puede convertirse en objeto de una comisión.
  • En realidad, lo que algunos llaman hoy «progreso» se asemeja cada vez más a una profunda regresión moral.
  • Una civilización que ofrece menos protección a las mujeres pobres contra la explotación reproductiva y que considera normal la separación contractual de un recién nacido de su madre no está progresando; está colapsando.
  • En su afán por «romper todos los tabúes», nuestra época acaba destruyendo todos los límites que aún protegían la dignidad humana y la santidad de la vida.

Por PHILIPPE MARIE.

MARTES 19 DE MAYO DE 2026.

TCH.

ByACN
Follow:
La nueva forma de informar lo que acontece en la Iglesia Católica en México y el mundo.
No hay comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *