«Occidente quiere imponer la homosexualidad al resto del mundo»: Primer Ministro de Senegal

ACN

El primer ministro senegalés, Ousmane Sonko, provocó numerosas reacciones tras su discurso ante la Asamblea Nacional de Senegal el 22 de mayo, en el que denunció la presión ejercida por ciertos países occidentales sobre las sociedades africanas en materia de moral y asuntos sociales: 

Hay una especie de tiranía.

Somos ocho mil millones
de seres humanos en el mundo,
pero existe un pequeño núcleo
llamado «Occidente»,
dentro del cual
el debate no está zanjado,
pero como tiene recursos
y controla los medios de comunicación,
quiere imponer sus puntos de vista
al resto del mundo.
¿En nombre de qué?»,
 declaró el jefe de gobierno senegalés.

Añadió: 

Si han optado por estas prácticas,
ese es su problema,
pero nosotros
no tenemos nada que aprender de ellos,
absolutamente nada».

Estas declaraciones se enmarcan en un contexto particular. Durante varios años, muchos gobiernos africanos y miembros de la Iglesia en África han denunciado la presión de ciertos estados occidentales, organizaciones internacionales y ONG…de vincular las relaciones diplomáticas o la ayuda al desarrollo con la adopción de reformas sociales, en particular en lo que respecta a los derechos LGBT.

Cabe recordar que en Senegal, donde la religión desempeña un papel importante en la vida pública y donde el islam es la fe dominante, Ousmane Sonko ya había expresado opiniones similares.

En particular, argumentó que ciertos desarrollos promovidos por Occidente son incompatibles con la naturaleza, los principios religiosos y los valores culturales de su país, invocando además «la preocupación por preservar nuestra humanidad». 

Ya en 2024, advirtió contra «los intentos externos de imponernos estilos de vida y formas de pensar contrarias a nuestros valores» y alertó sobre el riesgo de un «nuevo casus belli» entre África y ciertos países occidentales.

En Senegal, esta defensa de los valores religiosos no es una cuestión exclusiva del islam. El país posee desde hace tiempo una característica muy elogiada en África: la coexistencia pacífica y la estrecha colaboración entre musulmanes y cristianos.

Aunque los católicos representan solo una pequeña minoría de la población, la Iglesia Católica goza de un respeto considerable y mantiene relaciones de confianza con las autoridades, así como con las principales hermandades musulmanas. Esta armonía, relativamente rara en muchas partes del mundo, se manifiesta regularmente durante las principales festividades religiosas, en declaraciones públicas sobre temas sociales y en iniciativas conjuntas que promueven la paz y la cohesión nacional. En asuntos relacionados con la familia, la transmisión de valores y el papel de la religión en la sociedad, musulmanes y cristianos senegaleses suelen encontrar puntos en común.

Más allá del caso senegalés, estas declaraciones forman parte de un debate global cada vez más visible. Muchos países de África, Asia y Oriente Medio cuestionan la idea de que ciertas concepciones occidentales de la sexualidad, el matrimonio o la familia deban imponerse como norma universal. Este tema también está vinculado a debates dentro de las iglesias cristianas. Durante varias décadas, algunos movimientos teológicos y eclesiásticos han abogado por una evolución de la enseñanza moral tradicional sobre la homosexualidad, mientras que otros consideran que dicha evolución es incompatible con las Escrituras, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia.

  • La Iglesia Católica, por su parte, sigue defendiendo dos principios que considera inseparables: el respeto incondicional a las personas y la fidelidad a su doctrina moral.
  • El Catecismo de la Iglesia Católica afirma que las personas homosexuales «deben ser recibidas con respeto, compasión y sensibilidad» y que «debe evitarse toda señal de discriminación injusta hacia ellas» (CIC, n.º 2358).
  • Asimismo, reitera que los actos homosexuales son «intrínsecamente desordenados» y «contrarios a la ley natural» porque «cierran el acto sexual al don de la vida» (CIC, n.º 2357).

Añade que quienes se ven afectados están llamados, como todos los bautizados, a la santidad cristiana y al dominio propio.

Esta postura, a menudo difícil de hacer oír en un clima de creciente polarización, sigue siendo hoy la enseñanza oficial de la Iglesia Católica.

En varios países occidentales, algunos activistas y líderes políticos consideran discriminatoria cualquier oposición a la normalización de la homosexualidad.

Por otro lado, muchos líderes religiosos, ya sean cristianos, musulmanes o de otras tradiciones, están convencidosque deberían poder seguir defendiendo públicamente los principios natuirales del matrimonio, la familia y la sexualidad.

SÁBADO 23 DE MAYO DE 2026.

TCH/ACN.

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