La Iglesia, hoy: el Congreso Católico Alemán incluirá sexo sadomasoquista “cristiano” y obispos italianos organzan vigilias LGBT

ACN
  • Los obispos italianos ahora asisten a vigilias a favor del colectivo LGBT,
  • El catolicismo alemán abre paso al BDSM, l
  • Los sacerdotes conservadores son destituidos por ser demasiado católicos
  • Y Roma quiere que se predique la «conversión ecológica» en las parroquias.

El patrón ya no está oculto

Las noticias llegan por separado, por lo que muchos no captan la esencia del asunto:

  • Una docena de obispos italianos encabezan o asisten a vigilias con temática LGBT.
  • Un sacerdote polaco es reprendido públicamente tras criticar a un cardenal pro-LGBT.
  • Un grupo sadomasoquista consigue un lugar en el Congreso Católico Alemán.
  • Tres sacerdotes conservadores en Francia son destituidos tras tensiones parroquiales relacionadas con las sotanas, el latín, la moralina y la negativa a profanar una iglesia con un concierto secular.
  • Mientras tanto, en Santa Marta, clérigos y activistas anuncian que la defensa del clima debe pasar de las conferencias globales a la vida parroquial.

Analizados individualmente, cada escándalo puede explicarse como un hecho local, pastoral, un malentendido, una exageración o una mala cobertura informativa. En conjunto, revelan el funcionamiento interno.

  • La maquinaria posconciliar ha aprendido a disciplinar en una sola dirección.
  • Se acompaña a los revolucionarios sexuales.
  • Se encomiendan comisiones a los activistas climáticos.
  • Se acogen subculturas eróticas ecuménicas.
  • Se promueve a obispos que normalizan la ideología LGBT.
  • Se corrige a sacerdotes que hablan con demasiada franqueza.
  • El clero conservador que hace visible la vida parroquial católica se convierte en «perturbador».

Esto no es una coincidencia. Es un patrón.

Italia demuestra lo que realmente significa la “sinodalidad”.

La situación en Italia es especialmente reveladora porque ya no se trata de un jesuita solitario, una oficina diocesana deshonesta o alguna parroquia LGBTQ+ que se esconde bajo la mirada distraída de un obispo:

  • LifeSite informó que doce obispos italianos tienen previsto dirigir o asistir a vigilias de oración con temática LGBTQ+ en mayo y junio de 2026, con la participación de al menos veintitrés diócesis, más del doble que el año anterior.
  • Estos eventos están vinculados a campañas contra la homofobia, la transfobia y la bifobia, que suelen tener lugar en iglesias y cuentan con el apoyo de las diócesis o asociaciones católicas.
  • El documento oficial del Camino Sinodal Italiano, Lievito di pace e di speranza , exige explícitamente el reconocimiento y el acompañamiento de las «personas afectivas y transgénero«, fomenta el apoyo a las observancias cívicas contra la discriminación, incluyendo la homofobia y la transfobia, y propone equipos de formación interdiocesanos que aborden la afectividad, la sexualidad, la orientación sexual y la identidad de género, especialmente para preadolescentes, adolescentes, jóvenes y educadores.

Ese último punto debería dejar perplejos a todos los padres católicos. La misma burocracia eclesiástica que no puede entregar el catecismo sin sentirse avergonzada ahora pretende una formación diocesana estructurada sobre «identidad de género» para menores.

Esto no es simplemente ‘bondad’
hacia almas confundidas.

La bondad católica
siempre ha significado paciencia,
misericordia,
confesión,
gracia
y
conversión.

Lo que vemos ahora es algo distinto.

El lenguaje del ‘reconocimiento’
está realizando una labor teológica.

En efecto…
Una vez que la Iglesia
reconoce oficialmente
las relaciones homosexuales
y las identidades transgénero
como categorías pastorales,
la lógica cambia.

Es decir:
La persona ya no es un pecador herido
por la concupiscencia
y llamado a la santidad.

Ahora,
lo convierten
en un ‘representante’
de un grupo identitario
que busca la validación eclesial.

Por eso se desmorona
la antigua distinción
entre «acoger a la gente»
y «afirmar el pecado».

El nuevo régimen pastoral
no necesita negar la doctrina
de forma expresa
con una frase contundente.

Simplemente cambia la gramática, así:

Sustituye
el pecado por la ‘exclusión’,
el arrepentimiento por ‘el diálogo’,
la castidad por la ‘integración’
y
la enseñanza moral católica por la «escucha».

Como era de esperar, Outreach celebró las propuestas del Camino Sinodal Italiano relacionadas con la comunidad LGBT, destacando que varias fueron aprobadas con un apoyo abrumador entre los delegados. Se trató de una iniciativa sinodal que se integró plenamente en el proceso oficial.

Así pues, cuando los obispos presiden estas vigilias, están representando el guion sinodal.

Alemania: Donde la lógica se vuelve grotesca

El Congreso Católico Alemán, Katholikentag, que se celebra en Würzburg, es un encuentro católico de cinco días, del 13 al 17 de mayo de 2026, con cerca de 700 eventos y talleres bajo el lema «¡Ánimo, levántate!».

  • Está organizado por el Comité Central de Católicos Alemanes, con la Diócesis de Würzburg como anfitriona, y se presenta como una importante expresión de la vida católica alemana.
  • Los obispos alemanes incluso pidieron a los católicos que lo apoyaran mediante una colecta especial, que se leería en las misas dominicales, y cuyos fondos se destinarían exclusivamente al Katholikentag.
  • En este festival católico oficial, con sus liturgias, debates, talleres, exposiciones y la «Milla de las Iglesias», se presenta el «Grupo de Trabajo Ecuménico sobre BDSM y Cristianismo».
  • Según su sitio web, el grupo está integrado por cristianos de diversas confesiones que abordan el erotismo, la sexualidad, la moral sexual y la fe cristiana, especialmente en el ámbito de las preferencias sexuales sadomasoquistas.
  • Su propósito es ofrecer información sobre el BDSM consensuado desde una perspectiva cristiana.
  • El mismo sitio web anuncia que, del 14 al 16 de mayo de 2026, el grupo estará presente en la Milla de las Iglesias del Würzburg Katholikentag, stand número MW-R-07.
  • El programa oficial de Katholikentag confirma la inclusión. Allí figura, en el directorio eclesial habitual, como si se tratara simplemente de otro apostolado o asociación católica con panfletos y sillas plegables.
  • En la misma página se encuentran la «Red de Lesbianas Católicas», el Grupo de Trabajo Ecuménico Homosexuales e Iglesia, el grupo BDSM, Pax-Bank para la Iglesia y Caritas, Radio Vaticano, Renovabis y otras instituciones católicas o cuasi católicas comunes.
  • El escándalo está ordenado alfabéticamente.
  • Tiene un número de stand. Ha sido procesado por la maquinaria.

Esa es la clave.
El escándalo reside
en la calma burocrática
con la que se presenta.
El sadomasoquismo ‘cristiano’,
en lenguaje común,
implica:
ataduras,
dominación,
sumisión,
sadismo
y
masoquismo.

¿Qué pasó
con la castidad,
la modestia,
la concupiscencia,
el escándalo
o la formación de las almas?

Y aquí está,
envuelto en vocabulario cristiano:
«Confianza».
«Dejar ir».
«Humildad».
«Arrodillarse».
«Rendición».

Ya se puede oír cómo formarán el sermón:
de que existen «paralelismos»
entre el erotismo sadomasoquista
y el discipulado cristiano.

¡Así es precisamente
como la maquinaria posconciliar
bautiza lo obsceno!

Empieza con una analogía.
Encuentra una palabra suave
en la subcultura sexual,
un eco de tono piadoso,
un puente emocional…
y de repente
una preferencia erótica desordenada
la convierten
en una «conversación» para la Iglesia.

El mismo ecosistema incluye un programa queer más amplio:

  • Un resumen publicado del Katholikentag enumera sesiones como «Lectura bíblica queer», con el subtítulo que pregunta por qué «G*TT» es partidario de la diversidad;
  • un taller sobre el diseño de servicios religiosos con personas trans;
  • y una sesión sobre la disidencia sexual como tema de instrucción religiosa para profesores de religión. La Red de Lesbianas Católicas también anuncia su presencia en el Katholikentag de Würzburg.

Así pues, el puesto del sadomasoquista BDSM no debe considerarse una rareza aislada.

  • Pertenece al mismo sistema doctrinal sinodalista posconciliar.
  • Una vez que el «acompañamiento» se desvincula del arrepentimiento, todo apetito acaba exigiendo un espacio pastoral.
  • La identidad homosexual recibe vigilias.
  • La ideología trans recibe talleres de bendición.
  • La disidencia sexual se introduce en la instrucción religiosa.
  • La poliamoría se apropia del lenguaje del amor.
  • El sadomasoquista BDSM busca la «confianza» y la «humildad».
  • El barrio de las iglesias se convierte en un museo de la rebelión bautizada.

En la decadencia católica alemana hay una claridad casi útil:

Elimina la iluminación tenue.

A la abuela católica común
se le dice que la misa en latín
es ‘divisiva’.

A las familias jóvenes
se les dice que demasiada reverencia
crea ‘rigidez’.

A los sacerdotes con sotana
se les acusa d
e perturbar el equilibrio parroquial.

La doctrina moral tradicional
se tacha de:
severa,
abstracta,
deductiva
e
insuficientemente pastoral.

¿Pero un stand sobre BDSM y cristianismo en un congreso católico? Eso sí puede abordarse, dialogarse y situarse dentro de un contexto de fe. La erotización de la dominación y la sumisión, al parecer, merece la atención pastoral. El canon romano en una capilla tranquila sigue siendo la verdadera amenaza.

Así es como se manifiesta
la autodisolución.

Una institución católica
ya no tiene que negar formalmente
el Sexto Mandamiento.
Simplemente crea un espacio
donde cada violación
del orden sexual católico
puede ‘explicarse’,
suavizarse,
teologizarse
y
ser recibida…
como otra «experiencia»
de la que la Iglesia debe ‘aprender’.

Todo viene acompañado. Solo la doctrina es disruptiva.

Y ahí reside el absurdo de nuestra época: la Iglesia del Concilio Vaticano II ha descubierto por fin una categoría pastoral para todo… menos para el catolicismo.

Polonia: Castiguen al sacerdote, protejan el programa.

El caso polaco sigue el mismo patrón:

  • León XIV nombró al cardenal Grzegorz Ryś arzobispo de Cracovia en noviembre de 2025.
  • Un joven sacerdote polaco, el padre Beniamin Sęktas, pidió públicamente la dimisión de Ryś, criticando duramente su trayectoria.
  • Los medios polacos publicaron el contenido de la carta, incluyendo acusaciones de que Ryś había escandalizado a los católicos y buscado el apoyo de las élites influyentes.
  • Luego entró en acción la maquinaria.
  • La diócesis de Drohiczyn se distanció públicamente del padre Sęktas, afirmó que carecía del permiso necesario para tales declaraciones, lo reprendió y prohibió publicaciones similares en el futuro.

Fíjense en el patrón:

  • Un cardenal vinculado con la sodomía puede ser ascendido.
  • Un sacerdote que dice lo obvio con demasiada brusquedad es citado a comparecer.

El sistema no castiga
a quienes confunden a los fieles
sobre la sodomía,
el sacrilegio
y la doctrina moral.

Castiga
a quienes hacen que la confusión
sea imposible de ignorar.

Por eso, los llamamientos a la «obediencia» se han vuelto tan vacíos.

  • ¿Obediencia a qué?
  • ¿Al desmantelamiento público de lo que la Iglesia siempre enseñó?
  • ¿A la promoción de quienes colaboran con el apostolado arcoíris?
  • ¿Al silencio exigido a los sacerdotes mientras se alimenta a la congregación con la niebla sinodal?

La Iglesia exigía antaño obediencia al servicio de la verdad. El sistema posconciliar exige cada vez más silencio al servicio del pecado.

Francia: Sotanas, latín, pecado y el crimen de ser visiblemente católico.

El caso francés es más discreto, pero no por ello menos significativo:

  • La diócesis de Amiens anunció que no renovaría la misión de los padres François-Régis Favre, Éloi Legrand y Pierre-Marie Brochery, sacerdotes de Fréjus-Toulon que habían estado sirviendo en varias parroquias desde 2025.
  • En el comunicado oficial, agradecieron su ministerio, pero señalaron que la situación había generado una profunda y duradera perturbación.

Lo más revelador es la cláusula de exención de responsabilidad:

  • La diócesis insistió en que la decisión no se basó en el uso de sotanas, la celebración según la liturgia romana, la fidelidad doctrinal o litúrgica, la coherencia moral ni la distinción entre culto y cultura.
  • Esa negación demuestra la verdad más que cualquier admisión.
  • Claro que nadie en 2026 dirá: «Los destituimos porque llevaban sotana y predicaban el pecado».
  • El lenguaje utilizado por el sistema siempre es administrativo.
  • «Tensiones».
  • «Conflictos».
  • «Consultas».
  • «Reflexión pastoral».
  • Una «decisión difícil».

Pero, de alguna manera, la disrupción siempre fluye en la misma dirección:

  • Un sacerdote que parece sacerdote, habla como sacerdote, protege el espacio sagrado como tal y recuerda a la gente que la moral existe...se convierte en un problema que hay que controlar.
  • Los feligreses que rechazan la nueva identidad católica sinodalista visible, entonvces se convierten en el sector pastoral al que hay que apaciguar.

La Revolución rara vez dice:
“Odiamos la tradición”.

Dice:
“Esto está causando división”.

Luego retira al sacerdote.

El «clima» como…nuevo catecismo parroquial

Y mientras todo esto sucede, los clérigos están ocupados descubriendo que el verdadero campo de misión es…¡ la política de combustibles fósiles !.

  • En la conferencia de Santa Marta, en Colombia, el Movimiento Laudato Si’ anunció un llamado católico a dejar atrás el carbón, el petróleo y el gas, y respaldó el Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles.
  • El movimiento describió el encuentro como un punto de inflexión moral e hizo un llamado a los católicos a informarse, orar, abogar y actuar por una transición hacia fuentes de energía distintas a los combustibles fósiles.
  • La conferencia se enmarcó como parte de un esfuerzo internacional para abandonar la extracción de combustibles fósiles.

Aquí es donde
la inversión posconciliar
se vuelve casi cómicamente evidente:

Ahora resulta que la Iglesia
no puede hablar con una sola voz
sobre
los actos homosexuales,
la anticoncepción,
el sacrilegio,
el divorcio,
las religiones falsas,
el infierno,
la penitencia,
la modestia
o
la realeza de Cristo.
Ah…
¿Pero carbón, petróleo y gas?
De repente, ahí sí, suena la trompeta.

Aun aceptando todos los argumentos razonables sobre la administración responsable, la contaminación y la asistencia a los pobres, la desproporción es grotesca.

El púlpito no es un atril político
para la transición energética planificada,
y el confesionario
no se instituyó
para que los católicos pudieran confesar
su falta de entusiasmo
por los tratados internacionales
sobre combustibles fósiles.

Esta es la nueva religión en miniatura.

Mientras tanto,
la Iglesia en sí arde:

Se catequiza a los niños
con ideología de género.

Los obispos asisten a vigilias arcoíris.

Grupos sadomasoquistas
encuentran espacio en reuniones católicas.

Los sacerdotes son castigados
por su claridad católica.

Y la clase institucional
quiere integrar la «conversión ecológica»
en la vida parroquial.

Uno se siente tentado a preguntar si todavía saben para qué sirve una parroquia.

La verdadera doctrina está en el patrón.

Los defensores del régimen siempre recurren a distinciones superficiales.

  • Dirán que ninguna doctrina ha cambiado, que las bendiciones no bendicen las uniones, que las vigilias son contra la violencia, no contra el pecado.
  • Dirán que el puesto alemán de los sadomasoquistas BDSM no es un respaldo oficial, que el sacerdote polaco violó las normas de los medios de comunicación, que los sacerdotes franceses fueron destituidos por causar disturbios, no por tradición.
  • Dirán que el activismo climático es simplemente una aplicación de la doctrina social.

Pero la verdadera doctrina reside en el patrón.

¿Qué se recompensa?
¿Qué se castiga?
¿Qué se acoge?
¿Qué se silencia?
¿Qué se considera “pastoral”?
¿Qué se considera “rígido”?
¿A quién se le da voz?
¿Qué se retira por generar tensión?

La pregunta que subyace al escándalo

En cierto punto, los católicos deben dejar de tratar estas historias como simples abusos:

  • Un abuso es una desviación del sistema.
  • Más bien ahora vemos al sistema revelándose.

La inquietante cuestión ya no es si los prelados individuales son imprudentes, débiles, ingenuos o están comprometidos.

La cuestión más profunda es si la maquinaria pública que ahora opera bajo nombres católicos aún persigue el fin católico.

La Iglesia Católica
existe para la gloria de Dios
y la salvación de las almas.

Enseña la verdad revelada,
administra los sacramentos,
condena el error,
llama a los pecadores al arrepentimiento
y guía a los hombres al cielo.

  • Pero el nuevo aparato eclesiástico habla constantemente de escucha, inclusión, acompañamiento, ecología, dignidad, diálogo, no discriminación y proceso.
  • Algunas de estas palabras pueden usarse desde una perspectiva católica. En este régimen, suelen funcionar como sustitutos de la misión sobrenatural.

Por eso la crisis es tan profunda. La Iglesia no solo sufre de mala imagen pública o de un puñado de obispos liberales. Estamos viendo cómo una religión rival se apodera de las estructuras católicas y habla con acento católico, pero con un objetivo distinto.

La antigua Iglesia convertía al pecador.

El nuevo aparato reafirma la identidad.

La antigua iglesia custodiaba el santuario.

El nuevo aparato alberga el stand.

La antigua Iglesia reprimía los escándalos públicos.

El nuevo aparato disciplina la claridad pública.

La antigua Iglesia predicaba el arrepentimiento.

El nuevo aparato promueve la transición hacia el abandono de los combustibles fósiles.

La respuesta católica

La respuesta católica comienza por negarse a ser manipulada psicológicamente. No se trata de incidentes aislados.

  • No son malentendidos.
  • No son meros «experimentos pastorales».
  • Son el fruto de una revolución teológica que se ha estado gestando durante décadas y que ahora ha adquirido la suficiente audacia como para plasmarse en documentos sinodales, programas parroquiales, vigilias públicas, nombramientos episcopales y medidas disciplinarias.

Esta no es la religión católica de los mártires, confesores, sacerdotes, doctores, papas, misioneros y santos. Es la religión humanitaria de la institución posconciliar, revestida de ornamentos, financiada por las diócesis y defendida por hombres que aún pretenden que los fieles llamen al colapso «renovación».

La Iglesia de Cristo no puede convertirse en la capellanía de la Revolución sexual, el movimiento climático ni el Estado gerencial.

Si eso es lo que ahora se escucha en tantas cancillerías, comisiones sinodales y comunicados de prensa episcopales, entonces los fieles tienen el deber de aferrarse con más firmeza que nunca a la fe que existía antes de que la maquinaria comenzara a reescribirla.

Por CHRIS JACKSON.

SÁBADO 9 DE MAYO DE 2026.

HIRAETHINEXILE.

ByACN
Follow:
La nueva forma de informar lo que acontece en la Iglesia Católica en México y el mundo.
No hay comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *