Los obispos suizos publicaron ayer lunes nuevas directrices en las que esbozan cómo pretenden gestionar el empleo y las relaciones de los sacerdotes, diáconos y agentes pastorales laicos.
Frase principal: «Hemos decidido no publicar un catálogo de normas y criterios».
Se acabaron los Diez Mandamientos
Declaran su aceptación de las «realidades vividas actualmente» y de las «irregularidades» del clero y de los empleados de la Iglesia – sin nombrar explícitamente lo que esto incluye, aunque las implicaciones son obvias: cohabitación, adulterio u homosexualidad.
Los obispos escriben: «Las enseñanzas del Papa Francisco han subrayado que las personas con parejas y formas de familia que no se ajustan a la tradición y doctrina católicas encarnan valores que merecen respeto y reconocimiento […]. El camino de la Iglesia es […] el camino de la misericordia y la inclusión».
Los obispos aceptan la ética de situación
Las directrices indican que ya no es apropiado excluir a los pecadores persistentes de las funciones pastorales remuneradas. Las situaciones personales deben evaluarse mediante el diálogo y el discernimiento caso por caso.
«La realidad de cada persona es única y, según el Evangelio, sólo se puede actuar con justicia si se la considera en su totalidad».
Y «Dos personas pueden hacer lo mismo y, sin embargo, no es lo mismo. No sólo la acción externa, sino también la disposición del corazón determinan si nuestras acciones están de acuerdo con el Evangelio.»
La vida privada no es una doble vida pecaminosa
Aunque los clérigos son reconocidos como figuras públicas, los obispos insisten en que tienen derecho a la intimidad y a una vida privada.
Quieren que se empleen «de forma que se respeten tanto las directrices de la Iglesia como la vida privada y la intimidad de los trabajadores pastorales». Los supervisores deben «actuar de tal manera que no sea necesario ocultar nada».
BERNA, SUIZA.
MARTES 18 DE NOVIEMBRE DE 2025.
ESNEWS.

