Dos señores

Amós 8,4-7 Salmo 112 1Timoteo 2,1-8 Lucas 16,1-13

El evangelio de este domingo alerta sobre la imposibilidad de servir a dos señores propiamente, dado que cada uno de ellos exige dedicación exclusiva. Los domingos anteriores coincidieron en la Fe como el vértice de los valores a considerar. La Fe en JESUCRISTO muerto y Resucitado, confesado por nuestros labios y reconocido por el corazón como el RESUCITADO, da como resultado una Fe verdadera y poderosa que va jerarquizando el resto de los dones que el SEÑOR nos regala y dispone en buen sentido las aspiraciones del alma: “tened entre vosotros los mismos sentimientos que CRISTO” (Cf. Flp 2,5). La división interna o espiritual es común a todos los hombres, que la padecemos en mayor o menor medida, porque la vida misma no es un continuo. A la debilidad moral y espiritual debemos añadir las tensiones internas entre fuerzas contrapuestas como expresa san Pablo: “no hago el bien que quiero y hago el mal que no quiero, ¿quién me librará de este cuerpo que me lleva a la muerte? (Cf. Rm 7,15-24). Toda esta complejidad que nos puede hacer desistir de emprender un camino cristiano como nos pide el Evangelio, DIOS nos lo quiere facilitar, haciendo posible lo que es de todo punto imposible para las fuerzas personales. El SEÑOR en este día nos dice algo que sabemos: es imposible servir a dos señores. Por un lado, JESÚS indica que tomemos decisiones y adoptemos posturas que se cunden el Evangelio que ÉL nos anuncia, y por otro lado está el resto de las cosas incluidas las más próximas, como pueden ser las relaciones familiares, afectivas, o sociales. Pero todavía el SEÑOR daba un paso más en la escala de la reorientación de las prioridades: incluso hay que posponer a uno mismo (Cf. Lc 14, 26). En el camino de acercamiento a DIOS en algún momento el SEÑOR nos va pedir el sacrificio del propio ego en el altar de la obediencia a la Divina Voluntad, que pide ser realizada o cumplida entre los hombres como lo es en el Cielo por los Ángeles y los Santos. DIOS no nos pide que prescindamos de la luz de la razón, que es instrumento imprescindible para el discernimiento espiritual, pero habrá alguna situación en la que la razón no alcanza lo que DIOS pide por su Evangelio o el Magisterio de la Iglesia. Sólo nos queda una vía de escape para resolver el conflicto interno del ego indomable: unir la propia vida y voluntad a JESÚS de Nazaret que es el verdadero Siervo de YAHVEH, el que puede servir a DIOS sin fisuras. El que sirve es el siervo y el que sabe lo que DIOS quiere verdaderamente es el Siervo de YAHVEH.

El efímero poder

Cualquier poder humano es ilusorio o efímero, pero llega a fascinar hasta el punto de hacerse atractivo de forma obsesiva. Se entiende que el dinero es el principal instrumento para ejercer el poder, y puede ser que las cosas sean así. Quien tiene mucho dinero, tiene gran capacidad para hacer cumplir sus necesidades y caprichos, pues de todo habrá de llenar su vida como la de todos permanentemente insatisfecha. El que tiene mucho poder mundano y abunda en dinero, reconocerá también que sus deseos no tienen límite y el dinero que tiene no le basta para vivir en paz. Cualquier otra persona de costumbres sencillas, sin aspiraciones superfluas puede vivir en paz con recursos mínimos. JESÚS dice en san Lucas: “bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de los Cielos” (Cf. Lc 6,20). El evangelista refiere que JESÚS estaba mirando a los discípulos cuando pronunciaba estas palabras. Aquellos que lo seguían eran verdaderamente pobres, aunque no les faltaba el alimento diario, cosa no menor en aquellos tiempos, y en algún momento se sugiere que pernoctaban en alguna casa, aunque también da a entender el SEÑOR que podía encontrarse a la intemperie en más de una ocasión: “las aves del cielo tienen nidos, y las zorras cuevas, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza” (Cf. Lc 9,58). Los discípulos siguiendo a JESÚS estaban sirviendo al único DIOS, no sólo aprendían una Nueva Sabiduría. El ídolo del dinero es muy antiguo y siempre está de actualidad.  La codicia y la avaricia están presentes en cualquier momento, mantienen distraídos a muchos y su mentira se ve con todo realismo cuando llega la muerte. De lo acumulado nada se dispone en el más allá, y en el mejor de los casos se queda como herencia para los que vienen detrás. Muchos grupos de población venimos empobreciéndonos desde hace más de veinte años, porque determinadas élites sociales y políticas así lo han determinado. A muchas personas entre nosotros sólo les queda administrar la pobreza y en el mejor de los casos salir adelante cada mes con alguna ayuda social que complemente la exigua pensión. El ídolo del dinero queda en el deseo o la intención, más que en la realidad objetiva. Todavía algunos jubilados, de su menguada pensión, ayudan a sus hijos incapaces de llegar a final de mes manteniendo a su familia. La clase media va siendo laminada y lo acepta con cierta resignación, pues el poder de los grandes medios de comunicación neutralizan la capacidad de análisis crítico. Un gran número de personas viven esta depauperación sin vínculo alguno con la Fe, porque la indigencia alcanza lastimosamente la dimensión espiritual. Desprendidos a la fuerza del justo rendimiento de su trabajo, emplean más horas de las contratadas para recibir un sueldo de estricta supervivencia. El ídolo del dinero para una gran mayoría se ha vuelto un monstruo depredador. En nuestra sociedad europea todavía se mantiene un equilibrio social porque funciona el “pan y circo”. El gran empobrecimiento general no ha llegado todavía a generar hambre generalizada, y mientras tanto mucho “circo” o mundos virtuales preparados para no extraer conclusiones de fondo. La Iglesia de JESUCRISTO ofrecerá la alternativa a los ídolos del mundo: la Palabra de DIOS, los Sacramentos, la oración comunitaria y personal; y la actividad solidaria fraterna, que concretan las Obras de Misericordia.

Reinado de Jeroboán II (783-743 a C)

El profeta Amós ejerce su ministerio profético en tiempos de Jeroboán II, que reinaba en Israel en las tribus del norte separadas de Judá y Benjamín, a la muerte de Salomón. La causa de la ruptura de la unidad política estuvo en la carga de impuestos desmedidos que comenzó a soportar el pueblo en el reinado de Roboán el hijo de Salomón. Amós era de Tecua, una localidad a quince kilómetros al sur de Jerusalén, y se dedicaba al pastoreo y al cultivo de los sicomoros, que daba unos higos de baja calidad y eran consumidos por la gente de pocos recursos. Amós no es un profeta adscrito al Templo, y su llamada pertenece en exclusiva a la acción directa de DIOS que lo envía fuera del territorio al que pertenece, para predicar en el Reino del Norte. El santuario de Betel en Samaria competía con el Templo de Jerusalén, pero la misión del profeta Amós no estuvo centrada en resolver las cuestiones de la ubicación debida del culto, si tenía que realizarse en Betel o en Jerusalén. La carga doctrinal del profeta Amós incide sobre las desigualdades sociales y económicas. Amós denuncia el abuso y prepotencia de los poderosos sobre las personas de estratos humildes, y como consecuencia se verá cara a cara con los profetas de la corte representados por el sacerdote y profeta Amasías, que recrimina al profeta su predicación.

Responsabilidad del Pueblo

Aunque el Templo de Jerusalén no había perdido su importancia, y los israelitas del Reino del Norte habían establecido su centro de culto propio, sin embargo YAHVEH los sigue considerando como Pueblo elegido y depositario de las promesas. El SEÑOR le ofrece al profeta Amós una visión de una cesta de fruta madura, que simbolizaba la madurez del Pueblo, al que era preciso pedir responsabilidades (v.1-2). Este modo de revelación forma parte de la riqueza profética de Amós, que muestra la imperturbabilidad de los grandes enviados de DIOS para realizar su misión con eficacia. El Pueblo había tenido tiempo suficiente de asumir lo dado por DIOS a través de los profetas anteriores encargados de recordar y actualizar la Alianza. No obstante el propio Amós vaticinará que vendrán tiempos de gran desierto espiritual en los que se apagará la voz profética y el desconcierto será grande: “he aquí que vienen días en los que YO enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan ni sed de agua, sino de oír la Palabra de YAHVEH; entonces andarán de mar a mar en busca de la Palabra de YAHVEH, pero no la encontrarán. Aquel día desfallecerán las muchachas hermosas y los jóvenes” (v.11-13). Dos mil años de Cristianismo tendrían que haber supuesto una gran implantación de los valores evangélicos en la sociedad occidental, sin embargo asistimos en el momento presente al resultado de grandes contradicciones dentro y fuera de la Iglesia con el resultado de una secularización acelerada. Las tendencias actuales fomentan la asimilación del evangelio a los nuevos dogmas de la religión climática y se van invirtiendo los principios que inspiraron el Cristianismo. Para la nueva religión ecológica, el hombre es uno más dentro del conjunto de las especies y en muchos casos es considerado como una amenaza para la madre naturaleza o pachamama. En las primeras páginas de la Biblia todo en la Creación estaba en función del hombre, y esto se ha invertido en la nueva religión ecologista. Estamos en una etapa de actualización de las palabras de Amós: existen grandes zonas desérticas en la sociedad, en las que no se oye la Palabra de DIOS, y las personas empiezan a tener verdadera hambre y sed de Verdad para alimentar sus espíritus. Los más dañados en estos momentos son los jóvenes y los niños, que van creciendo sin saber quién es JESUCRISTO. Desde hace unos años, algunos familiares de ancianos enfermos impiden el acceso al sacerdote para visitar al abuelo y llevarle los auxilios espirituales a través de los sacramentos. Muchos ancianos mueren en un gran desierto espiritual en esta sociedad que denominamos avanzada, progresista, ilustrada y moderna. El profeta Amós predicó a todas las clases sociales, pero no se olvidó de las élites por las que fue rechazado de plano. Amós entendió, como el conjunto de los profetas, que la Palabra y la denuncia tenían que oírse con claridad sobre el terreno y en el contexto del momento. Las élites suelen tener un oído puesto en la opinión pública y el otro en sus intereses. Lo ideal es que un sector de estas élites tuvieran un oído puesto en las necesidades reales de las personas y otro en la responsabilidad ante DIOS. Cierto sector de las élites vive a la espera que el panorama se despeje por sí mismo, sin intervención apreciable. Sería deseable que estas élites manifestasen un poco del coraje de Amós.

La Palabra de juicio

DIOS interviene en el mundo con su Divina Misericordia cuando encuentra corazones arrepentidos, pero la intervención se vuelve de Juicio en el momento que el hombre pretende alterar las leyes dadas por DIOS en su Creación. DIOS no puede permitir la alteración de su Justicia, o del orden justo con el que es posible la paz en la tierra. No es posible alterar las bases antropológicas del ser humano sin que se produzca una reacción que tienda a equilibrar los grandes desajustes, que se infringen en el nivel biológico y psicológico de las personas, y de forma especial en los jóvenes y los niños. La Divina Justicia no puede permanecer impasible ante los “nuevos derechos reproductivos” que promueven la anticoncepción, la esterilización y el aborto masivos. La Divina Justicia no puede ser indiferente ante los pedófilos y pederastas que se envuelven en la práctica del “sexo intergeneracional”, alterando traumáticamente el desarrollo psicoafectivo de los niños y preadolescentes. Nada tienen que ver esas prácticas con las palabras de JESÚS: “!Ay, del que escandalice a uno de estos pequeños, pues os aseguro que sus Ángeles están viendo de continuo el rostro de mi PADRE, que está en los Cielos” (Cf. Mt 18,10). Las tendencias pedófilas y pederastas, que pretenden inclinar a los niños a todo tipo de promiscuidad, no están cultivando precisamente una mirada serena y pacífica en sus espíritus ni hacia DIOS ni a su entorno de familiares y amigos. ¿Qué es lo que se busca al destrozar la psique de los más jóvenes en proceso de formación y crecimiento? Para esos tales, JESÚS tiene palabras de gran indignación y dureza: “más les valiera que les encajasen una rueda de molino en el cuello y los arrojaran al mar” (Cf. Mc 10,42). En el Día del Juicio de YAHVEH “los cantos de palacio serán lamentos aquel Día, oráculo de YAHVEH (v.3). Haré ponerse el sol a mediodía, y en plena luz del día cubriré la tierra de tinieblas; cambiaré en duelo vuestras fiestas y en elegía todas vuestras canciones (v.9-10). Antes que suceda lo que anuncia el profeta, DIOS ofrece un tiempo suficiente para que se produzca el cambio personal y no se lleve a término el cúmulo de calamidades, pero puede llegar al extremo que las propias iniciativas humanas no sean suficientes para realizar el camino de retorno a la sensatez, la racionalidad o la voluntad de DIOS.

El pobre engañado y explotado

“Escuchad esto los que pisoteáis al pobre y queréis suprimir a los humildes de la tierra” (v.4). Estamos en los versículos que recoge la primera lectura de este domingo. Amós veía la gravedad del momento y refiere consignas dispuestas por los poderes mundialistas en estos momentos. En tiempos del profeta había poderosos -élites-, que tenían entre sus objetivos “suprimir a los más desvalidos”. A las personas que viven en la opulencia hedonista y ostentosa les hiere la presencia de los desarrapados, los minusválidos, los que padecen Síndrome de Dwon, los que viven en sociedades primitivas ocupando territorios con grandes riquezas naturales, los ancianos que ya no son productivos y aumentan los costes sanitarios y las pensiones; además estos últimos son un recordatorio muy molesto que pone en evidencia la propia precariedad que también a ellos los llevará a la muerte. No hay que matar o asesinar, porque eso está muy feo: es mejor suprimir, eliminar o reducir a la inexistencia. El profeta Amós estaba adelantándose dos mil setecientos años a lo que los modernos manipuladores del lenguaje hacen todos los días. No vamos a asesinar al anciano, sino que lo vamos a convencer de su inutilidad para que él mismo pida la inyección letal. A la muchacha que piensa en el aborto no se le puede dejar recapacitar, en resumidas cuentas se trata de una interrupción del embarazo, con la peculiaridad que tal interrupción no se puede reanudar, pero no se tiene que preocupar, ha sido una simple interrupción. Ya no nacen personas con Síndrome de Dwon, porque se les ha visto venir y los han suprimido. Por favor, que nadie diga que los han asesinado. Dígase lo mismo de cualquier otra minusvalía que pudiera ser detectada. Cuando en Europa veamos con más incidencia la implantación de la “sharía” o ley islámica, asistiremos al inexorable resultado de una Europa islamizada por implantación demográfica. El mestizaje está fuera de los cálculos del Islam, por lo que no se producirá nunca la reposición poblacional por la inmigración, sino una simple y llana sustitución por un grupo religioso cultural que mantiene sus propios arquetipos religiosos y culturales. Entonces puede que queden algunos para llorar los resultados de la eliminación o supresión como declara el profeta Amós.

Economía fraudulenta

“Decís: ¿cuándo pasará el novilunio para vender el trigo, o el sábado para ofrecer el grano, para achicar la medida y aumentar el peso, falsificando balanzas de fraude?” (v.5). Resultaba sarcástico que el culpable de fraude evitase la fiesta religiosa o el día de Sábado para robar con más tranquilidad de conciencia. Lejos de disminuir la responsabilidad moral la acrecentaba, pues el culpable daba muestras de tener plena conciencia de violentar una norma moral, llegando al extremo de burlarse de DIOS mismo. Con dos palabras se formula el séptimo precepto del Decálogo: “no robarás”. Este imperativo en sentido negativo dispone como respuesta positiva todo tipo de acciones justas para establecer una convivencia en paz. Hablamos de una justicia conmutativa, distributiva, y restaurativa. La justicia conmutativa regula los intercambios entre particulares en una relación de equidad. La justicia distributiva supone la presencia de instancias que redistribuyen los distintos bienes: el gobierno, la Iglesia o una asociación acreditada. La Justicia Distributiva busca la satisfacción según las necesidades, creando igualdad de oportunidades. La Justicia Restaurativa dispone los medios necesarios para restablecer la vida de personas particulares rehabilitándolas para el orden social que habían abandonado. La Justicia Restaurativa supera la Justicia Distributiva aunque la tiene en cuenta. El robo, el fraude o el engaño, corrompen a la persona particular y a la sociedad, y cuando los comportamientos delictivos se extienden y generalizan nos encontramos con lo que en la Doctrina Social de la Iglesia se da en llamar el “pecado estructural”. Lo cierto es que el pecado sólo es imputable a las personas concretas, pero las malas prácticas son capaces de asentar canales de actuación por los cuales la conducta delictiva se canaliza con gran facilidad. Un ejemplo: se normaliza el soborno para conseguir determinadas licencias públicas, en detrimento de una transparente competencia concursal. La generalización del soborno -cohecho- a sabiendas que se vulnera la ley -prevaricación- es uno de los grandes males sociales de nuestros días. En la cadena de alteraciones legales a partir del soborno inicial no alcanza a verse el límite. En ocasiones ese dinero del soborno, que ha encarecido la obra pública con cargo al contribuyente, empieza a discurrir por circuitos opacos y se puede seguir incrementando en las redes delictivas de la economía oculta o clandestina. La falsa medida de las cosas en provecho propio y perjuicio de los otros es una violación del principio de “no robarás”. La resultante de los intercambios de los pesos y medidas es el dinero. Para los ciudadanos corrientes de cualquier época la alteración del valor del dinero puede constituir la vía más directa de robo por parte de las clases dirigentes. En nuestro tiempo la inflación es la manera más rápida de robar a una mayoría con una aparente legalidad. La alteración artificial del precio de las cosas y del propio dinero están contribuyendo al empobrecimiento general. Amós nos avisó sobre las malas artes de algunos que tienen mucho poder y son capaces de repercutir con sus medidas en las vidas de la mayoría. La Unión Europea (UE) parecía haber nacido con una inspiración cristiana, más aún, católica, y se colegía de la bandera de fondo azul con doce estrellas, simbolizando la Reina coronada con doce estrellas del Apocalipsis (Cf. Ap 12,1); pero la Unión Europea de cristiana se va tornando masónica y promotora entusiasta de la Agenda 2030. Los pesos y las medidas, los baremos de medir en la Unión Europea ya no son cristianos, y es necesario decirlo y saberlo. Indudablemente en Europa quedan cristianos y no desaparecerán pero el número se va reduciendo por el momento.

Comprar al débil

“Comprar por dinero al débil, y al pobre por un par de sandalias” (v.6). Una persona con un buen patrimonio inmobiliario, pero con poca o nula liquidez tiene que vender una parte de lo que tiene o la totalidad a precio de saldo. Esto mismo le sucede a una nación endeudada, y en el momento que se declare la quiebra los oportunistas vendrán al rescate infravalorando todo lo existente. Los grandes poderes económicos y financieros pueden hacer que un país endeudado no levante cabeza en décadas o para siempre; por eso los que incensatamente endeudan a un país deberían tener la reprobación más radical. ¿Qué cara se le queda a una población que se despierta un día por la mañana con todos sus ahorros confiscados en virtud de una Ley Nacional de Emergencia dispuesta para afrontar el pago de la deuda ante los acreedores? ¿Necesitan los poderes globalistas disparar un tiro para someter y controlar a sus tutelados? Al débil que ha vivido en el dispendio le puede ocurrir todo lo anterior, sin duda alguna; pero el profeta señala otra situación de forma metafórica: el pobre al que se le convence o compensa con un par de sandalias. El ejemplo español puede ser paradigmático. En alguna época reciente éramos la octava o novena potencia mundial a nivel económico. Para acercarnos a la Unión Europea nos convencieron que era preciso eliminar el tejido industrial y convertirnos en una nación de turismo y servicios; y obedientemente así lo hicimos. Es verdad que vinieron a España gran cantidad de fondos europeos -el par de sandalias- con los que hicimos muchas carreteras, polideportivos y gimnasios. Por el camino mucho dinero se perdió, pero todos contentos, de momento, pues llegaron muchos turistas, no es que faltaran turistas en España desde los años sesenta, pero se incrementaron hasta hoy. Una economía vacía de contenido, volátil y sin verdadera consistencia. Los mejores se van de España para aportar su talento a otros países que les pagan y proporcionan medios. A estas élites que nos han llevado a este punto se les admira en muchos casos. No sólo han logrado nuestra ruina, sino colmarnos de estupidez. Con el dinero de la subvención y las zapatillas para andar hemos resuelto los grandes problemas nacionales. Como siempre la Palabra de la Biblia no tiene desperdicio.

DIOS permanece fiel

“Jura el SEÑOR por la gloria de Jacob, que no olvidará vuestras acciones” (v.7). En ningún momento DIOS concede al hombre una total independencia, que lo convierta en alguien autártico, dictándose a sí mismo las leyes que lo han de regir. DIOS dispone al hombre como administrador del don de la Creación. El mandato del Génesis es claro: “creced, multiplicaos; llenad la tierra y sometedla” (Cf. Gen 1,28). Todo está puesto para el servicio del hombre, que a su vez debe reconocerse como hijo de DIOS creado a su “imagen y semejanza” (Cf. Gen 1,26). Cuando DIOS muere en la conciencia del hombre, gradualmente éste empieza a morir y las sociedades se convierten en páramos de masas sin dirección ni sentido. La intervención de DIOS se realizará en el debido momento, pues como declara el profeta, DIOS tiene memoria y no es indiferente a lo que el hombre realiza y a sus promesas. La intervención de DIOS en nuestro caso no se va a realizar en la memoria de las promesas realizadas a Jacob, sino por la obra redentora de JESUCRISTO. Las injusticias implantadas en el seno de la humanidad no tienen la última palabra, pues JESUCRISTO es el SEÑOR como resultado de su muerte y Resurrección. Esto es una mala noticia para las fuerzas que secundan a los poderes mundialistas, y su hegemonía será lo suficientemente efímera como para poner en evidencia la mentira radical de sus propuestas. La sagacidad de los malos tiene el mismo recorrido de la voz en el vacío.

Los burlones

Las palabras del evangelio de este domingo van a ser escuchadas por un grupo de personas calificadas de burlonas o de cínicos, que se encuentran entre los fariseos. Otras veces aparecerá un grupo que intentará poner trampas para encontrar palabras de JESÚS que lo puedan incriminar. El cínico añade al fingimiento la burla y el desprecio. JESÚS cuando habla no pierde el tiempo, porque todo en ÉL es Mensaje que debe llegar a los hombres para señalar el Camino hacia el PADRE. La gravedad de cada instante pesa en el ánimo de JESÚS en la “Subida a Jerusalén”. Este capítulo dieciséis comienza con la rendición de cuentas de un administrador negligente, evocando el juicio particular al final de nuestra vida en este mundo, y el pasaje aleccionador del rico y el pobre Lázaro cuya suerte cambia drásticamente de este mundo al más allá, o Seno de Abraham. Algunas de las palabras de JESÚS recogidas por san Lucas en este capítulo están expuestas con mayor amplitud en los otros sinópticos, Mateo y Marcos. La burla o el cinismo ante JESÚS y su Evangelio no ha cesado, aderezado en nuestro tiempo con una buena dosis de frivolidad, relativismo y superficialidad. El aprecio por la Palabra de los evangelios debiera estar en consonancia con el rango del que nos transmite el Mensaje. El esfuerzo para dar su lugar a los evangelios es una tarea larga, en la que debemos ser asistidos por lo que se ha dicho a lo largo de los siglos sobre una cuestión determinada y de forma especial al pronunciamiento del Magisterio Oficial de la Iglesia sobre las materias que la Palabra en concreto pueda transmitir. Las burlas a JESÚS reaparecerán durante la Pasión como parte del escarnio al que fue sometido, pero ahora comprobamos los antecedentes. La burla persigue el desprestigio del que es burlado, rebajando su condición de persona cabal. Pero la cosa no termina en ese punto, y es preciso rebajar el nivel a la condición de simple objeto, al que se puede vilipendiar, y matar. Perdido el respeto debido, al sujeto se le convierte en una cosa. Hacia JESÚS por parte de los fariseos no existía el respeto derivado del santo Temor, ni la estima por sus palabras. Con esas actitudes, a JESÚS tenía que resultarle muy difícil transmitir el Evangelio como única Palabra del PADRE para todos los hombres.

Rendición de cuentas

“Era un hombre rico, que tenía un administrador al que acusaron ante ÉL de malbaratar su hacienda. Lo llamó y le dijo: ¿qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no podrás seguir administrando” (Cf. Lc 16,1-2). En las parábolas del capítulo quince se puso de relieve el carácter compasivo y misericordioso de DIOS, que busca y atiende a la “oveja perdida” (Cf. Lc 15,3-6). La alegría en el Cielo se intensifica por la conversión de una persona hasta el punto de organizar la mejor fiesta cuando un hijo decide reincorporarse a la casa del PADRE (Cf. Lc 15,23). Pero al tiempo que DIOS muestra su Misericordia y Compasión, no puede dejar a un lado la acción judicial, que en esta parábola aparece de forma compartida. La acusación que presentan al señor de la casa y la hacienda es que su administrador está malbaratando los bienes. Al buen administrador se le pide que tenga en cuenta el valor de los bienes de los que es responsable por encargo del dueño de la hacienda. El administrador hará una buena gestión, si procura el incremento del patrimonio y no sólo su conservación. La simple alusión a malbaratar los bienes es una sugerencia que nos trae a la consideración las múltiples facetas o vertientes en las que la Gracia llega a nuestras vidas. La Gracia de DIOS no debe ponerse en saldo o rebajas, pues de lo contrario nosotros mismos somos los perjudicados. Aunque sea recurrente debemos reconocer la mala preparación para recibir los sacramentos de la Iniciación Cristiana, rebajando la estima de unos bienes espirituales excepcionales. No se trata de poner estos sacramentos en un plano inalcanzable, pues los necesitamos para nuestra salud espiritual presente y la Salvación Eterna. En otra parte JESÚS dirá: “¿quién es el administrador fiel que el SEÑOR ha puesto al frente de todos sus bienes con el fin de repartir a la servidumbre la ración a sus horas? (Cf. Mt 24,45). El SEÑOR les dice a sus discípulos: “dadles vosotros de comer…” (Cf. Mc 6,37). Después del tiempo prudencial se tendrá que presentar la rendición de cuentas, y todos lo haremos al final de nuestros días como nos dice la carta a los Hebreos: “el destino del hombre es morir una sola vez, y después de la muerte viene el juicio” (Cf. Hb 9,27). Pero a lo largo de nuestra andadura por este mundo vendrán tiempos o situaciones en los que revisaremos lo que vamos haciendo. Lo ideal para el “homo viator” -el peregrino- es parar, revisar, confesar y reanudar la marcha. La confesión entendida como declaración sincera ante DIOS de lo realizado deficientemente o culpablemente. La confesión ante DIOS da lugar a la conversión que impone un giro o cambio de vida, por lo menos de forma parcial. La confesión sacramental que ofrece la Iglesia Católica es un medio privilegiado para esta rendición de cuentas que puede renovar el alma en su misma raíz.

Alternativa

“Se dijo a sí mismo el administrador: ¿qué haré?, pues el señor me quita la administración. Cavar no puedo, mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer, para que cuando me remueva de la administración me reciban en sus casas. Y convocando uno por uno a los deudores de su señor, le dijo al primero: ¿cuánto debes a mi señor? Él respondió: seis medidas de aceite. Él le dijo: toma tu recibo, siéntate en seguida y escribe cincuenta. Después dijo a otro: tú, ¿cuánto debes? Contestó: cien cargas de trigo. Dícele: toma tu recibo y escribe ochenta” (v.3-7). Parece que al administrador todavía le queda un margen para llevar adelante su estrategia, pues no es suspendido de sus funciones al instante. La rendición de cuentas le ocupará unos días y piensa aprovecharlos en beneficio propio. Parece que el administrador cobraba en especie y le permitía un margen de maniobra con los clientes de su amo. Las rebajas en los recibos, no obstante, suponían cantidades importantes. La previsión del administrador era muy aventurada: esperaba que lo recibieran en sus casas los actuales clientes de su amo. Aquella maniobra podía volverse totalmente en contra, pues los clientes del señor de la hacienda podían concluir que aquel administrador los había robado y engañado. Por otra parte las ayudas y las acogidas entusiastas no van dirigidas a los que se considera fracasados en la vida. Malos resultados en la gestión y también malas previsiones para este hombre, que emplea la astucia en su maniobra con resultados muy inciertos.

Elogio del amo hacia el taimado administrador

“El señor alabó al administrador injusto, porque había actuado astutamente, pues los hijos de ese mundo son más astutos con los suyos, que los hijos de la Luz” (v.8). En otro lugar, JESÚS dirá: “sed sencillos -mansos- como palomas, y astutos -sagaces- como serpientes” (Cf. Mt 10,16). Esta última cita viene de un contexto de envío y evangelización. Cuesta trabajo admitir tanto en uno como en otro texto el empleo y elogio del término “astuto”, pues la astucia no se puede deslindar de la doblez, el disimulo, la falsedad, el engaño o la hipocresía y de hecho otros traducen como cautos o prudentes. En todo caso, el ESPÍRITU SANTO puede inspirar estrategias nobles para resolver encrucijadas imponderables. Los hijos de la Luz entre ellos no necesitarán de recurrir a comportamientos astutos, pues debe prevalecer en todo tiempo la limpieza de corazón. El señor de la hacienda puede elogiar la rapidez de reflejos para elaborar una alternativa a la situación presente, pues este administrador parecía inasequible al desaliento. Cualquier otra persona volvería sobre sí mismo y se derrumbaría anímicamente frente al amo que estaba profundamente defraudado. Pero este sujeto resulta incombustible por el fracaso. En este sentido las buenas personas parecen más vulnerables, pues les parece que todo tiene que ir bien, dado que ellas actúan con rectitud de intención. Pero la vida nos muestra, que los infortunios aparecen en las vidas de los buenos y los malos, de los listos y de aquellos que no son tan listos; de los pobres y de los ricos. El fracaso llama a la puerta en el momento menos pensado. No controlamos casi nada de lo que nos rodea y puede afectar; ni siquiera podemos dar garantía de nuestra salud física, psíquica y espiritual. “Si el SEÑOR no construye la casa y guarda la ciudad, en vano construye el albañil y vigila el centinela” (Cf. Slm 127,1).

El dinero injusto

“Haceos amigos con el dinero injusto, para que cuando llegue a faltar os reciban en las eternas moradas” (v.9). El dinero ya era en aquel tiempo y lo sigue siendo la sangre del sistema económico; aunque en aquellos tiempos se estilase el trueque en las economías domésticas. Un conjunto de monedas estaban vigentes en tiempos de JESÚS, pero el término “dinero” o “riqueza” se extiende a todos los factores de uso y pertenencia. En líneas generales y ajustados a las leyes que los grupos sociales nos damos para legitimarnos, es plausible la propiedad privada y hasta necesaria. Ese eslogan del comunismo más extremo: “no tendrás nada y serás feliz” resulta de nuevo una mentira colosal, que vertida al sistema de los medios de comunicación pudiera resultar atractiva a un sector de la población. El objetivo último de estos mensajes es el control férreo de las personas individualmente. Este pronunciamiento evangélico no lo podemos extraer del contexto espiritual en el que está recogido; pues no es injusta la propiedad privada, ni lo que cada persona se puede comprar con el sueldo duramente adquirido después de muchas horas de trabajo. Siguiendo los cauces legales no es injusto que una persona se pueda comprar un coche de la gama que le parezca y le sobre dinero para una casa en zona turística. Pero en determinado momento de la vida esa misma persona puede hacer otra lectura y aceptar los criterios para entrar en el trabajo por el “Reino de DIOS en este mundo”. Entonces los bienes materiales van a ocupar otro lugar distinto, sin que las leyes civiles queden suspendidas para ser aplicadas en su caso. En la perspectiva del Reino de DIOS se empieza a ver la corresponsabilidad espiritual en todas las facetas y de forma voluntaria la persona reestructura su vida. Aparece con más claridad que nos hacemos responsables en mayor o menor medida cuando consumimos productos que vienen de cadenas de producción en las que las personas trabajan en régimen de esclavitud, aunque posiblemente ese sea el paso previo para unas condiciones económicas y sociales distintas. Por tanto, nos movemos en la imprecisión de las cosas y en un amplio margen de injusticia, que no es posible resolver. No es bueno el sentido de culpabilidad del joven que habiendo nacido en una familia con posibilidades económicas ha podido estudiar en las mejores universidades de pago. Una vez adquirida y reconocida la cualificación conveniente debe echar una mirada hacia aquellos que no han tenido ese conjunto de factores a favor, pero sin dejar y continuar su promoción personal. Claro que todo está marcado por el lastre de la injusticia, pues, ¿tenemos algo que no hayamos recibido? (Cf. 1Cor 4,7). Si alguien se hizo con un gran patrimonio por vías legales, fue posible porque se dieron un cúmulo de circunstancias a favor, sin las cuales tal cosa nunca hubiera sucedido. El mérito personal radica en la propia inteligencia para ver y actuar en esas circunstancias. Pero aún así, tal persona debería reconocer quién le proveyó de sus dotes personales. “Las eternas moradas” esperan a los que a pasar de toda la imperfección e incluso pecado han sabido aspirar y vivir por la Caridad: “sabed que la Caridad sepulta una inmensidad de pecados” (Cf. 1Pe 4,8). Otra cita fundamental en este sentido es de Santiago cuando dice: “tened Misericordia, porque la Misericordia se ríe del juicio” (Cf. St 2,13). Todavía una cita más: “DIOS nos encerró a todos en el pecado para tener Misericordia de todos” (Cf. Rm 11,32). Sabemos lo que JESÚS nos dice en san Juan antes de la Pasión, en los discursos de la Última Cena, pues la muerte expiatoria se iba a llevar a cabo: “me voy a prepararos sitio, y cuando os prepare sitio volveré y os llevaré CONMIGO, para que donde YO estoy estéis también vosotros” (Cf. Jn 14,3). Las Eternas Moradas se han abierto para todos los que reconocen a JESUCRISTO como el SEÑOR según lo expuesto a lo largo del Nuevo Testamento.

El fiel

“El que es fiel en lo mínimo es fiel en lo mucho, el que es injusto en lo mínimo también es infiel en lo mucho” (v.10). Esta vida es un campo de pruebas en el que se mide al que es fiel. El fiel es que el que se ejercita en las obras de la Fe; y la Fe o es cristiana o se queda en una de las múltiples creencias posibles, que mantienen vigente cualquier entidad idolátrica. Estos domingos de atrás tuvimos oportunidad de precisar en alguna media los rasgos propios de la Fe auténtica, que tiene su armadura en la propia muerte y Resurrección de JESÚS, que alcanza la Glorificación para llevarnos a todos los creyentes a la unidad con ÉL. La Fe cristiana espera a JESÚS en su Segunda Venida, sin relación al pecado, y la nueva condición de todo cuando “DIOS lo sea todo en todos” (Cf. 1Cor 15,28); y se haya cerrado la historia de los hombres en el estado presente.

La verdadera Justicia

“Si no fuisteis fieles con el dinero injusto, ¿quién os confiará lo verdadero?” (v.11). Un ego perfeccionista no aceptará esta máxima recogida por san Lucas, pero la realidad de las cosas es capaz de mostrar su validez. Toda realidad humana está inacabada y es susceptible de ser perfeccionada. El dinero injusto, como ya comentamos, encierra todo aquello que tenemos o llegaremos a poseer, en cualquiera de los planos en el que nos situemos. No nos salva nuestra propia justicia, sino cuando somos revestidos de la Justicia que proviene de DIOS mismo (Cf. Rm 3,22). Ningún hombre se justifica por las obras de la Ley (Cf. Rm 3,20-28). Podemos participar de la Vida Eterna cuando somos revestidos de una nueva dignidad y condición por la Justificación: “a los que Justificó los Glorificó” (Cf. Rm 8,30). Nuestro mundo de imperfección y pecado nos afecta, y nosotros mismos modificamos la perfección y santidad de los dones recibidos. No ponemos en duda lo que afirma Santiago en su carta: “todo don perfecto viene de DIOS” (Cf. St 1,17); y san Pablo refiriéndose a los dones y carismas espirituales nos dice que en este mundo “imperfecto es nuestro saber y conocer, imperfecta la profecía y cualquier otro don, aunque en más alta estima debamos tener la Fe, Esperanza y Caridad, que mejorarán a su vez los dones recibidos, dando a la Caridad una importancia especial, pues se prolongará en la Vida Eterna (Cf. 1Cor 13,9ss).

Lo ajeno y lo propio

“Si no fuisteis fieles con lo ajeno, ¿quién os dará lo vuestro? (v.12). Somos hijos adoptivos de DIOS (Cf. Ef 1,5). Somos hijos de DIOS en el único HIJO, JESUCRISTO, pues en ÉL se encuentra nuestra realización plena y total (Cf. Ef 4,13). Si no establecemos estas verdades que nos aporta la Revelación no tenemos derecho a nada y nadie nos debe cosa alguna. La herencia que DIOS nos ofrece es ÉL mismo. DIOS nos pensó y llamó a la existencia para darnos una Vida Eterna o Bienaventuranza, de la que en este mundo sólo tenemos la referencia, promesa o revelación bíblica. La Iglesia a lo largo de los siglos va elevando a nuestra devota consideración a los hijos más cualificados espiritualmente, de los que se afirma ya han recibido la Bienaventuranza de los santos. Estamos en este mundo como los que están cumpliendo un servicio militar (Cf. Jb 7,1), en el que se multiplican las batallas que debemos librar, y cada día muestra su propio afán (Cf.  Mt 6,34) Al que llega hasta el final manteniendo la Fe se le considera vencedor y recibe su recompensa o herencia. A los vencedores de la Iglesia de Éfeso “se les da a comer del Árbol de la Vida que está en el Paraíso” (Cf. Ap 2,7). A los vencedores de la Iglesia de Esmirna se dice: “no sufrirán el daño de la muerte segunda” (Cf. Ap 2,11). A los vencedores de la Iglesia de Pérgamo: “les daré del Maná escondido, y les daré también una piedrecita blanca con un nombre nuevo grabado en la piedrecita, que nadie conoce, sólo el que la recibe” (Cf. Ap 2,17). A los vencedores de la Iglesia de Tiatira: “les daré poder sobre las naciones, que regirá con cetro de hierro, con el Poder que YO he recibido de mi PADRE. Les daré el Lucero del Alba” (Cf. Ap 27-28). A los vencedores de la Iglesia de Sardes: “les daré una vestidura blanca y su nombre no será borrado del Libro de la Vida, sino que me declararé por ellos delante de mi PADRE y de sus Ángeles” (Cf.  Ap 3,5). A los vencedores de la iglesia de Filadelfia: “los pondré de columna en el santuario de mi DIOS, y no saldrán fuera nunca más; y grabaré en ellos el Nombre de mi DIOS, y el Nombre de la Ciudad de mi DIOS, que baja del Cielo, la Nueva Jerusalén, que baja del Cielo enviada por mi DIOS… (Cf. Ap 3,12). A los vencedores de la Iglesia de Laodicea: “les concederé sentarse CONMIGO en mi trono, lo mismo que YO también vencí y me senté con mi PADRE en su trono” (Cf. Ap 3,21). Lo previsto para las Siete Iglesias mencionadas en el libro del Apocalipsis encierra el contenido esencial de las promesas de Vida Eterna reservadas para los Bienaventurados, que han luchado y vencido con las armas de la Fe en el tránsito por este mundo.

Contrarios

Ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará a otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a DIOS y al dinero” (v.13). Se reedita en este versículo la opción entre los dos caminos, que viene de antiguo (Cf. Dt 30,15). En realidad desde el momento en el que el hombre se le ocurrió comer del árbol de la ciencia del bien y del alma (Cf. Gen 3,6) a duras penas la luz de la razón va siendo capaz de discernir lo que conviene y dirigir los pasos en la senda que conduce hacia DIOS. Aún con la ayuda de la Gracia elegimos mal y en contra de la propia salud espiritual, porque domina el capricho o la aparente conveniencia. La afirmación rotunda de este versículo es que no se puede servir a dos señores a la vez a tiempo completo. Se piensa en un siervo fiel identificado con la causa de su señor. Pareciera que se alude a ese tipo de siervo cuyos padres ya servían al mismo amo y forma parte de ese estrato familiar dentro del patriarcado. Un siervo así no puede dedicar tiempo ni energías en servir a dos señores. Volviendo la atención a los dos caminos, está claro que nadie puede recorrer dos vías a la vez y tiene que decidir la que va a seguir desde el inicio. JESÚS sabía lo que decía y su Palabra es válida para todos los tiempos. Un verdadero millonario dispone de los bienes de alrededor cuando quiere y en la cantidad que le apetece. El poder de ejecución del verdadero millonario no encuentra límites prácticos. Este millonario siente que su dinero es también poder, y esta dimensión del dinero es más fascinante aún que la propia posesión de riquezas. Surge un atractivo especial cuando se es capaz de comprar voluntades ajenas para determinadas causas. Este adinerado, que tiene un incremento sustancial diario en su capital financiero, se siente un hegemón moviendo los hilos de la historia presente. La mayor parte de las personas adineradas están en un rango más bajo y pueden realizar con su riqueza un verdadero servicio público creando numerosos puestos de trabajo, beneficiando a un gran número de personas y familias. El trabajo de estas personas es encomiable, ya que en muchos casos arriesgan su propio patrimonio y en ocasiones lo pierden, sin que nadie les reconozca lo realizado en favor de los otros. Pero el versículo que estamos tratando tiene un fondo todavía más preocupante y es el enfrentamiento existente entre DIOS y Mammón o el espíritu satánico del dinero cuando éste es tomado como vehículo de poder y sometimiento de voluntades ajenas. Mammón puede dominar medios de comunicación, lobbys varios, políticos bien mandados y pagados. Mammón crea redes mafiosas de distinta jaez: narcotráfico, armas, extorsión, prostitución, pederastia o tráfico de órganos. Mammón tiene mucho dinero para falsear los modelos estéticos y crear aberraciones que van a seguir millones de mentes modificadas. Mammón dispone de grandes agentes en las élites intelectuales para promover leyendas negras o rosas, que alteren los contenidos documentales históricos para influir en el relato tergiversado. Mammón emplea mucho dinero con cierta capacidad de retorno para promover principalmente el aborto, que es su sacrificio estrella. El imperio de Mammón se asienta en una legitimidad dada por instancias mundiales.

San Pablo, primera carta a Timoteo 2,1-8

Se discute si esta carta fue escrita por san Pablo al principio de los años sesenta, o corresponde a una época posterior, concretamente a mediados del siglo segundo. Las discrepancias obedecen en la organización de la Iglesia y en el estilo del griego empleado en su redacción; pero ninguno de los dos argumentos tiene peso suficiente para desplazar este escrito hasta mediados del siglo segundo. En realidad la organización de las comunidades, pronto comenzó a contar con obispos, presbíteros y diáconos como muestran los Hechos de los Apóstoles y la carta a los Filipenses. El procedimiento para escribir una carta, o una parte de las que hoy conocemos, era una tarea laboriosa que exigía bastante dedicación, por lo que es plausible que en determinados casos san Pablo echara mano de algún colaborador suyo para que actuara como secretario, al que dadas algunas ideas las desarrollara según el fondo doctrinal perfectamente conocido por el colaborador. Timoteo fue discípulo predilecto de san Pablo, al que encomendó la Iglesia de Éfeso desde muy pronto. San Pablo conoce a Timoteo en Listra, en su segundo viaje misionero (Cf. Hch  16,1) y el joven Timoteo  sigue al Apóstol. La madre de Timoteo, Eunice, había quedado viuda en su juventud y vivía con su madre Loida, que fue la instructora religiosa del niño y joven Timoteo. San Pablo le recordará este extremo en algún momento (Cf. 2Tm 1,5). Probablemente estas circunstancias familiares influyeron para que san Pablo tomase un interés especial por Timoteo al que pronto nombre obispo de Éfeso a pesar de su juventud (Cf. 1Tm 4,12). Como en otros escritos, san Pablo ofrece algunos consejos prácticos, en este caso a Timoteo, y propone fundamentos doctrinales que son capitales.

Plegarias para la paz social

“Ante todo recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres, por los reyes y todos los constituidos en autoridad para que podáis vivir una vida apacible con toda piedad y dignidad. Esto es agradable a DIOS nuestro SALVADOR” (v.1-3). Estamos ante un esquema litúrgico de petición y acción de gracias por las distintas necesidades sociales y los responsables de las instituciones que están al frente de los servicios que afectan a la buena convivencia. El Cristianismo no se opone a la organización social establecida, ni a sus representantes. La negativa radical está en no rendir culto al emperador o cualquier otra forma de divinidad idolátrica. Por lo demás, los cristianos no tienen dificultad en vivir y sentirse ciudadanos romanos. Dice san Pablo, que DIOS quiere oraciones por los reyes y las autoridades para llevar una vida con paz social y se pueda ejercer sin censura la piedad particular y pública. Durante los primeros siglos se vivió una paz intermitente alterada por intervalos de cruentas persecuciones. El testimonio de los mártires no ha dejado de acompañar el camino de la Iglesia a lo largo de los siglos. En lo que llevamos de año han muerto más de mil seiscientos cristianos en distintos países, ante la indiferencia de las organizaciones mundiales, que levantan la voz por cualquier otro suceso de mucha menos importancia. Las palabras de san Pablo siguen teniendo total actualidad.

La Salvación es para todos

“DIOS quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la Verdad” (v.4). Éfeso era una ciudad importante en Asia Menor donde aparecía el Cristianismo enfrentándose pacíficamente a las divinidades idolátricas griegas y romanas. Las tensiones fueron inevitables y san Pablo pasó un tiempo encarcelado allí. La Salvación que DIOS quiere para todos va a ser conocida mediante la predicación, que nunca es una amable tertulia alrededor de una infusión de hierbas. Durante un tiempo, como si de un protocolo establecido se tratase, hubo que anunciar a los judíos en sus sinagogas el Mensaje de JESUCRISTO, que oficialmente rechazaron con decisión. Esta última circunstancia añadía una dificultad no menor a la estabilidad de las incipientes comunidades cristianas.

Doctrina fundamental

“Hay un solo DIOS, y un solo MEDIADOR entre DIOS y los hombres, CRISTO JESÚS, hombre también, que se entregó a SÍ mismo en rescate por todos. Este es el testimonio dado en el tiempo oportuno” (v.5-6). Lo que en aquel momento era el contenido de la primera evangelización, dos mil años después sigue siendo una novedad para una gran mayoría, incluso de los bautizados. Un MEDIADOR, ¿para qué? si vamos convenciéndonos sobre la soberana autonomía que todo lo resuelve. En la ignorancia más clamorosa aparecen doctores que sientan cátedra sobre sus propias opiniones. JESUCRISTO es DIOS y hombre, y un buen número sigue reaccionando, ¿y qué? Parece más interesante discurrir entre energías cósmicas, chacras, mantras, güijas, invocación de espíritus, supuestos viajes astrales o supraconciencia cuántica. ¿Pecado, arrepentimiento, conversión, encuentro con JESUCRISTO, Salvación Eterna, Cielo, Purgatorio, infierno, Ángeles y Santos? Hoy el joven Timoteo tendría mucho que hacer. Son necesarios nuevos carismas, que pongan en marcha un nuevo ardor evangelizador capaz de transmitir la Verdad completa o el Evangelio completo en la misma experiencia del RESUCITADO. El hombre de hoy como en otros tiempos está perdido sin JESUCRISTO.

Heraldo del Evangelio

“Dice san Pablo: he sido constituido heraldo y Apóstol, maestro de los gentiles en la Fe y en la Verdad. Quiero que los hombres oren elevando hacia el Cielo unas manos piadosas sin iras ni discusiones” (v.7-8). San Pablo no fue el fundador del Cristianismo como pretenden algunos con tal de rebajar el protagonismo y persona de JESUCRISTO; pero ha sido gigantesca la influencia del Apóstol para afianzar los fundamentos e iniciar su expansión por el Imperio Romano. Según el libro de los Hechos de los Apóstoles quien da paso a los gentiles para entrar en la Iglesia es san Pedro (Cf. Hch 10,1ss); pero, ciertamente, el gran maestro que expone los contenidos doctrinales es san Pablo, como él mismo señala. Dadas las grandes dificultades del momento, sólo quien reuniese dotes especiales y una gran ayuda de la Gracia podía llevar a cabo la obra que san Pablo realizó en un tiempo relativamente corto. Es un verdadero milagro o un conjunto de ellos confluyendo el surgimiento de una comunidad cristiana. La acción del ESPÍRITU SANTO no puede suspenderse para su crecimiento y desarrollo, pues la vocación de cada Iglesia es la de permanencia en el tiempo sin fecha de caducidad. Desgraciadamente, muchas comunidades se adocenan, van perdiendo vida espiritual y acaban desapareciendo, aunque alrededor surjan otras. Con objeto de paliar los efectos nocivos de la rutina, san Pablo urge a “orar en todo lugar y tiempo, elevando las manos al cielo limpias de violencia”. Las manos pacíficas elevadas al Cielo buscan lo mismo del alma que ha de anhelar o aspirar por las cosas de DIOS en todo lugar y tiempo.

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