La patria se construye en la familia

Elsa Méndez

Septiembre es un mes que nos hace recordar nuestra identidad como mexicanos. Las calles se llenan de banderas, el himno nacional se escucha en las en las escuelas y las familias se reúnen para celebrar con orgullo lo que representa ser mexicano.

Pero más allá de los símbolos, las fechas y las festividades, conviene preguntarnos ¿cómo se construye una patria? ¿de dónde nace ese amor profundo que nos hace defenderla, cuidarla y trabajar por ella?

Estoy convencida que la patria no empieza en los gobiernos, ni en los discursos y mucho menos en sus leyes. La patria se construye en una casa, se forma en un hogar, se conforma familia por familia.

Septiembre es el mes de la patria y también es un momento para reflexionar sobre los desafíos de nuestro país. La violencia y la corrupción son grandes retos que nos afectan como sociedad. Pero estos problemas no aparecieron de un día para otro, son el reflejo de un tejido familiar y social que se ha ido debilitando con el tiempo.

Cuando la autoridad de los padres es reemplazada por la ideología, por una pantalla o por la calle, el civismo se vuelve una asignatura pendiente. Hoy más que nunca, necesitamos volver la mirada a la familia como el corazón que puede sanar a México.

Estoy convencida de que los padres somos los primeros y principales educadores de nuestros hijos. En el hogar aprendemos a respetar, a convivir, a escuchar, a perdonar y a dialogar. Cuando los niños crecen con guía, con afecto y con referentes claros, es más difícil que aprendan a vivir en libertad y con responsabilidad.

Es en casa es en donde se siembran las virtudes que dan fruto en la sociedad. Un niño que aprende a ser agradecido en su hogar será una persona respetuosa con los demás. Un niño que crece con límites amorosos será un hombre que sabrá poner orden y justicia en su entorno. Un niño que aprende a participar en las labores del hogar, será un ciudadano participativo e interesado en la construcción del bien común.

Ningún programa social de gobierno puede reemplazar el papel de una familia que educa con el ejemplo.

El Estado tiene una función importante, generar las condiciones para que las familias puedan vivir en paz y crecer con dignidad. Pero debe hacerlo respetando su libertad y su privacidad, sin imponer modelos ideológicos que dividan o intenten suplantar el papel insustituible de los padres.

Reconstruir la patria es también significa reconocer que la familia no es un obstáculo, sino el fundamento más sólido de una nación libre, justa y pacífica.

Un país que fortalece a sus familias es un país que previene la violencia desde la raíz y que construye ciudadanía con convicción en sus ciudadanos. Es por eso que toda política pública que pretenda construir paz y justicia debe comenzar reconociendo y respaldando a la familia como el primer espacio de formación humana.

Este mes patrio no es sólo una oportunidad para recordar nuestro pasado, es una invitación para sembrar el futuro, y ese futuro se empieza a construir en el comedor de un hogar, en el abrazo de una madre, en la palabra de aliento de un padre, en un hogar que construye patria.

Cuando una familia se fortalece, México se fortalece. Cuando un hogar florece, también florece la patria.

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