Hoy es el día más importante del año para tu fe. Hoy no celebras una idea ni un recuerdo, celebras un hecho. Cristo ha resucitado.
Y si esto es verdad, y lo es, entonces todo cambia. ¿Te das cuenta? Si Cristo vive, la muerte no tiene la última palabra. Si Cristo vive, tu historia no está cerrada.
Si Cristo vive, tú no estás condenado a repetir lo mismo de siempre. La iglesia lo sabe. Por eso esta fiesta no cabe en un solo día. Se prolonga durante 50 días. Es una alegría tan grande que necesita tiempo para ser asimilada, celebrada, vivida.
En el Evangelio de este domingo vemos como María Magdalena, Pedro y el discípulo amado se enfrentan a un signo desconcertante. El sepulcro está vacío, todo está en su lugar, pero Jesús no está. Y en medio de esa incertidumbre ocurre algo decisivo. Dice que el discípulo vio y creyó.
No vio al resucitado, no tuvo aún una aparición, solo vio signos y creyó. Aquí está el núcleo de la fe cristiana. La resurrección no es un añadido, es el centro. San Pablo lo dirá con toda claridad, `Si Cristo no ha resucitado, vana es tu fe’.
Pero Cristo ha resucitado. Y por eso tu fe tiene fundamento. Tu esperanza tiene sentido. Tu vida tiene dirección. La resurrección no solo le ocurrió a Cristo, también te alcanza a ti. Por el bautismo tú has sido hecho criatura nueva. La muerte ya no te define.
El pecado ya no tiene dominio absoluto sobre ti. Hoy en ti una vida nueva, que no viene de tus fuerzas sino de Dios, comienza. Pero aquí hay algo muy concreto.
Tu mente, por costumbre, sigue interpretando la vida desde el sepulcro. Tiende a fijarse en lo que falta, en lo que duele, en lo que no entiendes. Es una reacción natural, pero la fe te educa a mirar de otra manera.
Cuando decides confiar, cuando eliges interpretar tu vida desde la resurrección, vas transformando tu interior. Tu manera de pensar cambia. Tu forma de reaccionar se eleva. Tu corazón se ensancha. Eso es la vida nueva.
No solo creer que Cristo vive, sino vivir como quien sabe que Él está vivo. Por eso hoy el Señor te hace una pregunta directa. ¿Vas a seguir viviendo como si todo terminara en el sepulcro? ¿O vas a empezar a vivir como quien ha sido resucitado con Cristo? Tal vez hay situaciones que aún no comprendes.
Tal vez hay heridas, pérdidas, incertidumbres. Pero hoy no puedes quedarte en la tristeza. Hoy es Pascua. Hoy es la victoria. Hoy es la vida. La fe cristiana no es una fe resignada. Es una fe victoriosa. No niega la cruz, pero sabe que la cruz es el camino, sí, pero no el final.
Hoy es el momento de dar un paso concreto. Elige vivir este tiempo pascual con alegría real, no superficial. Participa en la vida de la iglesia durante estos 50 días, especialmente acudiendo a misa y actúa cada día como quien sabe que Cristo está vivo, con esperanza, con firmeza, con paz, con alegría. No esperes sentir alegría para creer.
Cree y la alegría nacerá en tu corazón porque Cristo ha vencido la muerte. Y si Él ha vencido, tú también estás llamado a vivir esa victoria.
“Señor Jesús resucitado, hazme vivir como criatura nueva, firme en la fe y lleno de tu alegría”.
Feliz Domingo de Resurrección. Dios te bendiga.

