*Si afirmas que quieres imitar a Cristo…, y te sobra tiempo, andas por caminos de tibieza. (Forja, 701)
Las tareas profesionales –también el trabajo del hogar es una profesión de primer orden– son:
- testimonio de la dignidad de la criatura humana;
- ocasión de desarrollo de la propia personalidad;
- vínculo de unión con los demás;
- fuente de recursos;
- medio de contribuir a la mejora de la sociedad, en la que vivimos, y de fomentar el progreso de la humanidad entera…
– Para un cristiano, estas perspectivas se alargan y se amplían aún más, porque el trabajo –asumido por Cristo como realidad redimida y redentora– se convierte en medio y en camino de santidad, en concreta tarea santificable y santificadora. (Forja, 702)
Trabaja con alegría, con paz, con presencia de Dios.
– De esta manera realizarás tu tarea, además, con sentido común: llegarás hasta el final aunque te rinda el cansancio, la acabarás bien…, y tus obras agradarán a Dios. (Forja, 744)
Debes mantener –a lo largo de la jornada– una constante conversación con el Señor, que se alimente también de las mismas incidencias de tu tarea profesional.
– Vete con el pensamiento al Sagrario…, y ofrécele al Señor la labor que tengas entre manos. (Forja, 745)

Por SAN JOSEMARÍA.

