Por decisión del 12 de enero de 2026, la Corte de Casación del Estado de la Ciudad del Vaticano rechazó la apelación del Promotor de Justicia —equivalente al ministerio público— en el marco del juicio conocido como “el caso del edificio de Londres”. Este veredicto impide cualquier agravamiento de los cargos contra los acusados, convirtiendo la continuación del proceso en una simple disputa por la reducción de las penas.
El caso, que mantiene a la Iglesia en vilo desde julio de 2021, ha entrado en una fase de aclaración jurídica inesperada.
- El fiscal principal, Alessandro Diddi, esperaba obtener una revisión al alza del fallo de primera instancia emitido en diciembre de 2023.
- En aquel momento, aunque nueve acusados habían sido condenados —entre ellos el cardenal Becciu, a cinco años y seis meses de prisión—, los jueces habían descartado la tesis central de la acusación: la existencia de un «diseño criminal unitario».
Para el fiscal, sin embargo, las irregularidades financieras (malversación de fondos, extorsiones, abuso de poder) no eran incidentes aislados, sino piezas de una vasta conspiración orquestada para saquear las arcas de la Secretaría de Estado.
Al rechazar la apelación de Alessandro Diddi, la Corte de Casación, compuesta por tres cardenales y dos jueces laicos, calificó la estrategia del fiscal como «totalmente ajena al sistema procesal».
Los tres jueces eran los cardenales:

- Kevin Farrell, presidente de la Corte de Casación del Estado de la Ciudad del Vaticano desde el 1 de enero de 2024;
- Matteo Zuppi, arzobispo de Bolonia;
- y Ángel Artime, pro-prefecto del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, junto a las juezas adjuntas Chiara Minelli y Patrizia Piccialli.
El triunfo de la rigurosidad procesal
Según fuentes cercanas al caso citadas por el portal de información religiosa The Pillar, los jueces consideraron que el fiscal no podía apelar un veredicto para reintroducir una teoría jurídica ya explícitamente descartada por el tribunal de primera instancia. La Corte, por tanto, negó toda posibilidad a lo que consideró un intento de forzar el marco legal.
Este revés es aún más significativo dado que Alessandro Diddi, figura central y controvertida de las reformas judiciales de la era de Francisco, tuvo que recusarse de la apelación.
Esta retirada forzada, combinada con la decisión de la Corte, debilita considerablemente la posición del ministerio público. Para los observadores, es una señal de que la justicia vaticana, a menudo criticada, busca afirmar su independencia y su estricta adhesión a las normas internacionales del derecho de defensa.
Las consecuencias para el cardenal Becciu
Para el cardenal Angelo Becciu, primer príncipe de la Iglesia juzgado por magistrados laicos, la decisión representa una media victoria.
Aunque sigue condenado por malversación de fondos, el riesgo de que su pena se agrave o de enfrentar nuevas acusaciones se disipa definitivamente. A partir de ahora, el proceso de apelación se orientará hacia la confirmación o reducción de las sentencias.
Los abogados defensores, que siempre denunciaron una investigación «acusatoria» y los poderes exorbitantes concedidos al fiscal mediante rescriptos firmados por Francisco, ven en esta sentencia de la Corte de Casación el reconocimiento de sus argumentos sobre vicios de forma y excesos de la acusación.
¿Qué futuro espera a las reformas de Francisco?
Más allá de los individuos, está en juego la credibilidad del sistema judicial del Vaticano.
El Papa Francisco había invertido un fuerte capital político en este juicio, buscando convertirlo en el símbolo de una «casa limpia» y de tolerancia cero frente a la corrupción financiera. Sin embargo, la agresividad procesal del Promotor de Justicia generó malestar incluso dentro de la Curia.
Al bloquear la apelación del fiscal, la Corte de Casación envía un mensaje claro: la lucha contra la corrupción no puede realizarse a costa del respeto a las normas jurídicas. La justicia deberá ahora limitarse a evaluar, de manera fría y técnica, la responsabilidad real de cada uno en lo que permanecerá como el mayor escándalo financiero de la historia moderna del papado.
CIUDAD DEL VATICANO.
Salle de presse du Saint-Siège/The Pillar/FSSPX.Actualités

