En un llamamiento urgente, el Papa León XIV exhorta a la tradicionalista Sociedad de San Pío X a cancelar sus ordenaciones episcopales.
La ordenación de los cuatro obispos fue programada para el ya cercano miércoles 1 de julio.
En forma reiterada, el Superior General de la Fraternidad estuvo solicitando Audiencia con el Papa León XIV, quien se negó a recibirlos.
De esa manera, la Santa Sede dejó correr el tiempo. Y ahora, en la misma semana de que se celebren las ordenaciones, a solo 24 horas de que lleven a cabo, es que se presenta la carta de León XIV.
León XIV escribe:
Les exhorto a considerar cuidadosamente el bienestar espiritual de los fieles; pues el acto cismático que estarían cometiendo les privaría de la recepción legítima y, en algunos casos, incluso válida de los sacramentos que aman y buscan para su propia santificación».
En su carta, el Papa reconoce a la comunidad tradicionalista, que rechaza muchas de las reformas del Concilio Vaticano II (1962-1965), por su dedicación a la vida litúrgica, su compromiso con la formación sacerdotal, su celo apostólico y su deseo de fidelidad a la tradición. El jefe de la Iglesia escribe:
«La Iglesia está abierta a un camino de diálogo y comprensión, que el Espíritu Santo puede hacer posible y fructífero».
León XIV declaró que rezaría por la comunidad, «porque rasgar la vestidura sin costuras de Cristo es un pecado de suma gravedad».
«Con ánimo paternal deseo dirigirme a usted —escribe León XIV— y, a través de usted, a los obispos, sacerdotes, seminaristas y fieles vinculados a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, consciente de la responsabilidad que el Señor me ha confiado como Sucesor del apóstol Pedro.
La Iglesia reconoce el apego a la vida litúrgica, el compromiso con la formación sacerdotal, el celo apostólico y el deseo de fidelidad a la Tradición que caracterizan a muchas personas y comunidades vinculadas a esta Fraternidad. Esto ha motivado la actitud de atención y benevolencia que mis predecesores les han manifestado constantemente».
«Con este espíritu, y colmado de afecto cristiano —continúa el Pontífice—, les ruego y les pido de todo corazón: ¡ ¡Den marcha atrás!. Les exhorto a considerar atentamente el bien espiritual de los fieles, pues el acto cismático que cometerían les privaría de la recepción lícita y, en algunos casos, incluso válida, de los sacramentos que aman y buscan para su propia santificación».
«La Iglesia —se lee aún en la carta papal, redactada en francés y dirigida al Superior general de la Fraternidad, don Davide Pagliarani— está dispuesta a emprender un camino de diálogo y entendimiento que el Espíritu Santo pueda hacer posible y fecundo. Rezo por ustedes porque lacerar la túnica indestructible de Cristo es un pecado de extrema gravedad. Que el Señor ilumine sus conciencias y despierte sus corazones. En virtud de la autoridad recibida de Cristo, con el corazón afligido, pero aún lleno de esperanza, siento el deber de pedirles que desistan de su propósito y encomiendo estas intenciones al Corazón Inmaculado de María, Madre del Buen Consejo».
La Fraternidad Sacerdotal de San Pío X no acepta reformas del Concilio Vaticano II, por ejemplo, sobre la liturgia, la libertad religiosa y el ecumenismo. Además, insisten en las formas tradicionales de culto.
La Fraternidad cuenta con más de 700 sacerdotes en todo el mundo.
Ya en 1988, tras la consagración de cuatro de sus propios obispos por parte del fundador, el arzobispo Marcel Lefebvre (1905-1991), el Vaticano excomulgó a Lefebvre y a los obispos consagrados.
Pero Benedicto XVI (2005-2013) levantó esta medida punitiva en 2009.
El miércoles, cuatro hombres serán consagrados ilícitamente como obispos en Écône, Valais, Suiza: un ciudadano suizo, un estadounidense y dos franceses. La FRraternidad de San Pío X tiene su sede internacional en Menzingen, en el cantón suizo de Zug.
CIUDAD DEL VATICANO
.MARTES 30 DE JUNIO DE 2026.
KAP.

