Silencio del Vaticano ante la feroz persecución de católicos, por parte del gobierno socialista de Nicaragua

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* Álvaro Leiva Sánchez, secretario general de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH) escribió por cuarta vez al Papa Francisco para documentar la persecución a los cristianos. 

* Bajo el régimen orteguista sandinista se arresta injustamente a sacerdotes, se intimida a fieles, se suprimen televisiones católicas. 

* El silencio sobre esta represión es ensordecedor.

Hay pocas cosas tan ensordecedoras como el silencioY desde el 2018 hasta hoy, el suyo se siente en el corazón desgarrado del rebaño católico de Nicaragua”. El abogado nicaragüense Álvaro Leiva Sánchez, secretario general de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH), se lo dijo al Papa Francisco, parafraseando al escritor y poeta uruguayo Mario Benedetti, en una carta fechada el 25 de julio, en un intento de recordar su atención sobre el » escalada» de la agresión antirreligiosa del régimen Ortega-Murillo.

Es la cuarta carta que el defensor de derechos humanos envía al Pontífice , tanto por correo electrónico como por mensajería de DHL, y asegura que nunca ha recibido respuesta, «ni siquiera para darme el acuse de recibo» (las anteriores fueron enviadas el 1 de septiembre de 2020, el 5 de julio de 2021 y el 5 de noviembre de 2021, como hemos informado en el pasado ).

Pero no se dio por vencido, en esta ocasión no solo pidió la intervención del Papa, sino que presentó un informe de 16 páginas con una descripción de los hechos que evidencian “el actual agravamiento de la crisis represiva contra la Iglesia Católica de Nicaragua” , que “sufre prisión, persecución y hasta el destierro”.

La Bussola Quotidiana tuvo acceso en exclusiva a la carta escrita por Álvaro Leiva Sánchez, quien explicó que la situación es tan grave que «consideramos necesario enviar esta nueva carta a Su Santidad, con copia al cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, para que centren su atención en Nicaragua, en estas dificilísimas circunstancias de persecución, asedio, encarcelamiento, contra nuestros sacerdotes y obispos”.

La defensora de derechos humanos exiliada en Costa Rica también hizo “una solicitud para que se considere, conforme a los procedimientos del derecho canónico, la excomunión de Daniel Ortega y Rosario Murillo, ya que ambos hicieron uso público de un sincretismo religioso sui generis a su antojo, según las circunstancias políticas, y que han llevado a la población a un estado de confusión, que validan la práctica de la brujería e inducen al pueblo nicaragüense a vivir en pecado”.

Pero resaltó que el hecho más grave ocurrió el 4 de mayo dentro de la Asamblea Nacional de Nicaragua: solicitaron “a los diputados de la Asamblea Nacional, que ellos controlan, la aprobación de un informe en el que se acusa a la Iglesia de Nicaragua de haber participado en ‘ un golpe de Estado’ y expresarse con ‘odio y malicia’ contra los simpatizantes del régimen. El texto legislativo recomienda juzgar a los religiosos que apoyaron las manifestaciones de 2018 -cuando se produjo el estallido social que exigía el fin del mandato de la exguerrillera sandinista- y confiscar los bienes de la Iglesia”, se lee en la misiva.

Al mismo tiempo, describe con precisión las acciones represivas de la dictadura contra el sector clerical católico: “A modo de ejemplo -al momento de redactar esta carta- traigo a su atención lo sucedido a la Iglesia de San Juan Bautista, en la ciudad de Masaya, templo que desde el 15 de mayo de este año es objeto del cerco de policías y paramilitares, quienes han obligado al párroco, don Harving Padilla, a permanecer en el interior del edificio”.

Dijo además que el 18 de mayo el párroco Uriel Vallejos , de la parroquia Divina Misericordia, que se encuentra en la ciudad de Sébaco, denunció en sus redes sociales que, durante una visita a la Nunciatura Apostólica en Nicaragua, “los agentes de la Policía Nacional La policía tomó varias fotos y esperaron a que saliera. Le pidieron los documentos al chofer y me pidieron mis documentos personales, a lo cual me opuse porque no conducía”.

El obispo de la diócesis de Matagalpa y administrador de la diócesis de Estelí , monseñor Rolando Álvarez, denunció que “los policías lo siguieron personalmente -irrumpiendo en la casa de una sobrina que visitaba en la noche- y que el 20 de mayo se refugió en la parroquia Santo Cristo de Las Colinas, donde aún se encuentra bajo cerco policial ilegal”. Informó que el prelado ha anunciado el inicio de una huelga de hambre indefinida, “hasta que la Policía Nacional confirme, a través del presidente o vicepresidente de la Conferencia Episcopal, que respetan a mi familia”.

Y el 20 de mayo, realizando cuatro días continuos de agresión anticlerical ”, la empresa Claro, operadora de telefonía celular y televisión por cable, informó a través de un comunicado de prensa que, por orden de la dictadura, tendría que cerrar el Canal 51. «, propiedad de la Conferencia Episcopal de Nicaragua.

Doctor Alvaro Leiva

De igual forma, el vocero de la PNA informó que “el sacerdote Manuel Salvador García (57 años) fue detenido violentamente en su domicilio, ubicado en la ciudad de Carazo, en el departamento de Jinotepe. Es el párroco de la Iglesia del Calvario en la ciudad de Nandaime, departamento de Granada, uno de los sacerdotes más críticos contra la dictadura”. Explicó que antes de su «detención injustificada» , el sacerdote fue víctima de «insultos y amenazas» por parte de los partidarios del régimen, que rodearon su templo. “Los enfrentó verbalmente, blandiendo un machete, en la Iglesia de Jesús de Nazareno, templo bajo su custodia”. Hoy el sacerdote García se encuentra en prisión, luego de una condena de dos años de prisión, por el delito de amenaza con arma.

Por otro lado, “en 24 horas, dos televisiones católicas fueron suspendidas por la dictadura: TV Merced y Católico San José, respectivamente, el 26 y 27 de junio”. El 29 de junio “El 29 de junio la dictadura revocó la personería jurídica de la Asociación Misioneras de la Caridad, el grupo de monjas fundado por Santa Madre Teresa de Calcuta. Además, ordenó su expulsión de territorio nicaragüense, por lo que las 18 hermanas decidieron ir a Costa Rica a pedir protección, luego de recorrer casi 150 kilómetros entre Managua y el puesto fronterizo sur de Peñas Blancas, bajo estrecha vigilancia policial. .

Y como si fuera poco, el 14 de julio “especialistas en policías ocuparon las instalaciones del seminario menor de Nuestra Señora de la Asunción y el Colegio Particular Padre Adolfo Kolping, ambos ubicados en la occidental ciudad de Masaya”. 

Finalmente, el abogado Álvaro Leiva Sánchez informó que también envió junto con la carta el último informe de la ANPDH, sobre la crisis de violaciones de derechos humanos en Nicaragua y sus consecuencias, actualizado al 20 de mayo de 2022. Los ataques a la Iglesia Católica en Nicaragua no son nada. nuevo; sin embargo, poco se habla de este país que sucumbe al terror del líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Una dictadura de extrema izquierda “tiene un parecido irrefutable, por ejemplo, con la sangrienta dictadura militar al estilo nazi que en Argentina, durante más de una década, ha torturado y asesinado a miles de opositores. Un régimen que usted conoció personalmente como sacerdote”, explicó al Papa Francisco.

Álvaro Leiva Sánchez concluyó la comunicación “rogando la gracia de una audiencia”, “que me renueve las fuerzas, que vuelva a llenar de fe este corazón, que a veces se siente vacío por la desesperación y la tristeza, ante tanto dolor, la injusticia y la impunidad que, como una pesada cruz, abruman a mis hermanos nicaragüenses”.

Por MARINELLYS TREMAMUNNO.

JUEVES 4 DE AGOSTO DE 2022.

CIUDAD DEL VATICANO.

LANUOVABQ.

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