Pareja en la vida y en sus siniestros planes, los dos hombres carecieron del coraje para enfrentarse a aquellos cuyos lugares de culto habían profanado.
Un informe publicado por Lextenso, escrito por Isabelle Horlans, revela que la pareja responsable de profanar 29 iglesias no compareció ante el tribunal de Laon este martes 9 de diciembre (120.º aniversario de la ley de 1905 que estableció la separación de la Iglesia y el Estado), dejando a sacerdotes, feligreses y funcionarios electos con una ausencia que agrava la indignidad de sus acciones. En su lugar, optaron por enviar cartas de disculpa, evitando cualquier confrontación directa.
Simplemente pidieron perdón mediante carta a las diócesis de cuatro departamentos por haber profanado 29 iglesias”.
El fiscal adjunto señaló que ni siquiera habían cumplido con el primer requisito de su supervisión judicial: comparecer ante el tribunal.
Su huida contrasta marcadamente con la dignidad de los sacerdotes, feligreses y funcionarios electos que acudieron a dar testimonio del daño infligido a sus parroquias.
Presentaron a los magistrados certificados médicos que acreditaban su profunda depresión. En el caso del segundo hombre, esto desembocó en un intento de suicidio, según insistiría posteriormente su abogado para justificar la ausencia del más joven de los dos saqueadores ( extracto de Lextenso).
El informe especifica que los actos cometidos van mucho más allá del simple robo.
- Constituyen una verdadera profanación.
- Los objetos litúrgicos robados tenían un valor religioso infinitamente mayor que su mera composición material, y algunos incluso pertenecían al patrimonio nacional antes de 1905.
- Robar sagrarios, irrumpir en sacristías y sustraer hostias consagradas equivale a violar lo que los católicos consideran el corazón de lo sagrado, el lugar de la Presencia Real.
- Las comunidades descubrieron sus iglesias devastadas, sus santuarios transformados en escenas de desolación, y este dolor moral se expresó con fuerza en la audiencia.
La investigación llevada a cabo por la gendarmería en los departamentos de Aisne y Somme se describe como particularmente eficaz:
- Descubrió una operación de saqueo metódica, a veces llevada a cabo varias veces al día con una indiferencia escalofriante.
- Estas profanaciones, ya intolerables de por sí, adquieren una nueva dimensión a la luz de las investigaciones, que revelaron la sangre fría y la naturalidad con la que la pareja multiplicaba sus robos.
- Por ejemplo, tras una noche en el balneario, decidieron vandalizar la iglesia de un pueblo vecino.
- Cabe destacar que, cuando fueron detenidos, su casa parecía un auténtico tesoro, con algunas habitaciones fundidas, siete kilos de oro vendidos a compradores parisinos y otros objetos aún listos para ser vendidos.
Cabe añadir que solo un acusado compareció ante el tribunal, un anticuario de 73 años acusado de receptación de bienes robados, quien niega cualquier intención fraudulenta.
Sin embargo, las pruebas descubiertas durante la investigación (repetidas llamadas telefónicas, transacciones concluidas y luego canceladas, champán compartido) contradicen en gran medida sus declaraciones. Sus explicaciones confusas y su despreocupación parecen estar muy alejadas de la gravedad de este caso.
Por su parte, representantes de las diócesis de Cambrai (Norte), Reims (Marne), Soissons (Aisne) y Amiens (Somme), junto con funcionarios electos, destacaron que las iglesias son el corazón vibrante de los pueblos, lugares de oración y santuarios sagrados donde cualquiera puede acudir en busca de consuelo. Al convertirlas en espacios devastados, los ladrones han infligido una profunda herida a la fe cristiana.
Su ausencia en la audiencia
refuerza este sentimiento de abandono,
como si el sufrimiento de las víctimas
ni siquiera mereciera su presencia.
Por lo tanto, la fiscalía solicita una pena de tres años de prisión, de los cuales dos deberán cumplirse, para la pareja, sin posibilidad de libertad condicional, argumentando que probablemente habrían continuado con sus actos de no haber intervenido la policía. El anticuario se enfrenta a una pena de seis meses en suspenso y a la prohibición de ejercer su profesión. El veredicto se conocerá el 19 de diciembre.
Este informe destaca no solo las profanaciones cometidas en 29 iglesias, sino también la cobardía de una pareja que se niega a asumir la responsabilidad de sus actos ante quienes han perjudicado.
Finalmente, es importante recordar una distinción crucial, que la tradición cristiana enseña constantemente, entre la caridad, la justicia y la verdad.
La caridad
consiste en orar por la conversión
de los malhechores
y esperar su redención,
pero no niega la justicia.
La justicia exige que todos rindan cuentas por sus actos, que se imponga un castigo proporcional y que una sociedad proteja a sus iglesias como protege a sus ciudadanos.
En cuanto a la verdad,
exige que llamemos los hechos
por lo que son:
profanaciones y actos gravemente ilícitos,
sin minimizarlos,
bajo el pretexto de invocar
debilidades o disculpas tardías.
Para que la caridad sea genuina, debe fundarse en la verdad, y para que la verdad dé frutos, debe estar al servicio de la justicia.
Las comunidades afectadas, por su parte, demostraron ayer la fuerza interior que tanto falta en quienes optaron por huir.
Y la justicia humana debe recordar ahora a este par de ladrones que no se pueden destruir las iglesias de Francia, ni la memoria cristiana que habita en ellas, con impunidad.
Por MARIE DELORME.
PARIS, FRANCIA.
JUEVES 11 DE DICIEMBRE DE 2025.
TCH.

