Con la presencia de la gobernadora de Guanajuato, Libia Dennise García Muñoz Ledo, fue inaugurado el 10° Congreso Nacional sobre Libertad Religiosa en León, un evento que durante una década ha servido como plataforma para promover el diálogo, la tolerancia y el respeto a las creencias diversas. El congreso reunió a líderes religiosos, instituciones y sociedad civil para reflexionar sobre avances, experiencias y retos en este derecho humano fundamental. En su mensaje de apertura, la mandataria estatal enfatizó que «el respeto y el diálogo son la base para construir comunidad», destacando cómo la diversidad de creencias fortalece valores y promueve la convivencia pacífica.
Uno de los momentos destacados fue la intervención de Ramón Castro Castro, obispo de Cuernavaca y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), quien participó como invitado especial. El prelado expresó su gratitud por la invitación al congreso, recordando su participación en ediciones anteriores y subrayando la importancia de estos espacios para organizaciones y ciudadanos comprometidos con el tema. «Creo recordar que hemos participado en los Congresos pasados también, y por supuesto, a los ciudadanos que permanentemente están al tanto por su importancia, como todos ustedes aquí presentes. Gracias«, inició su discurso.
Lamentó el abandono de investigaciones sobre la libertad religiosa en México debido a cambios políticos, y criticó la proliferación de ideologías que, según él, promueven una «cultura liberal religiosa en México y ustedes ayudan mucho a que esto no suceda». Expresó preocupación por la secularización superficial en el país, argumentando que «hace 10 años la secularización de la cultura en México no era tan extensa ni tan profunda». Señaló que hoy, «amplias capas de la sociedad de todos los estratos sociales, sobre todo en las jóvenes generaciones, encontramos que lo común es que ‘vivan como si Dios no existiera'».
Castro Castro citó al filósofo Gianni Vattimo para describir el «pensamiento débil» de la posmodernidad, que ha llevado a muchos a estar convencidos de que es inútil buscar la verdad de las cosas. En este contexto, denunció la penetración de ideologías en la política, como el feminismo radical, el «ideologismo de género» en los libros de texto educativos, y fenómenos como la «hipermodernidad», «postverdad», «mundo virtual-digital» y el «algoritmo cibernético«. Estos, afirmó, distorsionan la comprensión de la autoridad civil y suman a una crisis democrática donde la concepción misma de la política se ve afectada.
En un llamado a la acción, el presidente de la CEM instó a reducir la «mirada y al extravío gnoseológico», por lo que se hace necesario llevar la acción del Estado-gobierno a los terrenos de la «vigilancia y el control». Destacó el rol de las iglesias y asociaciones religiosas en el Estado mexicano, que en los últimos 10 años han sido formales y diplomáticas, pero podrían decir «superficiales», perjudicadas por mutua desconfianza. «Se han convertido en un terreno escabroso que hay que caminar con mucha precaución, preferiblemente no caminarlo, de forma que el potencial de toda esta dinámica es que no se garantiza plenamente el derecho a la libertad religiosa de las personas», advirtió.
Castro Castro enfatizó que las asociaciones religiosas no solo son «sujetos de derechos y obligaciones», sino un instrumento neutro garante de los derechos humanos, sin ser sujetos a intereses ideológicos o políticos. Criticó la «frialdad» en las relaciones entre asociaciones religiosas y el gobierno, que ha reducido encuentros protocolarios y objetivos específicos, sin garantizar «la plena libertad religiosa a los ciudadanos«. Como desde hace mucho tiempo, se han realizado «encuentros» con el gobierno con las asociaciones religiosas, reuniones más forzadas para la foto que otra cosa, propiciando poco el considerar la libertad religiosa como «garantía consumada» en México, y como tema de infinita importancia respecto de otros. Y eso es un grave error. Sucede que hoy es más importante defender supuestos derechos de animales y plantas, que la libertad religiosa de las personas.
El obispo concluyó su intervención afirmando que no estamos viviendo los mejores momentos para la garantía de la libertad religiosa en México, y que las asociaciones religiosas, otrora unidas y en diálogo permanente entre ellas con propósitos de bien común, “nos hemos relajado y contentado con poco” concluyendo , no obstante, con esperanza de corregir el extravío antropológico actual y el estrechez de miras de las autoridades.
El evento fue organizado por la Fundación Conciencia Nacional por la Libertad Religiosa y tuvo conferencias magistrales, paneles y mesas de diálogo en las que se abordan temas como la libertad religiosa desde la legislación, la función pública y la defensa de los derechos humanos; los retos contemporáneos que enfrenta este derecho además de las en la construcción de la colaboración interreligiosa.
Entre las personalidades invitadas destacaron el obispo Ramón Castro Castro, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano; el élder Sean Douglas, presidente de Área México de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días; Abdelrahman Sayed, del Concilio Islámico Mexicano; Jorge Daniel Jiménez Lona, Secretario de Gobierno del Estado; Allan León, Secretario de Vinculación y Atención a los Leoneses, en representación de Alejandra Gutiérrez Campos, Presidenta Municipal de León; autoridades locales y representantes de organismos de derechos humanos y congresos estatales.


