Quizás necesitas confiar más…

¿Quién es Jesús para ti cuando la vida te duele de verdad? ¿Quién es cuando tienes miedo? ¿Cuando algo no sale como esperabas? ¿Cuando te sientes solo? ¿Cuando rezas y parece que Dios guarda silencio?

En el Evangelio de hoy Jesús pregunta a sus discípulos qué dice la gente acerca de él. Ellos responden: “Unos dicen que eres Juan el Bautista, otros que Elías, Jeremías o alguno de los profetas”, pero entonces Jesús deja de preguntar por los demás. Mira a aquellos hombres que han caminado con él y les hace una pregunta que atraviesa los siglos. Dice: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo? Pedro responde, tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.

Hoy Jesús te hace a ti la misma pregunta. Imagínalo delante de ti. No te está examinando. No quiere comprobar si aprendiste bien el catecismo. Te mira con ese amor con el que solamente Dios puede mirar tu vida entera y te pregunta: Y tú, ¿quién dices que soy yo? Porque puedes saber muchas cosas acerca de Jesús y sin embargo todavía no haberle entregado completamente el corazón.

Quizás has rezado toda tu vida. Quizás vienes a misa desde niño, pero hay momentos en los que la vida pone a prueba todo lo que dices creer. Cuando llega una enfermedad, cuando pierdes a alguien, cuando un hijo te preocupa, cuando alguien te decepciona, cuando tus planes se derrumban o cuando llevas mucho tiempo pidiendo algo a Dios y parece no responder.

Es precisamente entonces cuando la pregunta se vuelve verdadera. ¿Quién es Jesús para ti ahora? ¿Sigues siendo el Hijo de Dios vivo cuando no entiendes lo que está pasando? Pedro responde, tú eres el Mesías. En otras palabras, Señor, tú eres Dios. Aunque no comprenda todo, eres tú mi Salvador. Aunque tenga miedo, eres tú mi fortaleza. Aunque no vea el camino, sigo creyendo que eres tú mi esperanza. Eso es la fe.

No significa tener todas las respuestas. Significa tener a alguien a quien aferrarse cuando no tienes respuestas. Y hay algo precioso en este evangelio. Después de que Pedro le dice a Jesús quién es Él, Jesús le dice a Pedro, ¿Quién es Pedro? Le dice, tú eres Pedro porque cuando descubres quién es Jesús, también descubres quién eres tú.

Tú no eres solamente aquello que salió mal en tu vida. No eres tu pecado, ni tu fracaso, ni esa herida que todavía llevas dentro. Eres alguien conocido, buscado y amado por Dios. Y Cristo puede construir algo nuevo incluso sobre tu fragilidad. Quizá hoy no necesites comprender más. Quizá necesitas confiar más. Jesús no te promete que nunca tendrás problemas. Te promete algo mucho mayor que no tendrás que atravesarlo sin Él.

Por eso esta semana haz dos cosas sencillas. Cuando llegue una preocupación, antes de dejarte dominar por ella, repite despacio Jesús, aunque no entienda, confío en ti.

Y cada noche pregúntate, ¿hoy viví como alguien que realmente cree que Jesús está conmigo?

“Señor Jesús, cuando tenga miedo, quédate conmigo. Cuando no comprenda, aumenta mi fe. Que pueda decirte siempre, desde lo más profundo del corazón, tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.

¡Feliz domingo! Dios te bendiga.

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