Pregunta del lector:
La liturgia del Miércoles de Ceniza incluye el ritual de la imposición de la ceniza en la frente. ¿Qué significa este gesto? ¿Qué significado tiene para nuestras vidas?
Respuesta
El hombre muere en este mundo, pero camina hacia Dios.
Las cenizas y el polvo nos recuerdan esta misma transitoriedad, pero al mismo tiempo, la humildad. Fue con espíritu de humildad que Abraham habló de sí mismo cuando se dirigió a Dios con estas palabras:
Concédeme, Señor, que aún me atreva a hablarte, aunque solo soy polvo y ceniza» (Gn 18,27).
De igual manera, San Agustín escribió en sus Confesiones:
Pero aunque solo soy polvo y ceniza, concédeme hablar a tu misericordia».
El gesto de esparcir ceniza sobre la cabeza o ponerla en la frente, nos habla de conversión. Nos recuerda que debemos volver a Dios y acercarnos a Él. En este ritual del Miércoles de Ceniza se esconde una profunda verdad que conecta con lo que existía al principio de la existencia humana.
Dios creó al hombre a su imagen y semejanza. Lo formó del polvo de la tierra e insufló en él el Espíritu».
Como dijo una vez el arzobispo Stanisław Nowak:
La liturgia del Miércoles de Ceniza es una exhortación a no pecar contra la verdad de que venimos de Dios, de que Él nos creó».
Un puñado de cenizas esparcidas sobre la cabeza simboliza la transitoriedad y el destino humano. También habla de nuestro estar en las manos de Dios. La teología del Miércoles de Ceniza nos enseña que el gesto de recibir cenizas significa nuestro deseo de estar en las manos de Dios y vivir con humildad. Se podría decir que esta pequeña cantidad de ceniza nos recuerda que debemos reducir el orgullo a polvo.
Este rito litúrgico también señala nuestro futuro. Escucharemos las palabras:
Al polvo volverás».
Revelan el misterio de la muerte humana. Sin embargo, también hablan de nuestra muerte diaria al pecado, al orgullo, a la sensualidad y a la impureza, e incluso a la ambición desmedida.
Sin embargo, esparcir ceniza sobre la cabeza no significa tristeza ni abatimiento. Este gesto nos prepara para la hora de gloria y nos trae la esperanza de la resurrección.
Por P. MARIUSZ FRUKACZ.
MIÉRCOLES 18 DE FEBRERO DE 2026.
}NIEDZIELA.

