Principios e interrogantes

Isaías 58,7-10 | Salmo111 | 1Corintios 2,1-5 | Mateo 5,13-16

Pablo Garrido Sánchez
Pablo Garrido Sánchez

Fueron necesarios unos doce siglos para llevar a plenitud la revelación que si inició en el Sinaí. Entre el Monte de las Diez Palabras -Decálogo- y el Monte de las Bienaventuranzas transcurrieron numerosos acontecimientos en la vida del Pueblo de Israel, que culminaron en la aparición del MESÍAS profetizado y esperado. En los tiempos previos a la aparición de JESÚS de Nazaret, como el MESÍAS esperado, había una gran agitación espiritual pues se intuía que la aparición era inminente. Por otra parte, pesaba en el orgullo nacional la bota opresiva del Imperio Romano, que no encontraba mucha facilidad para mantener el orden en la región. El estatuto religioso monoteísta producía un rechazo añadido hacia el Imperio pues proponía muchas deidades específicamente protectoras del orden imperial. Cada cierto tiempo, ya en la época cristiana, la intranquilidad religiosa se vuelve a producir, y en este caso el denominador común es la Segunda venida del SEÑOR. No faltan en nuestros días numerosos grupos que trasladan a la opinión religiosa del Pueblo de DIOS mensajes, advertencias o previsiones, relacionadas con el fin de los tiempos. Parece que la manera de resolver las fuertes crisis sociales y religiosas es concluyendo que la cosa se termina definitivamente. Pero esta no es la única alternativa a todos los problemas y queda la opinión de los que piensan en una fuerte purificación de la Iglesia y el mundo, para dar paso a una nueva época de florecimiento espiritual cristiano, y más concretamente católico. Las personas religiosas, que mantenemos nuestra Fe en JESUCRISTO encontramos en cualquier circunstancia histórica motivos suficientes para la Esperanza. El Cristianismo es especialista en procesos de Resurrección. Tiempos difíciles se presentan los actuales, pues la misma esencia del hombre es cuestionada en su raíz. Si la base del hombre o su misma identidad es disuelta, ¿donde se asienta el hombre cristiano portador de una luz para el mundo? ¿Recupera el discípulo de JESUCRISTO los rasgos propios que definieron al hombre en épocas pretéritas?¿Espera el mundo al hombre transhumano, aquel que hermana a la biotecnología para constituirse en superhombre? Todo lo anterior, ¿forma parte de un horizonte próximo viable o es una gran mentira que pronto dejará ver su realidad de ruina personal y muerte? ¿Puede dejar el hombre de aspirar a la condición de hijo de DIOS? ¿Hay que poner en evidencia a los que pretenden rebajar la dignidad del hombre por debajo de cualquier otro animal de la escala biológica? ¿Quiénes son los que dictan el nuevo estatuto del hombre transpersonal o transhumano? ¿Tiene el ser humano derecho o potestad para hacer surgir una vida humana en un laboratorio fuera de cualquier hábitat de amor humano relacional? ¿Queda el ser humano relegado a un mero proceso biológico determinado por la tecnología? ¿Tienen algo que ver unos padres, padre y madre, en la configuración del alma o psique del ser humano? ¿Qué ocurre cuando el padre y la madre están ausentes de la gestación de un nuevo ser humano? ¿Se infunde en un ser biotecnológico, desprovisto de alma gestacional, el espíritu eterno con apertura infinita hacia DIOS? ¿Infunde DIOS su aliento en un ser que no es obra de sus manos, pues la mano del hombre lo ha alterado en su misma esencia haciéndolo un híbrido tecnobiológico? A preguntas similares tendremos que responder en las décadas inmediatas, pues los desconstructores del ser humano han pisado el acelerador de la deshumanización.

El proscrito

Sobre alguien recaía una condena social o penal, y esta persona en cuestión era rechazada, desterrada o excluida de un lugar, ciudad o territorio. A la proscripción actual se le denomina con el amable término de cancelación. Hasta hace poco tiempo a una persona se le marginaba, ahora se le cancela. Hasta hace poco tiempo una persona podía discutir, debatir y rebatir; sin embargo ahora la persona en cuestión es silenciada, suprimida o cancelada, sin derecho a réplica por sistemas anónimos que dictan la expresión correcta, el pensamiento correcto y la opinión correcta. Amablemente a la persona la despojan de su trabajo o medio de vida, si lo manifestado no corresponde al pensamiento rector que codifica el lenguaje. Los instrumentos terminales pueden ser máquinas, complicados procesos informáticos o algoritmos; pero sigue siendo necesaria la intervención humana en último término, que dirige la máquina. La cancelación va dando los primeros pasos como procedimiento de reclusión de personas y grupos enteros, a medida que el control vaya en aumento. Empieza a ser un reto de primer orden atreverse a pensar, decidirse a hablar y mantener una trayectoria o conducta personal desligada de lo que es considerado social y políticamente correcto. Pocas personas se atreven a denunciar la falsedad del cambio climático antropogénico, que echa todas las culpas del mundo al individuo particular por las catástrofes climáticas, que siempre han existido, porque el planeta está en cambio permanente desde el comienzo de su creación. Pocos se atreven a decir que la diversidad multicolor de géneros existentes y posibles, no tienen base biológica y científica alguna; y a partir de ahí cada cual es muy dueño de manejar sus delirios, pero a ser posible que no los carguen a la Seguridad Social. Por decir estas cosas y otras similares, youtube, desmonetiza un video o cancela definitivamente un canal. Nos urge, por tanto, volver al pensamiento fuerte, a las convicciones asentadas en principios y verdades; en definitiva, a la realidad. Han conseguido sumergir a una gran cantidad de personas en la dictadura del relativismo, por el que se afirma la identidad personal como resultado de la autopercepción subjetiva, la opinión sin fundamento o la moda del colectivo. La aparente opinión personal en realidad ha sido debidamente inducida con la particularidad que el individuo no se ha percatado de ello, y considera que es un pensamiento propio, único y singular. Llegados a ese punto el manipulador ha cumplido su objetivo, pues el individuo sigue sus dictados, sin poner resistencia alguna.

Algunas creencias

Desde nuestra posición católica hacemos algunas distinciones: creencias a la carta, la profesión de una fe religiosa y las diferentes formas de increencia. La última categoría es difícil de precisar pues encontramos al ateo que niega con decisión y argumentos propios la existencia de DIOS. Surge el agnóstico que parece no emplear ni una fracción de tiempo en la consideración de la existencia de DIOS: si existe o no tal cosa no le interesa. Nos encontramos con el antiteísta, que en realidad se pronuncia hacia la obediencia satánica, pues reconoce con claridad la existencia de DIOS, pero por diversos motivos su vida transcurre bajo la atmósfera luciferina. Surgen en estos momentos un tipo especial de no creyentes que se consideran como católicos culturales, pero ajenos a una Fe religiosa, pues sólo perciben las manifestaciones sociales y culturales generadas por el Catolicismo a lo largo de su historia. Estos se incluyen dentro del materialismo filosófico. Una gran mayoría de personas viven una religiosidad a la carta, servida por nuevos movimientos religiosos dentro de la corriente de la Nueva Era. Las combinaciones son ilimitadas, pues abarcan todos los tipos de yoga, mancias, adivinación, astrología, reiki, ocultismo, teosofías, las múltiples variedades de Budismo que van desde el tantrismo al Budismo Zen. No se pueden olvidar los grupos espiritistas, la guija, el chamanismo, las videncias de los sensitivos con su estela de seguidores. Tienen una clientela especial los adivinos y echadores de cartas, que además realiza pretendidos trabajos destinados a causar la ruina material, moral o espiritual de una persona. Se promueve también un falso culto a los Ángeles, a los que se pretende utilizar como agentes de intereses personales, ajenos a cualquier relación con el servicio propio de los Ángeles que  está en orden a la Salvación de los que viven unidos a JESUCRISTO. Las personas que se mueven dentro de la oferta de ese gran bazar de creencias, pueden adaptar a su medida el comportamiento ético o moral, pues no cuentan con código o canon establecido previamente. Más aún, el subjetivismo preconizado por las ideologías imperantes ensambla a la perfección con dichas creencias. Ningún tipo de trasgresión va a incomodar a la echadora de cartas, ni a los participantes en una sesión de guija o espiritismo. Tampoco se va a sentir rechazado por el buda al que le quema incienso, el que haya  traficado con un alijo de droga. Otra cosa es la de aquellas personas que dicen profesar una religión monoteísta, pues en estos casos las cosas cambian. El lector puede tener una sensación de extrañeza al incluir el Budismo entre las creencias. Lo cierto es que el Budismo no se presenta como una religión, pues su objetivo central es la eliminación del dolor entrando en el estado de nirvana. Parece que algunos budistas utilizan alguna rama del Budismo para un perfeccionamiento religioso, pero la cosa es más escasa de lo que a primera vista aparece. La religiosidad hinduista se multiplica en un enjambre de dioses menores, que tienen a Brama, Visnú y Siva como la triada principal. El monoteísmo cristiano se diferencia del monoteísmo judío e islámico, y eso lleva consigo una diferencia radical de estas dos religiones con respecto al Cristianismo. El monoteísmo cristiano afirma que DIOS es PADRE, HIJO y ESPÍRITU SANTO, tres Personas Divinas distintas, pero un solo DIOS pues su naturaleza permanece indivisa, aunque existan tres personas, que mantienen relaciones intratrinitarias con un carácter propio. Los judíos y los islámicos no aceptan esa revelación que para nosotros lo cristianos es el fundamento de todo el resto.

La revelación cristiana

Al exponer el abanico de creencias inmediatamente nos vemos envueltos en sombras y una espesa penumbra espiritual. El mundo presente ya es sombrío por sí mismo y no hace falta insistir en lo que a nuestro alrededor sucede. Pero todavía se vuelve más oscuro cuando la trascendencia ofrecida por las creencias es tan inconsistente. El horizonte de ultratumba basado en las creencias señaladas produce verdadera asfixia espiritual, y enredar más aún la vida presente. Poco aliciente en realidad presenta el mundo espiritual en el que se mueven los espíritus que pueden visitar a los incautos desorientados de una mesa de guija o espiritismo. Por sus frutos los conoceréis: algunos de los participantes en ese tipo de experimentos terminan con dolencias psiquiátricas severas por el resto de sus días, lo que avisa de la mala influencia espiritual recibida. No ocurre tal cosa cuando se reza a los santos católicos o a la VIRGEN; cuando se participa en la EUCARISTÍA con las debidas condiciones o se realiza un tiempo de adoración ante el SANTÍSIMO. La Vida Eterna que nos ofrece el Evangelio de JESUCRISTO no tiene nada que ver con la trampa luciferina de las creencias. El peaje que se paga por la adhesión a las creencias es la ruina personal. Lo que obtenemos por la Fe en JESUCRISTO es una vida cada vez más libre para realizar el bien y una Vida Eterna más allá de este mundo que JESUCRISTO nos ha conseguido por su entrega en la Cruz y su Resurrección. Este núcleo de verdad no podemos callarlo, pues la vida de cualquier persona en este mundo es muy breve.

Predicar a JESUCRISTO

Nos dice el Prólogo del evangelio de san Juan que la LUZ y la VIDA nos vienen por JESUCRISTO (Cf. Jn 1,4). Fuera de JESUCRISTO están las sombras, la oscuridad y las tinieblas. El mundo necesita escuchar de nuevo la predicación con poder de JESUCRISTO muerto y resucitado. DIOS no tiene ningún otro SALVADOR para los hombres que JESUCRISTO.  El discípulo de JESUCRISTO es Luz para el mundo cuando anuncia o predica el Nombre de JESUCRISTO, en quien reside la plenitud de la humanidad y de la Divinidad (Cf. Col 1,18-19). JESÚS de Nazaret es el hombre perfecto y JESÚS de Nazaret con toda su humana naturaleza es el HIJO de DIOS o Segunda Persona de la TRINIDAD. De otras formas nos podremos aproximar a esta verdad nuclear, pero debemos insistir con todas las fuerzas que la realización del hombre y la humanidad en su conjunto está en JESUCRISTO y sólo en JESUCRISTO; y todo lo demás es un gran error, que arriesga la vida presente y el destino eterno. JESUCRISTO jerarquiza al hombre con respecto al mundo y en su destino hacia DIOS. JESUCRISTO puede rescatar al hombre de hoy, que es relegado a la categoría de un animal dentro de la zooesfera. En JESUCRISTO el hombre es hijo de DIOS, hombre o mujer, cualitativamente distinto de cualquier otro animal del planeta. JESUCRISTO libera al hombre de la nauseabunda rueda de reencarnaciones, que supuestamente lo atan a este mundo por la deuda kármica, pues ÉL pagó por todos y cada uno de forma sobrada las culpas de los hombres y sus consecuencias. JESUCRISTO dispone de la Vida Eterna para todos aquellos que lo aceptan como su SEÑOR y SALVADOR. La fatuidad del hombre posmoderno adquiere dimensiones siderales, y este hombre ensoberbecido y petulante se cree a punto de conquistar la omnisciencia y la omnipotencia biotecnológica. Muchos parecen vivir en un metaverso repleto de deseos megalómanos confundiendo a cada instante la ficción con la realidad, y no reconocen que las enfermedades en este tiempo se están multiplicando más rápido que los remedios, porque el hombre se enferma, irremediablemente envejece y muere. La frontera de la muerte el hombre de hoy parece vencerla con la estupidez del cínico clásico: para qué me voy a preocupar de la muerte, si en el momento que percibo este mundo todavía no ha llegado, y cuando ha llegado ya no tengo por qué preocuparme de ella.

DIOS no se cansa

La primera lectura de este domingo, del profeta Isaías, es una muestra de la fidelidad de DIOS hacia el hombre infiel. El libro de Isaías contiene tres profetas que escriben en épocas distintas. El texto de este domingo corresponde al tercer Isaías, que se dirige a los israelitas que habían venido del destierro en Babilonia, y habría que suponer su contrición y corrección de las anteriores prácticas y comportamientos. El culto y la ética no se pueden deslindar, y el profeta lo hace saber en su dolida exhortación. Da la impresión que los israelitas han olvidado demasiado pronto las consecuencias de la idolatría y las malas prácticas. DIOS a través del profeta no se cansa de advertir que el camino del creyente debe estar trazado por el respeto al prójimo en un sentido amplio. En realidad tiene que prevalecer la compasión y la misericordia en todos los aspectos de la vida.

El ayuno

“¿A caso es este el ayuno que YO quiero: el día en que se humilla al hombre? ¿Había que agachar como junco la cabeza, en sayal y ceniza estar echado? ¿A eso llamáis ayuno agradable a YAHVEH? (Cf. Is 58,4-5) El rito sin la práctica de la Misericordia da como resultado un culto vacío de contenido real. El signo debe estar correspondido por una acción concreta que le confiere el significado. Esta coherencia entre la acción y el culto sigue con toda actualidad en el Nuevo Testamento, tanto en los evangelios como en el resto de los escritos.

El verdadero ayuno

“¿No será este el ayuno que YO quiero?: desatar los lazos de la maldad, deshacer las coyundas del yugo, dar la libertad a los quebrantados y arrancar todo yugo?” (Cf. Is 58,6).Las coyundas mantienen al buey atado al yugo que lo sujeta, por eso constituyen una imagen vívida para el israelita de aquel tiempo sobre las posibles ataduras infringidas a los propios del Pueblo o a los extranjeros, para los que también la buena religión reclamaba un trato humano. La pobreza favorece la dependencia y la esclavitud. DIOS no quiere ver que un hombre esclavice a otro hombre, pues cada uno es poseedor de una dignidad o valor en sí mismo, que no le confiere el dinero o el nivel social, sino la condición misma de ser persona poseedora de relacionarse con DIOS y sus semejantes. El creyente debe ser agente de una justicia liberadora mediante las acciones propias de Misericordia.

¿Justicia o Misericordia?

“El verdadero ayuno, ¿no será partir al hambriento tu pan, y a los pobres sin hogar recibir en tu casa; que cuando veas a un desnudo le cubras, y cuando de tu semejante no te apartes? (Cf. Is 58,7). Estas palabras volverán a oírse en “El Juicio de las Naciones”, cuando el JUEZ Supremo -JESUCRISTO- aparezca en Gloria con todos sus Ángeles, y dirá a unos: venid, benditos de mi PADRE, porque tuve hambre y me disteis de comer…” (Cf. Mt 25,34ss) La religión fundamentada en las Diez Palabras o Decálogo, sirve de base para la gran revelación del Nuevo Testamento, y de nuevo recordamos las palabras de Pedro en casa de Cornelio: “está claro, que DIOS no hace acepción de personas y acoge a todo el que le teme y practica la Justicia” (Cf. Hch 10,34). Hay palabras o principios que están inscritos en la naturaleza humana y cobran sentido, entonces, las palabras del Deuteronomio: “la palabra no está lejos de tu boca y tu corazón: cúmplela” (Cf.  Dt 30,14). La gran novedad de la escena de “El Juicio Final” es que el hombre pobre y desvalido es otro CRISTO: “lo que hicisteis a uno de estos mis humildes, a MÍ me lo hicisteis” (Cf. Mt 25,40). El segundo Adán, JESUCRISTO, es el verdadero modelo de todos los hombres.

La Misericordia es fuente de vida

“Brotará tu luz como la aurora, y tu herida se curará rápidamente. Te precederá tu justicia, la Gloria de YAHVEH te seguirá” (Cf. Is 58,8). DIOS pone en manos de sus hijos medios y recursos con los cuales asistir a otros. El pobre no es un sometido desgraciado, que padece una vida miserable, sino un instrumento en las manos de DIOS para manifestar su Gloria, a condición que los medios disponibles alcancen en Justicia para todos. De esta complementariedad entre bienes materiales y espirituales saben los misioneros que conjugan la promoción humana y el anuncio evangélico. En nuestras sociedades de servicios sociales y consumo pletórico las cosas funcionan de otra forma, pero sigue habiendo urgencia de salir al paso de necesidades primarias en muchos casos particulares.

La oración es escuchada

“Entonces clamarás, y YAHVEH te responderá; pedirás socorro, y te dirá aquí estoy” (Cf. Is 58,9). La oración es una expresión de Amor a DIOS, pero la comprobación próxima de ese Amor tiene que verificarse en el “amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Cf. Mt 22,39). Sin olvidar las palabras de san Juan en su primera carta: “nadie puede decir que ama a DIOS a quien no ve, si no ama al prójimo a quien ve” (Cf. 1Jn 4,20).

El discípulo de JESÚS

En el evangelio de hoy, JESÚS señala la misión del discípulo en el mundo: “vosotros sois la sal de la tierra y la luz del mundo” (Cf. Mt 5,13-14). Importa que nos fijemos en el lugar que san Mateo dispone estas palabras sobre los seguidores: exactamente al terminar las Bienaventuranzas, y dentro del Sermón de la Montaña. Entendemos que estas palabras de JESÚS son mucho más que una licenciatura o doctorado, que los acredita como personas competentes y expertas en la predicación del Evangelio. JESÚS confirma que el discípulo es una persona transformada a su imagen y semejanza, pues el discípulo aparece como encarnación de un nuevo modelo de persona. El listón dispuesto por JESÚS para el discípulo o el cristiano es muy alto, o demasiado elevado, y sin la ayuda especial de la Gracia ese grado de transformación personal es imposible. Pero lo cierto es que el mundo, o la sociedad de cualquier época necesita de modelos, o de santos que sirvan de referentes para el resto de las personas. Para esclarecer el evangelio de este domingo es necesario echar una visión global a la formación del discípulo primero como seguidor, y luego como evangelizador, a lo largo del Nuevo Testamento, pero una cosa así excede las posibilidades de un breve comentario.

El discípulo es un creyente

A través del evangelio de san Juan entre otros textos podemos obtener algunas claves del evangelio de hoy, que nos expone san Mateo. Dice JESÚS: “en verdad, en verdad os digo, el que cree en MÍ, hará él también las obras que YO hago, y las hará mayores aún, porque YO voy al PADRE “ (Cf. Jn 14,12). La Fe en JESÚS incluye la aceptación de su Mensaje con una confianza incondicional. La promesa para el que cree de esa forma no es insignificante, sino que se vuelve poderosa: “hará las cosas que YO hago”. El discípulo que se ha fiado de su MAESTRO permite que el SEÑOR se vuelva significativo para el mundo en el momento en el que el discípulo actúa en su Nombre.

El Amor del discípulo a JESÚS

JESÚS no persigue implantar una academia, sino una escuela de formación en el Amor a DIOS y al prójimo; y nos dice: “si me amáis guardaréis mis mandamientos” (Cf. Jn 14,15). San Mateo situó en el debido lugar las palabras de JESÚS, “sois sal y Luz”, entre las bienaventuranzas y la reinterpretación de la Ley dada a Moisés para darle plenitud de contenido. Con el fin de guardar las palabras del SEÑOR, el discípulo de JESÚS debe estar familiarizado con la Palabra para ponerla por obra, de esa forma construye sobre roca y la casa constituida resiste las inclemencias del tiempo y el desbordamiento de los ríos que no la van a derribar (Cf. Mt 7,24-25) El conjunto de discípulos transformados por la Palabra del MAESTRO es como la ciudad puesta en lo alto de una elevación, que es vista por todos alrededor (Cf. Mt 5,14-16). Era emblemático el Templo de Jerusalén situado en el Monte Síon, que en un día soleado sus colores blanco y dorado resplandecían dando una sensación de grandiosidad. El peregrino se veía motivado en su sentimiento religioso ante la vista del Templo, aunque todavía lejos. El auditorio de JEÚS entendió desde el primer momento a través de estos ejemplos el papel modélico de sus seguidores. Cuando apreciamos a una persona, tenemos en cuenta sus palabras. Así también, JESÚS nos pone como comprobación del Amor hacia ÉL, que valoremos y tengamos en cuenta sus enseñanzas.

El don del ESPÍRITU SANTO

Nada puede hacer el discípulo si no está asistido por la unción del ESPÍRITU SANTO, y JESÚS se lo hace saber. ”si me amáis guardaréis mis mandamientos, y YO pediré al PADRE que os envíe otro PARÁCLITO que esté siempre con vosotros: el ESPÍRITU de la Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo conoce; pero vosotros lo conocéis, porque mora con vosotros” (Cf. Jn 14,15-17). Todo es posible para el discípulo que está asistido por la presencia del ESPÍRITU SANTO. La misión del discípulo no es deslumbrar, sino iluminar para que otros recorran el camino. Tampoco está llamado el discípulo de JESÚS a innovar de forma inadecuada, sino a saber actualizar el depósito de la Fe conservada y recibida. Al fin y al cabo esa es la misión de la sal: conservar los alimentos por un tiempo prolongado en buen estado. Incluso algunos alimentos tratados debidamente con la sal mejoran tras un tiempo de salazón. Así también la Palabra está destinada a manifestar frutos de Vida cada vez mejores con el paso del tiempo. Si alguien opina que el Evangelio se quedó obsoleto, puede ser por dos motivos principalmente: o la persona en cuestión no caló todavía el contenido evangélico, o el envejecido y estropeado es el que tal juicio emite. No es posible mejorar la exposición de las Bienaventuranzas, y seguirán dando buenos frutos hasta el final de los tiempos, allí donde queramos situar este momento.

Alumbrar a los de la casa

Sabemos que el Cristianismo nace en las casas. En primer lugar en la casa de Nazaret (Cf. Lc 2,39-40). La casa de Pedro aparece como lugar de convocatoria (Cf. Mc 1,29 ). La Boda de Caná representa la base humana y familiar sobre la que se construirá el Reino de DIOS (Cf. Jn 2,1ss). Otras casas aparecen como lugares en los que JESÚS realiza sus signos o imparte enseñanzas. La EUCARISTÍA nace en una sala amplia de una casa necesariamente grande. Ahora en san Mateo se dice que la casa debe estar iluminada por la luz del discípulo y seguidor: “no se enciende una luz para ponerla debajo de la mesa, sino encima, para que alumbre a todos los de la casa” (Cf. Mt 5,15). Los discípulos de JESÚS como modelos familiares, padre y madre, resultan necesarios o imprescindibles para la trasmisión de la Fe. Los padres en virtud del Sacramento del Matrimonio disponen de gracias de estado especiales para la educación cristiana de su hijos, a condición de acogerlas adecuadamente. La desconsideración de estas posibilidades podría considerarse como un modo de incumplimiento del segundo mandamiento del Decálogo: “hacer vano o inútil el Nombre de DIOS”. La expresión fuerte de este precepto ya la conocemos: “no tomarás el nombre de DIOS en vano”, que asociamos casi de forma exclusiva con el juramento en falso, pero en realidad este precepto abarca un campo más amplio. La estima de las cosas de DIOS redundará en bendición para la casa en la que se viva la piedad.

San Pablo, carta a los Corintios 2,1-5

Era difícil afrontar la evangelización en la gran ciudad de Corinto, de unos quinientos mil habitantes, comercial, cosmopolita y cargada de contrastes. El libro de los Hechos cuenta que san Pablo inicialmente se disponía a abandonar la empresa evangelizadora en Corinto, pero “el SEÑOR le dijo allí, en medio de aquellas gentes, ÉL tenía un pueblo “Cf. Hch 18,10). San Pablo venía con un sabor de boca un tanto amargo de su paso por Atenas, donde había pensado que sería escuchado, pues su buena comprensión de la cultura griega le reportaría aceptación. La cosa no fue así, y con ironía y displicencia le dijeron que de eso de la Resurrección ya le oirían en otra ocasión (Cf. Hch 17,32). En aquel momento se le unió Dionisio el Areopagita, o el perteneciente al areópago donde estaban el conjunto de dioses pertenecientes al panteón griego. Habían dejado un altar libre por si les faltaba algún dios no se les fuera a contrariar. San Pablo tomó como puerta de entrada para su predicación hablar a los atenienses del DIOS desconocido, que por fin se había revelado. El discurso recogido en el libro de los Hechos está muy bien estructurado y ofrece un texto único en los Hechos de los Apóstoles, pero no surtió el efecto esperado. La experiencia sirvió a san Pablo para apoyarse incondicionalmente, para otras ocasiones, en la presencia poderosa del ESPÍRITU SANTO.

La Cruz de JESUCRISTO

 San Pablo concluirá que la Cruz de JESUCRISTO tiene que verse en los destinatarios, el mensaje predicado y el propio predicador. No había entre los presentes ni muchos sabios, ni poderosos del mundo, sino las personas que no cuentan, llegando a estar aquellos que causan rechazo (Cf. 1Cor 1,27-28). San Pablo dice con claridad: “no quise saber entre vosotros más que a JESUCRISTO y éste crucificado” (v.2). Además, como predicador no apareció de forma ostentosa como alguien acompañado de todas las credenciales, que pudiera tener un doctor de la Ley, sino que apareció como el que se enfrenta por primera vez a lo desconocido: “me presenté ante vosotros débil, tímido y tembloroso” (v.3). Esta es la experiencia del evangelizador que llega a un lugar nuevo con personas a las que va a ver por primera vez. En gran medida la continuidad de la misión dependerá de la superación de la prueba inicial. El evangelizador siente la gran responsabilidad de no obstaculizar el contenido del Mensaje, pues lo que va a transmitir no es suyo, pero las formas de hacerlo llegar salen de sus gestos y palabras. San Pablo conocía los procedimientos de la retórica para dirigirse a los distintos tipos de público, pero sabía que la clave de la predicación estaba en la acción del ESPÍRITU SANTO.

Sin persuasivos discursos

“Mi palabra no tuvo nada de los persuasivos discursos de la sabiduría, sino que fueron una demostración del ESPÍRITU SANTO y su Poder; para que vuestra Fe se fundase no en sabiduría de hombres, sino en el Poder de DIOS” (v.5). Las grandes dificultades para la evangelización, que presentaba las comunidades de Corinto se superaron gracias a la proporcional manifestación de la acción de DIOS, que derribó los obstáculos humanos. La experiencia evangelizadora en las comunidades de Corinto es modélica para todos los tiempos. Cuando los hombres no  tienen recursos para difundir el Mensaje es el mismo SEÑOR el que toma la iniciativa: “YO  estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Cf. Mt 28,20). La disposición de san Pablo indica que la evangelización es un imposible humano, y su inicio, desarrollo y término hay que realizarlo de rodillas. La adoración tiene que cubrir todos los estadios del proceso evangelizador, porque se ventila, en realidad, una batalla espiritual para la que las fuerzas humanas son muy insuficientes. Una persona verdaderamente evangelizada ha sido arrancada de la zona de influencia luciferina y en los momentos actuales tal cosa ha incrementado su dificultad. Pero todo redundará en poner de manifiesto con más claridad la rotunda victoria de JESUCRISTO.

Comparte: