Ayer, LifeSiteNews informó que un nuevo documento del Vaticano desaconseja el uso de “Mediadora de todas las gracias” como título para la Santísima Virgen María.
El documento sugiere que el título carece de un fundamento sólido en el Apocalipsis y conlleva “limitaciones que no favorecen una comprensión correcta del lugar único de María”.
Sin embargo, contrariamente a dicha afirmación, la doctrina de que todas las gracias nos llegan por la mediación de la Santísima Virgen ha sido enseñada muchas veces por los sucesores de San Pedro.
Todas las gracias nos llegan a través de María.
En 1849, en una encíclica sobre la Inmaculada Concepción, el Papa Pío IX enseñó que:
Dios ha confiado a María el tesoro de todos los bienes, para que todos sepan que por medio de ella se obtienen toda esperanza, toda gracia y toda salvación. Porque esta es su voluntad: que obtengamos todo por medio de María. [1]
Y en 1854, en Ineffabilis Deus , el documento por el cual definió el dogma de la Inmaculada Concepción, el mismo papa enseñó:
Toda nuestra esperanza la depositamos en la Santísima Virgen, en la bella e inmaculada que aplastó la cabeza venenosa de la serpiente más cruel y trajo la salvación al mundo.
Es María, “quien, con su Hijo unigénito, es la Mediadora y Conciliadora más poderosa del mundo entero”.
María representa a toda la humanidad ante Dios
En su encíclica Octobri Mensis de 1891, el Papa León XIII explicó que:
El Hijo Eterno de Dios, a punto de asumir nuestra naturaleza para la salvación y ennoblecimiento del hombre, y a punto de consumar así una unión mística entre Él y toda la humanidad, no cumplió su designio sin añadir allí el libre consentimiento de la Madre elegida, que representaba de alguna manera a toda la humanidad. [2]
Continuó:
Según la ilustre y justa opinión de Santo Tomás… la Anunciación se efectuó con el consentimiento de la Virgen, que se puso en el lugar de la humanidad.
María representaba a toda la humanidad y:
Con igual verdad se puede afirmar también que, por voluntad de Dios, María es la intermediaria a través de quien se nos distribuye este inmenso tesoro de misericordias reunidas por Dios, pues la misericordia y la verdad fueron creadas por Jesucristo.
De este modo:
Así como nadie va al Padre sino por el Hijo, así tampoco nadie va a Cristo sino por su Madre.
Dios revela su bondad y misericordia al darnos a María como Mediadora.
El Papa León XIII enseñó que esta doctrina de Nuestra Señora como Mediadora de Todas las Gracias revela la “bondad y misericordia” en el “designio de Dios”. El Santo Padre escribió:
¡Qué correspondencia con la fragilidad humana! Creemos en la bondad infinita del Altísimo y nos regocijamos en ella; creemos también en su justicia y la tememos. Adoramos al amado Salvador, generoso en su sangre y en su vida; tememos al Juez inexorable. Así, aquellos cuyas acciones han perturbado su conciencia necesitan un intercesor poderoso ante Dios, lo suficientemente misericordioso como para no rechazar la causa de los desesperados, lo suficientemente misericordioso como para levantar de nuevo, hacia la esperanza en la divina misericordia, a los afligidos y abatidos.
Continuó:
María es esta gloriosa intermediaria; es la poderosa Madre del Todopoderoso; pero, aún más conmovedor, es gentil, sumamente tierna, de una bondad infinita. Así nos la dio Dios. Al elegirla como Madre de su Hijo unigénito, le enseñó todo el sentimiento maternal que solo respira perdón y amor. Así deseó Cristo que fuera, pues consintió en someterse a María y obedecerla como un hijo y una madre. Así la proclamó desde la cruz cuando le confió el cuidado y el amor de toda la humanidad en la persona de su discípulo Juan. Así, finalmente, se demuestra con su valentía al acoger la herencia de la inmensa labor de su Hijo y al aceptar la responsabilidad de sus deberes maternales para con todos nosotros.
No hay salvación sino por medio de María
Tres años más tarde, en su encíclica Iucunda Semper Expectatione (1894), el papa reafirmó la doctrina de Nuestra Señora como Mediadora de Todas las Gracias:
El recurso que tenemos a María en la oración se deriva del oficio que ella desempeña continuamente al lado del trono de Dios como Mediadora de la gracia divina; siendo por dignidad y mérito sumamente aceptable para Él y, por lo tanto, superando en poder a todos los ángeles y santos del Cielo.
“Dios”, enseña el Papa, “en su misericordiosa Providencia nos dio a esta Mediadora” y “decretó que todo bien nos llegara por medio de María”.
La misma doctrina se puede encontrar en Adiutricem (1895), otra de las encíclicas de León XIII sobre el Santo Rosario.
En este texto el Papa enseña que el poder que Dios ha puesto en sus manos “es prácticamente ilimitado” y que “entre sus muchos otros títulos la encontramos aclamada como ‘Nuestra Señora, nuestra Mediadora’, ‘la Reparadora del mundo entero’, ‘la Dispensadora de todos los dones celestiales’”.
Y dirigiéndose a la Virgen María, repite una antigua oración: “Nadie, oh Madre de Dios, alcanza la salvación sino por ti; nadie recibe un don del trono de la misericordia sino por ti”.
La Fiesta de la Bienaventurada Virgen María, Mediadora de Todas las Gracias
En 1921, el Papa Benedicto XV autorizó una Misa y un Oficio de Nuestra Señora bajo el título de Mediadora de Todas las Gracias y permitió que se celebrara una Fiesta en su honor. En su encíclica Fausto Appetente Die, este Papa enseñó:
La autoridad de María ante su Hijo es tal que, cualesquiera que sean las gracias que él confiere a los hombres, ella se encarga de su distribución y reparto.
Y en Inter Sodalicia (1918), enseñó que:
[C]oda clase de gracia que recibimos del tesoro de la redención es ministrada, por así decirlo, a través de las manos de la misma Virgen Dolorosa.
Su sucesor, el Papa Pío XI, enseñó que “todo nos llega de Dios Todopoderoso a través de las manos de Nuestra Señora”. [3]
Y en al menos tres documentos diferentes se refirió a María como “la tesorera de todas las gracias con Dios”. [4]
Para concluir, podemos considerar el Decreto de la Sagrada Congregación de Ritos sobre la Canonización de Luis María Grignion de Montfort (1945) bajo el pontificado de Pío XII. Este decreto confirmó que la “doctrina piadosa y saludable” de que “Dios quiere que todo lo tengamos por medio de María” es una doctrina que “todos los teólogos actuales comparten”.
San Luis María Grignion de Montfort es el santo que, quizá más que ningún otro, se asocia con la doctrina de Nuestra Señora como Mediadora de Todas las Gracias. Él escribió:
Dios Espíritu Santo confió sus maravillosos dones a María, su fiel esposa, y la eligió como dispensadora de todo lo que posee, para que ella distribuya todos sus dones y gracias a quien quiera, en la medida que quiera, como quiera y cuando quiera. Ningún don celestial se entrega a los hombres sin pasar por sus manos virginales. Tal es, en verdad, la voluntad de Dios, quien decretó que tuviéramos todas las cosas por medio de María, para que, haciéndose pobre y humilde, y ocultándose en la nada durante toda su vida, fuera enriquecida, exaltada y honrada por Dios Todopoderoso. Estas son las opiniones de la Iglesia y de los primeros Padres de la Iglesia. [5]
Tales son, en efecto, las opiniones de la Iglesia Católica, de sus santos, sus padres, sus doctores y sus papas.
REFERENCIAS:
[1] Papa Pío IX, Ubi Primum
[2] Papa León XIII, Octobri Mensis
[3] Papa Pío XI, Ingravescentibus Malis, 1937.
[4] Papa Pío XI, Galliam, Ecclesiae filiam, 1922; Exstat in civitate, 1924; Cognitum cuerdo, 1926.
[5] San Luis María de Montfort, Verdadera Devoción a la Bienaventurada Virgen María, No. 25.

Por MATTHEW McCUSKER.
MIÉRCOLES 5 DE NOVIEMBRE DE 2025.
LIFESITENEWS.

