¿Alguna vez has escuchado esa pregunta susurrarse en tu interior: “¿Por qué debería cuidarme mi ángel?”
- Tú ves tus limitaciones.
- Tus fracasos.
- Tus inconsistencias.
- Él, en cambio, vive en la luz.
¿Qué interés podría tener en adentrarse en tu pequeño mundo?
Intentaré hablarte con sencillez, porque la respuesta afecta a tu confianza diaria.
UN VERDADERO PROBLEMA.
Cuando la vida te agobia, la tentación es pensar: «Estoy solo». O: «Dios está lejos, y los ángeles aún más». Este pensamiento te desanima. Te impide orar. Y te hace perder el apoyo que ya te rodea.Pero no es así. Los ángeles realmente quieren ayudarte. Y su deseo es vivo, intenso y persistente.
SEIS RAZONES PARA CAMBIAR TU MIRADA
1) El bien es difusivo.La bondad, por su propia naturaleza, anhela expandirse.
Quienes están unidos a Dios desean compartir lo que han recibido. Los ángeles, inmersos en la bondad, no pueden contenerse: buscan oportunidades para derramar luz, orden y paz. Tu ángel de la guarda desea ayudarte incluso más de lo que tú deseas ser ayudado.
2) Hay más alegría en dar que en recibir.
La verdadera caridad no empobrece: engrandece el corazón de quien da. Cada vez que un ángel te apoya, su alegría, aparentemente fortuita, crece. No porque les falte la visión de Dios, sino porque amar como Dios aumenta la felicidad de quienes aman. El cielo se regocija cuando resucitas.
3) Tu salvación sana las ruinas dejadas por la rebelión.
La caída de los ángeles orgullosos ha dejado «vacíos» en los tronos angelicales. Tu fidelidad a Dios, a la salvación, restaura la armonía de la Jerusalén celestial. Los ángeles ven en ti a alguien llamado a ocupar un trono de gloria. Por eso te apoyan: anhelan la plenitud de la familia celestial.
4) Tu salvación multiplica la amistad eterna.
En el cielo no existe la envidia. Cada santo es amigo para siempre. Cada nueva alma que entra aumenta la alegría de los ángeles, porque la amistad, purificada y segura, expande la comunión. Para ellos, acompañarte significa ganar un amigo que jamás te traicionará
.5) Tu fidelidad confirma la derrota del mal.
En su gran «sí» a Dios, San Miguel y las huestes celestiales se han unido a la Encarnación. Cada paso que das hacia Cristo hace más evidente la victoria de la luz. Cada pecado vencido, cada sacramento bien vivido, es una pequeña trompeta que proclama: «¿Quién como Dios?».
6) Los ángeles participan en la obra de Redención
.Todo proviene de Cristo y pasa por María. Los ángeles no redimen, sino que sirven a la Redención: custodian, iluminan e inspiran. En este servicio, crece su alegría, porque cooperan —como ministros puros— en el plan de amor que salva.
¿QUÉ CAMBIA PARA TI HOY?
Tal vez no sientas nada. Tal vez ores y sientas que estás perdiendo el tiempo. Sin embargo, mientras das un salto de fe, tu ángel está obrando.Sugiere una palabra oportuna. Te aparta de un peligro que no viste. Te recuerda una verdad en el momento justo. Te impulsa a un acto de caridad cuando estabas a punto de retraerte. A menudo en silencio. Siempre con delicadeza.Déjate ayudar en las pequeñas cosas. Ahí es donde se gestan las grandes. Una visita a la iglesia cuando todo va con prisas. Una señal de la cruz bien pensada. Un «sí» humilde y repetido. La gracia llega a través de gestos sencillos. Y los ángeles aman las cosas sencillas.
UNA PERSPECTIVA MÁS AMPLIA
Pensar en el paraíso no es escapismo, es orden. Si sabes adónde vas, sabes cómo caminar. La esperanza te da sobriedad y te da firmeza.Los ángeles se nutren de esta mirada plena, y al apoyarte, te enseñan a mirar en esta dirección: de la tierra al cielo, no al revés. Por eso su presencia no es un cuento de hadas: es una enseñanza de luz.
CONCLUSIÓN: UNA PROMESA DISCRETA
No estás solo. Una alianza humilde y fuerte te acompaña. Los ángeles no se cansan, no irritan, no humillan. Te guían a tu verdadero hogar.Cuando todo parezca oscuro, intenta repetir: «Guíame, espíritu celestial». En ese momento, alguien te tomará de la mano y, poco a poco, te devolverá la alegría.
ROMA, ITALIA.
DOMINGO 16 DE NOVIEMBRE DE 2025.
GLIANGELISONOCONNOI.

