
Casi tres años después de que el Papa Francisco levantara el plazo de prescripción, el juicio canónico del ex jesuita Marko Rupnik parece más caótico que nunca.
¿Se está convirtiendo el juicio canónico de Marko Rupnik en un símbolo de la dificultad de la Iglesia para conciliar la discreción judicial con la exigencia de transparencia?
Esta es la pregunta que surge con el paso de los meses, mientras el proceso contra el exjesuita esloveno parece sumido en un silencio casi total.
- Acusado por numerosas exmonjas de abuso espiritual, psicológico y sexual, el caso del artista de mosaicos se reabrió en octubre de 2023 cuando el Papa Francisco se vio forzado a levantar el plazo de prescripción que había impedido cualquier enjuiciamiento.
- En 2025, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe estableció un panel de jueces para investigar el caso. Desde entonces, se ha divulgado muy poca información.
- El 22 de julio, Matteo Bruni, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, intervenir para decir que eran infundadas las versiones sobre la absolución parcial de Marko Rupnik.
- La respuesta oficial del Vaticano fue discreta: no se había tomado ninguna decisión y el juicio seguía en curso.
- Pero esta negación no disipó las dudas.
Por el contrario, pocos días después, Laura Sgrò, la abogada que representa a cinco mujeres víctimas de Marko Rupnik, denunció públicamente lo que calificó de «juicio a oscuras».
- En varias entrevistas con medios de comunicación italianos e internacionales, afirmó que sus clientas prácticamente desconocen el progreso del proceso.
- Según la abogada, ignoran el estado de la investigación, el calendario de audiencias, la identidad de los jueces que presiden el caso y no han recibido ninguna indicación sobre una posible vista.
- Asimismo, declaró haber enviado varias solicitudes de información al cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, sin obtener respuesta sustancial.
La abogada Sgrò no solicita que el juicio sea público. Reconoce la necesidad de respetar la confidencialidad inherente a todo procedimiento judicial. Sin embargo, considera que las víctimas deben estar informadas de las principales etapas del proceso y poder comprender el estado de un caso que les afecta directamente.
Sus críticas trascendieron la prensa italiana.
- Agencias internacionales como Associated Press y Reuters, así como diversos medios católicos de distintas tendencias, se hicieron eco de su preocupación por un procedimiento considerado particularmente opaco.
- Por su parte, el Vaticano sigue invocando el principio del secreto judicial.
- Las autoridades romanas reiteran que el juicio continúa y que los jueces tienen plena discreción para llevar a cabo las investigaciones que consideren necesarias.
- Sin embargo, no se ha fijado fecha para la posible conclusión del proceso.
Es precisamente esta falta de transparencia la que alimenta la inquietud actual. Cuanto más tiempo pasa, más especulación genera la falta de información, como lo demuestran los recientes rumores de absolución rápidamente desmentidos por la Santa Sede.
Más allá del caso de Marko Rupnik, la credibilidad del derecho canónico está ahora en juego.
- Durante años, la Iglesia ha afirmado que las víctimas son el eje central de su respuesta a los abusos.
- Sin embargo, en este caso emblemático, afirman sentirse excluidas de un proceso del que prácticamente no saben nada.
- Obviamente, no le corresponde a León XIV interferir en las decisiones de los jueces, cuya independencia debe preservarse.
- No obstante, su pontificado podría ser el de una nueva cultura de transparencia.
- Sin poner en duda la necesaria confidencialidad de la investigación, una comunicación más clara sobre el progreso de un caso tan delicado contribuiría sin duda a restablecer la confianza.
Porque, en un caso que se ha convertido en un símbolo de las heridas que aquejan a la Iglesia, no solo debe hacerse justicia, sino que también debe percibirse como tal. De lo contrario, la confusión y la opacidad seguirán alimentando las dudas, en detrimento tanto de las víctimas como de la propia institución
Por QUENTIN FINELLI.
CIUDAD DEL VATICANO.
MIÉRCOLES 29 DE JULIO DE 2026.
TCH.

