Pensar en un modelo distinto de Iglesia

Bienvenidos a esta reflexión desde la Palabra de Dios en el XIV Domingo del Tiempo Ordinario

Lo central del Evangelio hoy, es “la misión”, la importancia de que todos sepamos sobre la persona y el mensaje de Jesús. Escuchamos el primer envío misionero de aquellos 72 discípulos; el número 72 es simbólico, hace alusión al número de los pueblos paganos, por tanto, indica que la misión es universal, se debe predicar a todos los pueblos; pero también el número 70 o 72 es una magnitud incontable, expresa plenitud, porque todos los cristianos estamos llamados a evangelizar.

Desde el primer envío, Jesús nos deja algunas indicaciones claras para continuar con su misión; no podemos olvidar que la Iglesia es misionera por naturaleza. La Iglesia no puede encerrarse en sí misma esperando que los feligreses lleguen; la Iglesia debe estar siempre en salida. La misión cristiana no se acaba al reunir fieles para la Iglesia, tiene como finalidad generar esperanza.

Recordemos algunas indicaciones que nos deja Jesús en aquel envío y que siguen siendo significativas para nuestros días:

1ª- “Rueguen al dueño de la mies…” Se nos indica que la base de la misión es la oración y no el proyecto humano. Los obreros no son convocados a través de discursos elocuentes, sino que son llamados y enviados por Dios. Resaltamos la importancia de la oración en la misión; la oración es indispensable para mantener el diálogo con quien nos envía. Sin la oración, el apostolado o misión puede caer en profesión; en ser ejecutor de ritos o expendedor de retóricas huecas; la misión se puede convertir en conquista y la conquista coarta la libertad. Antes de enviarlos, les solicita orar, pedir al Padre que suscite en ellos y en muchos otros, la valentía para atreverse a vivir diferente, en contraposición al egoísmo del mundo; a existir en el Amor y a anunciarlo con el testimonio de su vida.

2ª- “Pónganse en camino”: Nos encontramos con misioneros en camino; no están instalados en algún templo realizando ritos; están compartiendo la experiencia que han tenido con Jesús, dicha experiencia debe ser compartida con los más necesitados, van de camino a las periferias; como diría el Papa Francisco: “Una Iglesia en salida”. Jesús desea una comunidad en movimiento y no estática. Jesús siempre estuvo de camino; es propio de quien lo sigue, ponerse en camino.

3ª- “Yo los envío como corderos en medio de lobos”: Jesús conoce la realidad que se vive, por eso deja claro que, el seguirlo no está indicando triunfos terrenos, fama, poder, dinero, etc. El seguir a Jesús y proclamar su Evangelio que es buena noticia, no es percibido de la misma manera por todos los hombres, porque es una provocación para los intereses de este mundo; existen “lobos” que sentirán afectados sus intereses; eso les puede acarrear persecuciones e incluso correr la suerte de su Maestro.

4ª- La pobreza es el estilo de la misión: “No lleven…” Jesús en lugar de decir qué es lo que necesitan llevar, les prohíbe a sus discípulos llevar bolsa, alforja, sandalias; les prohíbe

lo que necesita un caminante normal; desea fomentar el espíritu de pobreza y de absoluta confianza en Dios y en la comunidad. También el no llevar nada es un signo de libertad con respecto a los bienes temporales. Al discípulo no lo debe atar nada a la tierra, debe vivir en total libertad; no lo ata ni los lazos familiares, ni las cosas materiales. Siendo libres, podrán expulsar los demonios, es decir, romper las ataduras de quienes escuchan el anuncio. Sólo alguien libre puede liberar a quien vive esclavo.

5ª- “No se detengan a saludar a nadie por el camino”: La misión es primordial, por eso, Jesús prohíbe saludos distractores, encuentros superficiales, tardanzas incomprendidas; la misión apremia.

6ª- “Curen a los enfermos”: Los enfermos fueron una de las prioridades de Jesús y nos sigue invitando a curar no sólo a los enfermos del cuerpo, sino también a curar esas “heridas” de tantas personas; heridas que siguen sangrando, heridas que conducen al resentimiento, al odio, al deseo de venganza. Curemos esas heridas que se siguen multiplicando en nuestra gente… Esas heridas causadas por el crimen organizado, por desapariciones forzadas, levantamientos a inocentes; son heridas que sangran y el dolor no desaparece.

7ª- “Cuando lleguen a una casa digan: Que la paz reine en esta casa”. El contenido del mensaje es la paz, es el anuncio de que está cerca el Reino de Dios. La paz es la primera señal del Reino, no sería auténtica si no va acompañada de los valores sociales, como la justicia, la solidaridad y la fraternidad. La eficacia dependerá de la cercanía y la convivencia, por eso, “quédense en esa casa, coman y beban de lo que tengan. No anden de casa en casa”.

Hermanos, las indicaciones que Jesús deja para sus primeros misioneros, son muy actuales: Reflexionemos, si estamos en camino o nos hemos instalado confortablemente; si salimos en busca de los más necesitados o vivimos cómodos dentro de nuestras sacristías. Analicemos la pastoral que se realiza desde nuestras parroquias: ¿Es dentro de los muros de los templos o hemos sido capaces de salir a las periferias? Quizá sea el momento de pensar en un distinto modelo de Iglesia. Contamos con un nuevo Papa León XIV que se encuentra tomando el timón de la barca, esta barca que sigue siendo zarandeada por vientos contrarios; esta barca necesita de todos los cristianos para mantenerse a flote cumpliendo su misión, no permitamos que se hunda.

Por otro lado, proclamar el proyecto de Jesús, nunca ha sido sencillo, ya que existen muchos “lobos rapaces”; recordemos cuando predicamos a favor de la vida y rechazamos el aborto, la Iglesia empieza a ser atacada o cuando se anuncia la verdad del Evangelio, diciendo que la familia es la comunidad de vida y de amor que se funda por la unión estable entre un hombre y una mujer, la Iglesia es atacada. Proclamar el deseo de paz en nuestras comunidades, puede causar malestar en autoridades o en grupos que quieren mostrar que estamos bien, que no hay violencia, que hay paz. No temamos, no ocultemos la realidad y estemos a favor del proyecto de Jesús. Cuidemos las ovejas de tantos lobos.

Hermanos, preguntémonos: ¿Tenemos consciencia de que nuestro mundo necesita ser evangelizado? ¿Nos sentimos operarios de esa evangelización en los lugares y los ambientes en los que vivimos? ¿Asumimos las instrucciones que Jesús da a los que envía? Al evangelizar, lo fundamental es la fidelidad de los evangelizadores, no tanto el éxito que se pueda obtener. “Estén alegres porque sus nombres están escritos en el cielo”.

Les bendigo a todos, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Feliz domingo para todos.

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Obispo de la Diócesis de Apatzingan