“Otis”… Devastación para el gobierno de la “transformación”

Editorial ACN Nº92

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Una imagen que dio la vuelta a medios nacionales e internacionales… No sólo fue de la devastación de “Otis” en la costa de Guerrero, también la del presidente de México impedido de transitar hacia Acapulco por el bloqueo de carreteras. Parecería una escena de alguna película de los Hermanos Marx, pero no era ningún chiste. AMLO, con todo su pesar y frustración, dando instrucciones cual hacendado en carroza. Obligado a probar el lodo del camino para bajar de su oropel militar y sentir que lo que vio es de los peores golpes para su administración de ineficacia. “Otis” no es ni “liberal” o “conservador”, no es parte de la mafia del poder ni adversario político, es la realidad de un país que verificó el atraso, por veinte años, de lo que se había construido con eficacia: la coordinación municipal, estatal y federal del sistema nacional de protección civil.

Sumado a la parálisis del nefasto gobierno de Evelyn Salgado, a pesar de las advertencias y de cómo el fenómeno evolucionó de manera inusitada, pocas fueron las medidas efectivas para reducir a lo mínimo las pérdidas humanas que fueron desdeñadas por López Obrador. Lo que se vio en Acapulco es el reflejo de lo que han padecido decenas de comunidades aisladas y colonias populares del puerto. Algunas fotografías muestran los cadáveres al aire libre, sólo cubiertos por alguna prenda que un buen samaritano puso en ese cuerpo de una persona que no debió morir cuando estos fenómenos son perfectamente predecibles. Una vida es una vida.

López Obrador juró aplicar “todo el presupuesto” del gobierno de México para el pueblo enfatizando que no son necesarios ni fideicomisos o fondos para reparar los daños. Evidentemente es otra de sus tomaduras de pelo. Cuando el Fondo Nacional de Desastres  -FONDEN- vio su fin en 2021, quedó sólo un rubro en el presupuesto como simple programa que ya no respondió a los mecanismos para su ejercicio. El resultado fue la desaparición de recursos acumulados que, efectivamente, se iban reservando cuando se anunciaban las declaratorias de desastre o de emergencia que permitan financiar a los municipios en caso de que sus capacidades se vieran rebasadas por un desastre natural.

En 2021, el FONDEN tenía 35 mil 140 millones de pesos al cierre de 2020. Sin embargo, de acuerdo con datos publicados por el Instituto Mexicano para la Competitividad -IMCO- en 2021 y 2022, aún con un presupuesto promedio de 10 mil 161 millones de pesos y 645 declaratorias de desastres y emergencias, el dinero del Fondo no se utilizó. Para 2023, se aprobó un presupuesto de 17 mil 980 millones de pesos -con un recorte de 21% al primer semestre del año, equivalente a 3 mil 761 millones de pesos- y en el proyecto de presupuesto de egresos de la Federación (PPEF) 2024 se proyecta un total de 17 mil 985 millones de pesos.

Esto observa la nula capacidad de entendimiento acerca de la previsión y de las políticas de protección civil que México construyó con dolor y sufrimiento. Al principio de este editorial, se trajo a la memoria esa escena de López Obrador digna de una película de los Hermanos Marx, pero también evocó otro fatídico hecho. Cuando el presidente Miguel de la Madrid sólo contemplaba con estupor las ruinas de la Ciudad de México en 1985. Muchos afirman que el sismo fue el inicio del fin del PRI en la capital del país. Efectivamente, lo que fue en 1985 se repite en 2023, 38 años después: “Otis” catapultó el camino para el inicio del fin del gobierno de la devastación.

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