El obispo auxiliar emérito Marian Eleganti critica en su blog la audiencia que Leo XIV concedió el 31 de julio a Patti Smith, de 80 años, una cantante de Chicago defensora del aborto y de los derechos de los homosexuales: «Este encuentro inofensivo —que imagino que consistió principalmente en un intercambio de cortesías, sin que se tratara prácticamente ningún tema de gran importancia para la Iglesia— me plantea algunas dudas».
Su principal argumento en relación con el «declive del oficio petrino» es que el cargo papal se ha visto eclipsado por las personalidades de los distintos papas:
Demasiada informalidad y exposición mediática.
El obispo Eleganti critica las entrevistas espontáneas, los comentarios informales, los encuentros con famosos, las sesiones fotográficas, los viajes y los gestos personales que reciben gran repercusión mediática. Todo ello puede hacer que el Papa parezca una celebridad internacional o un miembro de la élite, en lugar de un maestro de la fe.
Las audiencias privadas transmiten mensajes.
Los encuentros y las sesiones fotográficas con personas que se oponen públicamente a la doctrina católica pueden interpretarse como una aprobación o una normalización, sobre todo cuando el Papa no corrige claramente sus posturas.
La enseñanza clara debe tener prioridad.
Los papas deberían dedicar más tiempo a orar, estudiar, gobernar la Iglesia, consultar a sus asesores y emitir enseñanzas cuidadosas y autorizadas, en lugar de dar opiniones espontáneas o mantener una agenda pública exigente.
La cultura del «papa celebridad».
El obispo Eleganti presenta el gran atractivo popular de Juan Pablo II, los libros y entrevistas de Benedicto XVI y, especialmente, el estilo personal de Francisco como ejemplos de un énfasis cada vez mayor en la personalidad del papa en cuestión.
MARTES 11 DE AGOSTODE 2026.
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