El número de enero de 2026 del Courrier de Rome ofrece una doble perspectiva: por un lado, la defensa de un hecho mariano de gran importancia frente al escepticismo moderno; por otro, la reafirmación de un principio fundamental de la ley cristiana ante las desviaciones contemporáneas.
Nuestra Señora de Guadalupe: un hecho mariano cuestionado
Este número inicia con un dossier mariano de gran alcance, en un contexto en el que ciertas posturas eclesiásticas contribuyen a desconcertar a los fieles al poner en duda algunos títulos de gloria de la Santísima Virgen María. El artículo principal, firmado por el Padre Pierre Mouroux, aborda un caso ejemplar: la impugnación moderna de las apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe en México.
El autor retoma el caso provocado en 1995 por Monseñor Guillermo von der Schulenburg Prado, entonces abad del santuario, quien se atrevió a sostener que Juan Diego habría sido solo un símbolo y que la imagen venerada no sería milagrosa. Tales afirmaciones, profundamente escandalosas en un país que ha permanecido mayoritariamente católico, llevaron a su destitución en 1996.
Pero el principal interés del dossier es otro: mostrar, de manera metódica, que esta impugnación choca con una impresionante convergencia de pruebas.
El Padre Mouroux distingue así argumentos teológicos, fundados en la naturaleza misma del milagro, y argumentos históricos, apoyados en documentos antiguos y en la tradición constante del pueblo mexicano.
Los milagros atribuidos a Nuestra Señora de Guadalupe, la conversión masiva de los indígenas después de 1531, así como el apoyo reiterado de la Santa Sede a lo largo de los siglos, constituyen otros tantos motivos de credibilidad.
El estudio subraya también el carácter inexplicable de la imagen impresa en la tilma:
- su conservación,
- los pigmentos desconocidos,
- las propiedades ópticas
- y las coincidencias astronómicas, son elementos que hacen altamente improbable la hipótesis de un simple producto humano.
Divorcio y nuevo matrimonio: una lectura deformada del Evangelio
En un segundo artículo, más breve pero doctrinalmente esencial, el Padre Bernard de Lacoste aborda una cuestión moral de gran actualidad: ¿existe en el Evangelio un derecho al divorcio?
El autor parte de dos incisos del Evangelio según San Mateo, invocados con frecuencia para justificar, en caso de adulterio, no solo la separación, sino también un nuevo matrimonio. Esta interpretación, adoptada por los cismáticos orientales, los protestantes y algunos exégetas aislados, es firmemente rechazada como inadmisible.
El Padre de Lacoste recuerda que esta lectura contradice directamente la enseñanza paralela de San Marcos y San Lucas, donde Cristo afirma la indisolubilidad del matrimonio sin excepción.
Apoyándose en San Agustín, Santo Tomás de Aquino y en la interpretación dada por el Concilio de Florencia, el autor precisa la distinción necesaria: el adulterio puede hacer moralmente lícita una separación, pero nunca un nuevo matrimonio, porque el vínculo conyugal permanece perpetuo.
Así, la moral evangélica aparece en toda su coherencia: el matrimonio cristiano sigue siendo indisoluble, incluso cuando la vida en común se vuelve imposible, y todo intento de legitimar un nuevo matrimonio constituye una ruptura con la doctrina constante de la Iglesia.
CIUDAD DEL VATICANO.
DOMINGO 8 DE FEBRERO DE 2026.
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