COATZACOALCOS, VER.— La Dimensión Vida de la Diócesis de Coatzacoalcos propuso establecer una intención permanente de oración por las familias de personas desaparecidas, especialmente por las madres buscadoras, a partir del próximo 15 de septiembre, memoria litúrgica de Nuestra Señora de los Dolores.
La iniciativa plantea que, desde esa fecha, cada día 15 del mes las parroquias y comunidades de la diócesis eleven una intención especial durante la Santa Misa y otros momentos de oración por quienes buscan a sus hijos y familiares, además de ofrecerles, cuando sea posible, espacios de acompañamiento espiritual y humano.
En una carta dirigida a sacerdotes, diáconos, miembros de la vida consagrada y laicos, el Pbro. Misael Martínez López, Asesor Diocesano de la Dimensión Vida, recordó que la figura de María al pie de la cruz representa a una Madre que acompaña y consuela en medio del sufrimiento, la injusticia y la pérdida. Desde esa perspectiva, señaló que numerosas familias mexicanas viven hoy sin paz porque no han podido reencontrarse con sus seres queridos desaparecidos.

La propuesta busca que la Iglesia no permanezca ajena al sufrimiento de estas familias, sino que se convierta en una presencia cercana que acompañe, escuche y sostenga.
“Como Iglesia Diocesana, debemos asumir el compromiso de acompañar con especial atención a todas las familias que esperan el regreso de sus seres queridos”, señala el documento, que también llama a poner a su alcance recursos espirituales y humanos capaces de ayudarles a transitar un camino de fortaleza y esperanza.
De manera particular, la Dimensión Vida reconoce el testimonio de las madres buscadoras, a quienes describe como mujeres que, pese al dolor, el cansancio y los riesgos, continúan buscando a sus hijos. Advierte además que muchas de estas familias enfrentan nuevas formas de sufrimiento derivadas del estigma social, de respuestas insuficientes por parte de las autoridades e incluso de una falta de acompañamiento adecuado desde las propias comunidades eclesiales.

Como parte de esta iniciativa pastoral, también se ha preparado un Rosario de los Siete Dolores de la Virgen María, adaptado especialmente para orar por las familias de personas desaparecidas.
El Rosario propone contemplar episodios como la profecía de Simeón, la huida a Egipto, Jesús perdido en el templo, el encuentro de María con su Hijo camino del Calvario y su permanencia al pie de la cruz, relacionándolos con experiencias como la incertidumbre, la búsqueda, la persecución, el sufrimiento y la necesidad de permanecer junto a quienes atraviesan esta realidad.
En uno de sus momentos, la oración pide a María enseñar a los fieles a “permanecer junto a quienes sufren en la búsqueda de sus familiares y a no ser indiferentes ante el dolor de nuestros hermanos”.
La elección del 15 de septiembre busca colocar esta intención bajo la intercesión de Nuestra Señora de los Dolores, cuya memoria litúrgica recuerda a María permaneciendo fiel junto a Cristo en medio del sufrimiento.
La intención es que este primer día se constituya como el comienzo de una práctica permanente que permita mantener presente, dentro de la vida de oración de la Iglesia, el dolor de miles de familias mexicanas. El Rosario concluye pidiendo a María fortaleza frente al sufrimiento, compañía en la soledad y esperanza en medio de la oscuridad, para conducir a quienes sufren “de la cruz a la Resurrección, del dolor a la esperanza y de la muerte a la Vida”.
Con esta propuesta, la Dimensión Vida busca sensibilizar a las comunidades católicas frente a la crisis de desapariciones y fomentar una respuesta que una oración, cercanía, solidaridad y acompañamiento, haciendo visible que el dolor de las madres buscadoras y sus familias también debe ser asumido como una preocupación pastoral de la Iglesia.
Cada 15 del mes, la intención será la misma: no olvidar a quienes faltan y acompañar a quienes todavía los buscan.


