El caso de los cinco bebés recién nacidos que han muerto dentro de un hospital público en Durango por una infección bacteriana nos tiene a muchos consternados y enojados. Bacterias, virus, hongos y otros patógenos están detrás de estas infecciones, que suelen ser difíciles de tratar con los antibióticos habituales. De acuerdo con el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo de la Secretaría de Ciencia y Tecnología, “puede haber contagios cruzados (cuando el agente se contrae de otro enfermo), endógenos (cuando procede de la flora del propio individuo) o ambientales (por contacto con material contaminado)”.
Las autoridades nos dicen que están investigando… Médicos y laboratoristas evaluarán muestras para averiguar en qué sitio del hospital se encontraba la bacteria que ocasionó las infecciones.
Lamentablemente no es la primera vez que personas mueren por infecciones bacterianas contraídas en hospitales. En 2024, varias mujeres sufrieron contagio de meningitis en el Hospital General de Guanajuato y dos murieron. Se informó que la fuente de infección pudo haber sido la anestesia que se les aplicó antes de la intervención quirúrgica. Ese mismo año, la Secretaría de Salud Federal informó que, en tres hospitales públicos y en una clínica privada, hubo “una posible contaminación de nutrición parenteral o de los insumos” que infectó a por lo menos 20 niños y adolescentes con una bacteria llamada Klebsiella oxytoca. Lamentablemente, de estos pacientes pediátricos, 13 murieron.
En 2022 trascendió que hubo un brote de meningitis que terminó con la vida de 22 personas y enfermó a más de 70. Estas infecciones ocurrieron en cuatro hospitales privados de Durango. Las autoridades sanitarias informaron que las inyecciones estaban contaminadas con un hongo.
Recientemente, en la Universidad de Guadalajara se llevó a cabo el XIV Congreso Internacional de Enfermería. En una de las ponencias se alertó sobre los riesgos de las infecciones hospitalarias y las fallas en la esterilización del material. Se resaltó la necesidad de mejorar los procesos de esterilización: contar con insumos adecuados, infraestructura funcional —como autoclaves y lavadoras de instrumental—, así como con personal capacitado y actualizado. El lavado de manos, la correcta desinfección de áreas, la esterilización de instrumentos y el uso adecuado de antibióticos pueden prevenir infecciones y muertes.
La reutilización de dispositivos médicos desechables, la falta de regulación y la austeridad republicana de la cuarta deformación podrían tener mucho que ver en estos lamentables hechos. Hoy fueron cinco bebés. Pero esto ya ha ocurrido antes.
Recordemos que en Veracruz, médicos y personal sanitario denunciaron falta de insumos. Y el coordinador del “Bienestar en Salud”, Ramos Alor, se limitó a amenazar a los denunciantes. A pesar de todas las manifestaciones, el tipo sigue en el cargo.
Entendamos que en la cuarta deformación no solo hay amiguismo entre negligentes y robo de recursos que obligan a los médicos y enfermeros a reutilizar material y a no contar con insumos para desinfectar correctamente las áreas hospitalarias. Esta connivencia está provocando muertes de personas inocentes.
Despertemos ya.

