«Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda…»: Santa Teresa

ACN

Santa Teresa de Ávila fue canonizada en 1622, treinta años después de su muerte. Desde entonces, su festividad se celebra el 15 de octubre.

Teresa de Ahumada nació en Ávila, España, en 1515. Ingresó en el convento carmelita de la ciudad a los 20 años y tomó el nombre de Teresa de Jesús.

Siempre se la representa con el hábito carmelita: una túnica de arpillera marrón y un escapulario (forma rectangular que cubre toda la túnica).

Sobre el hábito, Santa Teresa de Ávila lleva su manto blanco.

Su rostro está envuelto en una toca blanca y su cabeza está cubierta con un velo negro.

Tras más de veinte años de monja, Santa Teresa «comenzó a desarrollar concretamente el ideal de reformar la orden carmelita: en 1562, fundó en Ávila, con el apoyo del obispo de la ciudad, don Álvaro de Mendoza, el primer convento carmelita reformado […]. En los años siguientes, continuó fundando nuevas carmelitas, diecisiete en total». » (Benedicto XVI, catequesis del 2 de febrero de 2011)

Tras reformar el convento de las Carmelitas Descalzas (que daría origen a la orden religiosa de las Carmelitas Descalzas), Santa Teresa de Ávila reformó el convento de las Carmelitas Descalzas junto con San Juan de la Cruz. Juntos, fundaron el primer convento de las Carmelitas Descalzas en 1568.

Santa Teresa de Ávila es a menudo representada con un libro y una pluma (que se usaba para escribir), que simbolizan sus diversas obras.

Primero escribió su autobiografía, que relata su camino espiritual, y luego el Camino de Perfección (1566) para las novicias del Carmelo de San José de Ávila.

Teresa les propone un intenso programa de vida contemplativa al servicio de la Iglesia, basado en las virtudes evangélicas y la oración. Entre los pasajes más valiosos se encuentra el comentario al Padrenuestro, un modelo de oración. La obra mística más famosa de Santa Teresa es El Castillo Interior, escrita en 1577, en plena madurez» (Benedicto XVI).

En 1970, el Papa Pablo VI proclamó a Santa Teresa de Ávila Doctora de la Iglesia. Su doctrina espiritual es muy rica y «Santa Teresa de Jesús es una verdadera maestra de vida cristiana para los fieles de todos los tiempos» (Benedicto XVI).

En el siglo XVII, los artistas solían pintar vanitas: un género de naturaleza muerta que reúne objetos alegóricos, como la calavera, que simboliza la muerte. Estas pinturas nos invitan a meditar sobre el paso del tiempo, la precariedad de la vida y la futilidad de las ocupaciones humanas.

José de Ribera, sin duda, retomó el motivo de la calavera, pues evoca la vanitas e ilustra así una oración de Santa Teresa de Ávila:

Que nada te turbe, que nada te asuste, todo pasa, Dios no cambia, la paciencia todo lo alcanza; quien posee a Dios nada le falta: solo Dios basta.

Eleva tus pensamientos, asciende al cielo, no te inquietes por nada, que nada te turbe.

Sigue a Jesucristo con todo tu corazón, y pase lo que pase, que nada te asuste. ¿Ves la gloria del mundo? Es vanagloria; nada tiene estabilidad, todo pasa.

Aspira a lo celestial, que dura para siempre; fiel y rico en promesas, Dios no cambia.

Ámalo como se merece, inmensa Bondad; pero no hay amor de calidad sin paciencia.

Que la confianza y la fe viva sostengan el alma, quien cree y espera todo lo obtiene.

Aunque se vea asaltado por el infierno, frustrará sus favores, quien posee a Dios.

Aunque le lleguen abandonos, cruces, desgracias, si Dios es su tesoro, nada le falta.

Apártense, pues, bienes mundanos; apártense, vanas alegrías: aunque venga una Para perderlo todo, solo Dios basta. Amén.

Por MICHEL JANVA.

MIÉRCOLES 15 DE OCTUBRE DE 2025.

ESNEWS/SALONBEIGE.

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