La Fraternidad Sacerdotal de San Pío X (FSSPX) publicó un comunicado sobre la nota del cardenal argentino Víctor Manuel Tucho Fernández contra los títulos marianos de Corredentora y Mediadora de todas las Gracias.
El comunicado está firmado: «Menzingen, 11 de noviembre».
En él se afirma que la nota caricaturiza la terminología de la Iglesia y pretende minimizar el papel confiado por Dios a Nuestra Señora en la obra de la Redención:
Su papel universal y necesario en la dispensación de las gracias se debilita casi hasta la negación».
Tucho «destrona a la Virgen María y ofende a la Sabiduría Divina».
Para reparar públicamente la ofensa de Tucho, los sacerdotes de la Fraternidad de San Pío X celebran una oración el domingo 16 de noviembre en cada misa pública. La oración es la Letanía de Nuestra Señora y el Stabat Mater.
La Fraternidad Sacerdotal de San Pío X publicó un comunicado sobre la nota de Tucho contra los títulos marianos de Corredentora y Mediadora de todas las Gracias. El comunicado está firmado: «Menzingen, 11 de noviembre».
En él se afirma que la nota caricaturiza la terminología de la Iglesia y pretende minimizar el papel confiado por Dios a Nuestra Señora en la obra de la Redención: «Su papel universal y necesario en la dispensación de las gracias se debilita casi hasta la negación».
Tucho «destrona a la Virgen María y ofende a la Sabiduría Divina».
Para reparar públicamente la ofensa de Tucho, los sacerdotes de la Fraternidad de San Pío X celebran una oración el domingo 16 de noviembre en cada misa pública. La oración es la Letanía de Nuestra Señora y el Stabat Mater.
El Superior General de la FSSPX, don Davide Pagliarani, hizo una advertencia al identificar dos causas principales detrás de este giro doctrinal:
- Por un lado, el ecumenismo.
La corredención y la mediación universal son inaceptables para la teología protestante, y su exclusión ya se produjo en el Concilio Vaticano II. Según Pagliarani, la voluntad de no ofender al mundo reformado ha terminado por empobrecer la fe católica: lo que no se proclama con claridad acaba debilitándose y perdiéndose.
- La segunda razón es más profunda: el concepto mismo de Redención está siendo alterado.
Se habla cada vez menos de sacrificio expiatorio, de satisfacción ofrecida a la justicia divina o de reparación.
Con ello, bajo la nueva lupa del Vaticano, Cristo no sería ya el Redentor que satisface por los pecados del mundo, sino la expresión de un amor incondicional que perdona sin exigir conversión. Esta revisión doctrinal —advierte Pagliarani— imposibilita comprender la unión singular de la Virgen con la obra redentora de su Hijo.


