El Papa León XIV envió hoy un mensaje solemne al taller organizado por la Pontificia Comisión para la Protección de los Menores, titulado “Construir comunidades que tutelen la dignidad”. En él, insistió en la necesidad de proteger a los menores y a los más vulnerables, prevenir toda forma de abuso y rendir cuentas con verdad y humildad.
Sin embargo, apenas cuatro días antes, el 13 de noviembre, se comunicó a las víctimas del caso del cura abusador de Chiclayo que su agresor, Lute, responsable de abusos cuando ellas tenían incluso 9 años y que denunciaron ante el propio Robert Prevost, había sido dispensado del estado clerical. Esta decisión hace que decaiga cualquier investigación abierta contra él, bloqueando de facto la búsqueda de investigación y justicia que las víctimas reclamaban.
La contradicción entre el mensaje del Papa y los hechos no puede ser pasada por alto. Hablar de dignidad, protección y rendición de cuentas mientras se bloquea la investigación sobre abusos sexuales graves mediante «dispensas» que contravienen el espíritu real de las mismas, es doloroso e inevitablemente percibido como una hipocresía institucional. Las víctimas y la sociedad observan cómo los discursos sobre justicia y cuidado se enfrentan a decisiones que perpetúan la desconfianza y la sensación de impunidad.
El riesgo para la Iglesia es evidente: mientras las palabras sean más cuidadas que los hechos, su credibilidad moral se erosionará. Las promesas de protección y acompañamiento solo adquieren valor real cuando se aplican sin excepciones, sin privilegios y con plena transparencia. De lo contrario, los discursos más bellos quedan reducidos a meras declaraciones, incapaces de transformar la realidad de quienes más necesitan ser defendidos.
La verdadera autoridad moral no se construye únicamente con mensajes solemnes o talleres internacionales. Se construye con decisiones que demuestran coherencia entre lo que se predica y lo que se practica, especialmente cuando están en juego la justicia y la vida de los más vulnerables. Solo así la Iglesia podrá acercarse a lo que el Papa mismo define: comunidades donde la dignidad de cada persona, incluso en su fragilidad, sea realmente protegida y promovida.
LUNES 17 DE NOVIEMBREDE 2025.
INFOVATICANA.
Que los menores y los vulnerables sean respetados y valorados
Mensaje de León XIV al taller organizado por la Pontificia Comisión para la Protección de los Menores sobre el tema “Construir Comunidades que Tutelen la Dignidad”, que reúne a numerosos representantes de institutos de vida consagrada: “Compartir experiencias y trayectorias de aprendizaje sobre cómo prevenir toda forma de abuso y sobre cómo rendir cuentas, con verdad y humildad, de los caminos de protección emprendidos”
El tema, escribe el Papa, le “toca profundamente”: “Construir comunidades donde la dignidad de cada persona, especialmente de los menores y de los más vulnerables, sea protegida y promovida”. Y, por tanto, “prevenir toda forma de abuso”.
León XIV envió un amplio mensaje a los participantes del taller Construir comunidades que protejan la dignidad, promovido por la Pontificia Comisión para la Protección de los Menores, que se celebra en Roma desde este 17 de noviembre y hasta el día 19.
Es una iniciativa que reúne a representantes de diversas conferencias de religiosos y religiosas y a numerosos institutos de vida consagrada, tanto apostólica como contemplativa, procedentes de veinte países, con la participación también del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.
Es la primera etapa de “un camino de escucha, comprensión y acompañamiento mutuo” que Tutela Minorum desea iniciar, de cara también a la publicación del tercer Informe anual donde el foco estará, precisamente, en la vida de las comunidades religiosas, a veces escenario de abusos de conciencia, de poder y también sexuales, debido a relaciones no saludables o a una falta de discernimiento comunitario, como señalaron hoy los ponentes del taller. La compartición de preguntas y necesidades, de prácticas, experiencias directas y vida real, quiere ser, por tanto, una pieza más para construir “comunidades que tutelen la dignidad”.

La dignidad, luz que ninguna oscuridad puede apagar
La dignidad “es un don de Dios, que ha creado al ser humano a su imagen y semejanza”, como afirma el Papa León en su mensaje, leído – tras un momento de música y oración – al inicio de la primera sesión que tuvo lugar en el Palacio Maffei Marescotti, sede de la Comisión Pontificia.
La dignidad, escribe el Papa, “no es algo que se obtiene por mérito o por fuerza, ni depende de lo que poseemos o logramos. Es un don que nos precede: nace de la mirada de amor con la que Dios nos quiso, uno por uno, y continúa queriéndonos”.
Así, “en todo rostro humano, incluso cuando está marcado por el esfuerzo o el dolor, se refleja la bondad del Creador, una luz que ninguna oscuridad puede apagar”. Fruto de esta mirada son precisamente “el cuidado y la protección del ser humano hacia su prójimo”, que “nacen del deseo de acercarse con respeto y ternura, de compartir las cargas y las esperanzas del otro”.
“Es al asumir la vida del prójimo que aprendemos la verdadera libertad, aquella que no domina, sino que sirve, que no posee, sino que acompaña”, subraya León XIV. Y, en particular, la vida consagrada, escribe en su mensaje, “está llamada de manera especial a ser un hogar que acoge y un lugar de encuentro y de gracia. Quien sigue al Señor por el camino de la castidad, la pobreza y la obediencia descubre que el amor auténtico nace del reconocimiento del propio límite; del saber que se es amado incluso en la debilidad, y precisamente esto hace capaz de amar a los demás con respeto, delicadeza y corazón libre”.
Rendir cuentas, con verdad y humildad, de los caminos de protección
De aquí surge el llamado a “compartir experiencias y trayectorias de aprendizaje sobre cómo prevenir toda forma de abuso y sobre cómo rendir cuentas, con verdad y humildad, de los caminos de protección emprendidos”. El Papa exhorta a “llevar adelante este compromiso para que las comunidades se conviertan cada vez más en ejemplo de confianza y diálogo, donde cada persona sea respetada, escuchada y valorada”. “Allí donde se vive la justicia con misericordia – asegura el Obispo de Roma – la herida se transforma en una rendija de gracia”.
Salvatore Cernuzio.
CIUDAD DEL VATRICANO.
LUNES 17 DE NOVIEMBRE DE 2025.

