«Es posible una curación completa», pero persisten las dudas sobre la verdadera gravedad del cáncer de León XIV. Para Tribune Chrétienne, el Dr. Gérald Kierzek analiza las consecuencias de la operación, las perspectivas de recuperación y los riesgos para el futuro del pontificado.
- El jueves 15 de octubre de 2026, tercer día de hospitalización del Papa León XIV en la Policlínica Gemelli de Roma, la salud del pontífice seguía siendo objeto de un intenso escrutinio.
- El martes 13 de octubre, el Papa, de 71 años, se sometió a una lobectomía inferior derecha, un procedimiento para extirpar la porción de su pulmón donde se había detectado un tumor canceroso.
- Si bien la información inicial difundida por el Vaticano fue tranquilizadora respecto a las consecuencias inmediatas de la operación, varias preguntas clave quedaron sin respuesta.

¿Se detectó el cáncer a tiempo
para permitir una curación completa?
¿Qué riesgos afronta el Papa
en las próximas semanas?
¿Podrá realizar su viaje apostólico
previsto a Uruguay, Argentina y Perú
en noviembre?
Y, sobre todo,
¿podría esta enfermedad
alterar permanentemente
el ejercicio de su ministerio?
Para comprender mejor las implicaciones de esta excepcional situación médica, Tribune Chrétienne entrevistó al Dr. Gérald Kierzek. Médico de urgencias, anestesiólogo intensivista y director médico de Doctissimo, también es conocido por su participación habitual en los medios de comunicación en temas de salud. En esta entrevista, analiza las perspectivas de recuperación, las posibles complicaciones, las pruebas cruciales previstas para los próximos días y las condiciones para la reanudación gradual de las actividades papales.
El papa León XIV fue operado de un adenocarcinoma de pulmón, extirpándosele el lóbulo inferior derecho. ¿Qué significa exactamente este diagnóstico? ¿Ofrece este procedimiento la posibilidad de una curación completa? ¿Qué factores determinarán la verdadera gravedad de su cáncer?
Dr. Gérald Kierzek : El adenocarcinoma es la forma más común de cáncer de pulmón. Generalmente, también tiene el pronóstico más favorable, sobre todo cuando se detecta precozmente, como un pequeño nódulo, como parece ser el caso aquí. El pulmón derecho tiene tres lóbulos. Extirpar el lóbulo inferior implica extirpar el tumor junto con un margen de tejido sano y los ganglios linfáticos circundantes.
Este es el tratamiento estándar para cánceres localizados. Es posible una curación completa. En casos de cáncer en estadio temprano sin afectación de los ganglios linfáticos, la gran mayoría de los pacientes operados siguen vivos y no han presentado recurrencia cinco años después. Sin embargo, todo depende del estadio exacto, que solo el análisis final determinará. El análisis intraoperatorio de la biopsia por congelación permitió el diagnóstico; los análisis histopatológicos finales examinarán ahora los márgenes del tumor, los ganglios linfáticos extirpados, etc.
A sus 71 años, ¿cuáles son los principales riesgos a los que León XIV sigue expuesto tras una operación de este tipo? ¿Qué complicaciones deberán vigilar especialmente los médicos durante las primeras semanas de su convalecencia?
A los 71 años, las primeras semanas requieren una estrecha vigilancia. Las complicaciones más frecuentes son las fugas de aire prolongadas en el pulmón operado (neumotórax), las infecciones respiratorias como la neumonía (nosocomial) y las arritmias cardíacas, en particular la fibrilación auricular. También es importante prevenir la trombosis venosa profunda (TVP) y la embolia pulmonar, que son más probables con el reposo en cama y, posteriormente, con los viajes largos. Con menor frecuencia, puede producirse una fístula en el bronquio suturado o un derrame pleural infectado. El dolor torácico y la fatiga son normales y pueden durar varias semanas. La buena noticia es que un paciente activo sin antecedentes respiratorios conocidos tiene una ventaja significativa.
Ahora se esperan con gran expectación los resultados finales de los análisis del tumor y los ganglios linfáticos. ¿Qué revelarán sobre el estadio del cáncer? ¿En qué circunstancias podría ser necesaria la quimioterapia, la inmunoterapia o la terapia dirigida?
Estos son los resultados más importantes. El análisis del tumor y de los ganglios linfáticos extirpados permite determinar con precisión el estadio del cáncer: tamaño exacto, márgenes y, sobre todo, la presencia o ausencia de células cancerosas en los ganglios linfáticos. Si todo es negativo, puede bastar con un simple seguimiento mediante tomografía computarizada (TC). Si los ganglios linfáticos están afectados o si el tumor es más extenso de lo previsto inicialmente, generalmente se recomienda un tratamiento adicional para reducir el riesgo de recurrencia.
Esto puede incluir quimioterapia, a menudo combinada con inmunoterapia. En pacientes no fumadores, también se investigan sistemáticamente las mutaciones genéticas del tumor, por ejemplo, en el gen EGFR. Si se detecta alguna, se puede ofrecer terapia dirigida en forma de comprimidos, que generalmente se tolera bien. Ya deberían haberse realizado otras pruebas (estadificación), incluyendo una tomografía por emisión de positrones (PET) para comprobar la ausencia de metástasis, es decir, la diseminación del cáncer a sitios distantes.
León XIV aún desea realizar su viaje apostólico a Latinoamérica en noviembre, apenas unas semanas después de su operación. ¿Es médicamente factible un viaje de once días, incluyendo vuelos largos y una escala en Cusco, a casi 3400 metros de altitud? ¿Qué exámenes y precauciones deberían preceder a tal decisión?
Irse de viaje tres o cuatro semanas después de una lobectomía sin complicaciones no es imposible en sí mismo. Pero este viaje en particular presenta varios desafíos. En un avión, la presión de la cabina corresponde a una altitud de aproximadamente 2000 metros, lo que reduce los niveles de oxígeno en sangre cuando se ha extirpado parte del pulmón. Los vuelos largos aumentan el riesgo de flebitis y embolia. A esto se suma el cansancio de un itinerario de once días y diez ciudades, con numerosas misas al aire libre. Y, sobre todo, Cusco se encuentra a casi 3400 metros: para un pulmón recién operado, esta es la zona más delicada.
En mi opinión, la decisión debe esperar hasta después de una evaluación a principios de noviembre, que incluirá una radiografía o tomografía computarizada, medición de la saturación de oxígeno y, posiblemente, una prueba de esfuerzo. Si la evaluación es positiva, parece factible un viaje más ligero y con un seguimiento exhaustivo, con un equipo médico, oxígeno disponible y medidas para prevenir la trombosis venosa profunda. También podría recomendarse posponer o modificar la etapa del viaje a Cusco. Y si se requiere tratamiento adicional, se consideraría seriamente la posibilidad de posponerlo.
¿La extirpación del lóbulo inferior derecho provocará una disminución permanente de la capacidad respiratoria del Papa? ¿Cuánto tiempo suele tardar la recuperación tras este procedimiento y a qué ritmo podría retomar las audiencias, las celebraciones litúrgicas y sus viajes?
El lóbulo inferior derecho representa aproximadamente entre un quinto y un cuarto del volumen pulmonar. Sin embargo, el resto del pulmón lo compensa parcialmente: la pérdida duradera de capacidad respiratoria suele ser de entre el 10 y el 15 %. En un hombre activo y no fumador, esto suele ser prácticamente imperceptible en la vida diaria. La dificultad para respirar puede presentarse durante esfuerzos intensos o a gran altitud. El tiempo de recuperación generalmente incluye una semana de hospitalización, seguida de dos a cuatro semanas antes de retomar actividades ligeras. La recuperación completa suele tardar de dos a tres meses. La rehabilitación respiratoria, que incluye fisioterapia y un regreso gradual a la marcha, es muy útil. Volver a asistir a audiencias, celebraciones e incluso viajar es un objetivo realista, siempre que el progreso se realice por etapas.
Más allá de la convalecencia inmediata, esta enfermedad plantea inevitablemente la cuestión del futuro del papado. Si bien el cáncer ha sido extirpado por completo, ¿podrá León XIV recuperar una esperanza y calidad de vida comparables a las de un hombre de su edad? ¿Qué factores médicos serán decisivos para determinar si esta difícil situación será un contratiempo temporal o si corre el riesgo de afectar permanentemente el ejercicio de sus funciones?
Si el cáncer resulta estar localizado y extirpado por completo, como se espera, el Papa puede razonablemente esperar una esperanza y calidad de vida similares a las de un hombre de su edad. Esto es aún más cierto dado que era activo y gozaba de buena salud antes de la intervención. Tres factores determinarán si esta experiencia será solo un contratiempo temporal. Primero, la fase final, y en particular el estado de los ganglios linfáticos. Segundo, la calidad de su recuperación respiratoria y física durante los próximos dos o tres meses. Finalmente, las exploraciones de seguimiento, generalmente cada seis meses durante dos o tres años, y luego anualmente, ya que el riesgo de recurrencia es mayor en los primeros años. En esta etapa, nada en la información publicada indica que el desempeño de sus funciones se verá comprometido de forma permanente.
A pesar de las perspectivas de recuperación que usted menciona, ¿cuál es su principal preocupación hoy en día con respecto al cáncer de León XIV?
Mi preocupación es que el cáncer no se encuentre en una fase localizada; el vocabulario utilizado antes de la operación (fase muy temprana) ya sugería cáncer, por lo tanto, un tamaño lo suficientemente grande como para generar sospechas sin mucha duda.
Por PHILIPPE MARIE.
JUEVES 15 DE OCTUBRE DE 2026.
TCH.

