* La Plataforma Sí a la Vida, integrada por más de 500 asociaciones y entidades, ha reunido a personas de diferentes comunidades, quienes no han dudado en desplazarse a la capital para marchar contra el aborto y la eutanasia
Este domingo, Madrid se ha teñido de verde, de esperanza. A pesar de las altas temperaturas, un poco elevadas para esta fecha del año, los ciudadanos españoles han acudido a las 12:00 a la calle Serrano con la Calle Ortega y Gasset para gritar bien alto en defensa de la vida.
La Plataforma Sí a la Vida, integrada por más de 500 asociaciones y entidades, ha sido la encargada de reunir a una multitud de personas de diferentes comunidades, quienes no han dudado en desplazarse a la capital para marchar contra el aborto y la eutanasia.
Aunque el recorrido se ha recortado a la mitad por obstáculos de la Delegación del Gobierno, grupos de todas las edades –desde bebés hasta ancianos– se han acercado a estas céntricas calles de Madrid para rechazar la cultura de la muerte y defender la dignidad de todo ser humano, desde la concepción hasta la muerte.
Antes del recorrido por las calles madrileñas, Alfonso Bullón de Mendoza, presidente de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) y presidente de El Debate, ha afirmado que «es muy importante que la sociedad civil se manifieste en defensa de la vida. Hay múltiples organizaciones que convocan esta manifestación y queremos que tenga el eco que debe tener».

Asimismo, ha reclamado Bullón de Mendoza que «se apoye a la vida. Se dan todo tipo de facilidades para ir en contra de la vida. Pero cuando alguien quiere vivir, parece que se le dan muchos menos apoyos. Y eso es lo que habría que cambiar en primer lugar».
Por su parte, Jaime Mayor Oreja ha anotado que la doctrina de la Iglesia siempre ha visto la vida donde muchos otros no la ven. «Son momentos difíciles. Están tratando de blindar el aborto como derecho constitucional, por lo tanto hay una razón doble o triple para estar en la manifestación de hoy».
Tras una festiva marcha, donde la canción Sarà perché ti amo ha sido la protagonista, los asistentes han llegado a Castellana 1. Han entrado gritando al unísono «Sí a la Vida», y sido recibidos por los voluntarios, que han repartido a todos los jóvenes, familias y niños pequeños globos verdes, un color que simboliza la esperanza.
Una voluntaria ha afirmado a El Debate que «la vida merece ser defendida». En este sentido, ha argumentado que se necesitan «muchas voces por las personas que no las tienen», y hay que dar «mucha visibilidad a un acto como este». Otra de ellas hace un llamamiento para que otros jóvenes se sumen y asegura sin dudar que «vale la pena, porque vida es un regalo que nos dan».

Durante la marcha, otro joven ha apuntado a este medio que ha acudido a las calles de Madrid para «defender la vida y para que quienes mandan y gobiernan se preocupen más por los que aún no han nacido y por quienes no pueden defenderse».
En este punto, ha explicado que viene de una familia muy numerosa. A su madre le ofrecieron abortar a dos de sus hermanas, pero hoy son personas felices que llevan una vida normal. «Si hubiera sido por algunos médicos y políticos, no habrían nacido. Por eso vengo a defender a mis hermanas y a todas aquellas personas que, como ellas, no pueden defenderse por sí mismas», ha denunciado.

Reclaman la derogación de las leyes «antivida»
Tras este emotivo y festivo momento, han leído el manifiesto. En él han reafirmado el compromiso de las entidades convocantes con la defensa de toda vida humana desde la concepción hasta la muerte natural, reclamando que se garanticen las ayudas necesarias a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad, ya sean de carácter médico, personal o social.
También han puesto el foco en la responsabilidad individual y colectiva de construir una auténtica cultura de la vida, agradeciendo la labor de profesionales, asociaciones y voluntarios que trabajan cada día al servicio de las personas más vulnerables. El manifiesto ha tenido además un recuerdo especial para quienes consideran víctimas de la cultura de la muerte y para quienes arrastran sus consecuencias, a quienes han dedicado un mensaje de cercanía y esperanza.
Por todo ello, desde la plataforma Sí a la Vida piden la derogación de las ilegítimas leyes antivida vigentes, que otorgan falsos derechos y dan carta de ciudadanía a la muerte provocada de seres humanos y que, además, pretenden ser blindadas en la Constitución.
Música y testimonios
Lucía Torres, una niña de 12 años que es conocida por la actividad de su familia en redes sociales, ha sido la encargada de poner a los asistentes a bailar y saltar. Lo ha hecho cantando sobre el escenario Que Viva la Vida, de los Hermanos Martínez.
Tras su actuación, la joven artista ha afirmado a El Debate que está «encantada de haber participado en la defensa de la vida». Además, ha afirmado que ha disfrutado mucho de la experiencia y que se lo ha pasado «muy bien» rodeada de tanta gente y niños defendiendo la misma causa.

Acto seguido, los presentadores José Martín Aguado, Marichu Suárez Sáenz y Marcel García, han dado paso a los testimonios. Uno de ellos ha sido el de Miriam, una mujer que fue rescatada por los Rescatadores de Juan Pablo II. En su intervención, ha expresado que en su primer embarazo, cuando estaba de siete meses, le diagnosticaron al bebé hidrocefalia. El médico le planteó la opción del aborto. Ella aceptó, no tenía recursos.
Años después volvió a ser madre de una niña sana, que ya tiene cinco años, pero el miedo permaneció. Tres años después, en un nuevo embarazo, a las 20 semanas, le comunicaron en un hospital de Madrid que el bebé presentaba graves problemas cardíacos y síndrome de Down. Ante la presión y la angustia, acabó acabando otra vez con la vida del feto. Así, afirma que su estado emocional cada vez era peor. Le hicieron una prueba genética y todo dio bien: el bebé no tenía ningún problema, pero ya era tarde.

Tiempo después volvió a quedarse embarazada y, aunque volvió a sentir miedo, acudió a una clínica pensando en repetir la misma decisión. Sin embargo, al salir se encontró con una persona de apoyo de los Rescatadores de Juan Pablo II que le transmitió calma y confianza, ayudándole a replantearse su situación. Ahora puede decir que espera a una niña, y que su segundo nombre va a ser Milagros.
Tras las vivencias, testimonios y conciertos, los asistentes y organizadores han hecho la habitual suelta de globos verdes para recordar, una vez más, que la vida importa y siempre hay que darle un «sí».

Por MARÍA FERNÁNDEZ.
DOMINGO 31 DE MAYO DE 2026.
MADRID, ESPAÑA.
EL DEBATE.

