Mafia lavanda: todo sigue igual

ACN

Llevamos décadas —décadas— oyendo homilías, discursos, entrevistas, sínodos, cartas, promesas, compromisos, “tolerancia cero”, “nunca más”, “purgas necesarias”, “limpieza de primavera”… contra los abusos, contra el encubrimiento, contra la mafia lavanda, contra la podredumbre incrustada en la Curia como un tumor enquistado. Y, sin embargo, todo sigue igual. O peor.

Capella debería estar fregando platos en una residencia de ancianos, cuidando a enfermos, reparando en silencio su crimen atroz y curandose sus perversiones demoniacas hasta el último día de su vida. Y en cambio vive como un solterón aristócrata, heredero de una familia rica, en un apartamento con vistas a la plaza más bella del mundo, con servicio, con lavandería, con seguridad, con tarjeta vaticana.

¿Qué ha cambiado desde Juan Pablo II? ¿Desde Benedicto? ¿Desde Francisco? ¿Desde León? Nada. Palabras. Retórica. Gestos calculados. En el fondo, todo sigue atado, bien atado, por una masa de poder clerical sordo, blindado, estéril y corrupto que hace literalmente lo que le da la gana. Da igual quién esté en la cátedra de Pedro. El engranaje de impunidad permanece. Se adaptan. Se recolocan. Se cubren. Se reinventan. Y el pueblo de Dios, mientras tanto, se traga el humo.

Por JAIME GURPEGUI.

CIUDAD DEL VATICANO.

SÁBADO 12 DE JULIO DE 2025.

INFOVATICANA.

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