Los tesoros de la vida bautismal

Guillermo Gazanini Espinoza
Guillermo Gazanini Espinoza

a vida bautismal es una experiencia viva que se debe reavivar de modo más intenso en el tiempo pascual. El agua y la sangre que brotan del costado abierto de Cristo en la cruz (Jn. 19,34) son signos de la promesa cumplida por Dios al Nuevo pueblo de Israel. A lo largo de los textos y acontecimientos bíblicos del pueblo, Dios venía anunciando, en torno al anuncio de los profetas, la nueva creación en Cristo para todos los hombres y mujeres que tuvieran fe en el Mesías. Sólo Dios nos puede reconciliar con Él en Cristo, para buscar la paz que tanto necesitamos ante las olas de violencia que están llegando hasta nuestras ciudades veracruzanas.

El agua que brota del costado de Cristo, agua viva para la vida eterna, la recibimos con fe para transformar todas las situaciones que le dan muerte a la persona en su ser y quehacer. La violencia rampante, la falta de trabajo bien remunerado, los robos, la corrupción, el egoísmo, la emigración de nuestra gente por falta de oportunidades, el engaño y el descarte de los ciudadanos para generar una sociedad más fraterna son signos de una condición humana carente de fuerza que reclaman una verdadera esperanza que debemos poner sólo en Dios. Tener esperanza significa: Dejarse curar de los males profundos que enferman la naturaleza total de la persona.

La transformación que Dios nos ofrece en Cristo mediante la gracia del bautismo acontece con signos sencillos. No desconfiemos de la sencillez de la acción de Dios. San Ambrosio aconsejaba confiar en la fuerza de Dios con la mirada de la fe: “Que nadie diga: ¡eso es todo! Porque todo está solamente allí donde se encuentra una perfecta inocencia, una piedad total, una gracia plena y completa santificación. Has visto solamente lo que puede verse con los ojos del cuerpo, con la mirada de los hombres; pero no has visto lo que se hace realmente, porque esto no se ve. Éstas son las cosas temporales, mientras que las que no se ven pertenecen a la eternidad”. Veamos con nuevos ojos la realidad en su totalidad, para transformarla en Cristo hasta que México tenga un desarrollo integral con paz y justicia social.

Pbro. Juan Beristain de los Santos

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