Los suecos están cruzando otro Rubicón del absurdo. Nombres populares como Milo, Luna y demás,se les dan cada vez más a los niños. Este es el resultado de una investigación de la científica de la Universidad de Uppsala, Katharina Leibring, citada el viernes por la Radio Sueca.
Las estadísticas señalan que en Suecia han caído el número de matrimonios, el número de hijos por familia, el número de abortos y el número de suecos en general. Un país con una creciente secularización, en el que en vez de mantener viva a la sociedad, las «parejas» prefieren tener perros. Y a los hijos les ponen nombres de sus mascotas…
« Cuando los animales se mudaron a nuestros hogares, es posible que empezáramos a tratarlos como niños », conjetura Leibring, especialista en lenguas nórdicas.
El investigador señala que en Suecia,
los perros son llevados a guarderías caninas,
donde reciben cuidados y paseos
cuando sus dueños no están.
Según Leibring, «el nombre que damos a un perro refleja nuestra relación con él y refleja cómo vivimos». « Por ejemplo, en el pasado, los perros de caza solían tener nombres derivados de la terminología cinegética », enfatizó.
Otra conclusión de la investigación del científico sueco es la tendencia al regreso gradual de los nombres antiguos, primero entre las mascotas y luego entre los humanos.
El análisis de los nombres de perros y bebés fue posible gracias a la comparación del registro de mascotas y el censo de población.
ESTOCOLMO, SUECIA.
VIERNES 11 DE JULIO DE 2025.
PAP / Daniel Zyśk.

