Los benedictinos eligieron hoy nuevo Abad del Valle de los Caídos

ACN

* El hasta ahora prior, Alfredo Maroto, representará a la comunidad en la negociación con el Gobierno por la resignificación

La comunidad benedictina de la abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos ha elegido este miércoles como nuevo abad al padre Alfredo Maroto, OSB, quien hasta ahora era prior administrador.

  • La elección de Maroto pone fin a una situación excepcional en la abadía, que no contaba con un abad elegido en capítulo de acuerdo con las constituciones desde la renuncia, a los 82 años y por motivos de salud, del padre Anselmo Álvarez, OSB, en septiembre de 2014.
  • Dado que la comunidad tiene el estatus de ‘sui iuris’, el abad -y también el prior- actúa como superior mayor y sólo rinde cuentas ante el Papa, por lo que Maroto será ahora el máximo representante de la abadía en cualquier negociación, incluida la que los monjes tienen pendiente con el Gobierno a cuenta del proyecto de resignificación del Valle.

El capítulo conventual en el que ha sido elegido el padre Maroto ha estado presidido por dom Geoffroy Kemlin, OSB, abad-presidente de la congregación benedictina de Solesmes, a la que pertenece la comunidad del Valle.

  • Desde la renuncia del padre Anselmo Álvarez en 2014, la comunidad benedictina había estado regida por un prior administrador, nombrado desde Solesmes.
  • El padre Santiago Cantera, OSB, ocupó el cargo desde esa fecha hasta marzo de 2025, cuando, tras un «largo proceso de discernimiento» de la comunidad, Maroto asumió la responsabilidad, de acuerdo con la decisión tomada desde la abadía de Solesmes.

La salida de Cantera,
que temporalmente también
ha abandonado la comunidad,
fue interpretada por algunos sectores
como una concesión eclesial
a las pretensiones del Gobierno
para la resignificación
del Valle de los Caídos,
rebautizado
por la Ley de Memoria Democrática
como Valle de Cuelgamuros.

  • Sin embargo, según ha podido conocer ABC, fuentes cercanas al monasterio han valorado «especialmente el papel desempeñado durante esos años por el padre Santiago Cantera, miembro de pleno derecho de la comunidad benedictina de la abadía de la Santa Cruz».
  • Según esas fuentes, su labor como prior administrador «permitió preservar la estabilidad interna, la unidad de la comunidad y la continuidad de la vida litúrgica y monástica en circunstancias particularmente tensas».

Así, en la práctica, Alfredo Maroto sucede como abad, doce años después, a Anselmo Álvarez, que con 94 años sigue aún siendo un miembro activo de la comunidad. Esta prolongada ausencia de una elección abacial ha sido explicada por fuentes cercanas a los monjes como consecuencia del «contexto extraordinariamente complejo vivido por la comunidad monástica durante estos años».

«Los monjes han estado sometidos a una presión institucional y política constante por parte de distintos gobiernos, en el marco de las controversias relativas a la basílica de la Santa Cruz», han explicado a ABC, a la vez que reconocen que «un contexto así hacía extremadamente difícil afrontar con serenidad y libertad interior un proceso tan importante para la vida benedictina como la elección de un abad».

  • Lo cierto es que, en este tiempo, la abadía ha vivido la presión de la exhumación y traslado de los restos de Francisco Franco promovida desde el Ejecutivo de Pedro Sánchez en octubre de 2019.
  • Más tarde, también se exhumaron, a petición de la familia, los restos de José Antonio Primo de Rivera y el propio Gobierno propició un proceso para que las familias de los fallecidos en la Guerra Civil enterrados en el Valle pudieran reclamar sus cadáveres.
  • El entorno de los monjes explica que «pese a las dificultades vividas durante los últimos años, la comunidad benedictina del Valle continúa siendo una comunidad particularmente viva y dinámica». De hecho, en ese tiempo ha experimentado un paulatino crecimiento de vocaciones jóvenes.

En el último año, tras una compleja negociación en la que han estado implicados el secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin, y el arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo, el Gobierno promovió un concurso para la resignificación del espacio, que ya se encuentra en la fase previa a la licitación. Frente a este proceso, los monjes han presentado un recurso por entender que Cobo carecía de autoridad para firmar el acuerdo y que la intervención propicia obras en el atrio exterior y en varios espacios de la basílica que tienen la consideración de «lugares sagrados» y, por lo tanto, deberían ser respetados.

Negociación como testimonio ante la polarización

Ahora, como abad y con atribuciones similares a las de un obispo, el padre Alfredo Maroto afronta la representación de la comunidad benedictina en una hipotética negociación con el Ministerio de Justicia para desbloquear la situación, a la que animaba el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, en la última asamblea plenaria de los obispos. «Quiero, desde aquí, invitar al Gobierno y a los monjes de la abadía del Valle de Cuelgamuros a alcanzar un acuerdo razonable y satisfactorio para ambas partes», afirmaba Argüello el pasado 24 de abril. El presidente de los obispos explicaba que ese acuerdo debería ser «un testimonio de que es posible superar la polarización y encontrar vías de encuentro».

El padre Alfredo Maroto (Segovia, 1958) ingresó en la abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos siendo ya sacerdote, el 22 de mayo de 1996. Hizo su primera profesión el 25 de julio de 1998, en una ceremonia presidida por el entonces abad, Ernesto Dolado. Emitió los votos perpetuos el 15 de septiembre de 2001. Desde entonces ha desempeñado diversas responsabilidades dentro de la comunidad monástica, entre ellas la de prior claustral, bajo los abadiatos de Ernesto Dolado y Anselmo Álvarez, así como durante un breve período, cuera era prior administrador Santiago Cantera.

Como prior claustral tuvo un papel clave en la defensa de las celebraciones litúrgicas en el Valle cuando en 2010 el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero cerró las instalaciones con el argumento de la falta de seguridad. Durante meses, tanto él como el abad Anselmo Álvarez presidieron la eucaristía en el exterior del recinto, hasta que la basílica fue reabierta.

Además, desde hace más de quince años ha sido el maestro de novicios de la abadía, responsable de la formación de los aspirantes y las nuevas vocaciones. También ha desempeñado diversos cargos tanto en el colegio-escolanía, del que fue director durante algunos años, como en la hospedería monástica. En la actualidad venía desempeñando el cargo de prior administrador desde el 25 de marzo de 2025.

José Ramón Navarro-Pareja

Por JOSÉ RAMÓN NAVARRO-PAREJA.

MIÉRCOLES 13 DE MAYO DE 2026.

MADRID,ESPAÑA.

ABC.

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