Durante su visita a Lourdes, el Papa León XIV no recibirá al colectivo de víctimas de Bétharram, ubicado a menos de 15 kilómetros de distancia.
- El colectivo, que había solicitado una reunión en mayo pasado, recibió una rotunda negativa en una carta de la Conferencia Episcopal Francesa (CEF) y la Conferencia de Religiosos en Francia (CORREF), fechada el 28 de agosto.
- La carta indicaba que el Papa prioriza los «intercambios interpersonales » y que recibirá a siete víctimas, incluyendo, presumiblemente, solo a una víctima de Bétharram individualmente .
- Frente a tal decisión papal, ahora las autoridades eclesiásticas están intentando rectificar la situación tras la inevitable avalancha de críticas de numerosos colectivos de víctimas.
Esta negativa papal confirma información que circulaba desde hacía meses:
- las autoridades eclesiásticas en Francia, empeñadas en presentar una imagen idílica de una Iglesia en una situación crítica e incapaz de influir en el debate público —como lo demuestra la aprobación de una de las leyes más permisivas del mundo sobre la eutanasia, apenas moderada por la opinión del Consejo Constitucional—, decidieron seleccionar a las víctimas y elegir solo a aquellas que no cuestionaban a la institución ni exponían sus verdades ocultas.
- Peor aún, la lista de siete víctimas —recibida individualmente, ya que los grupos son menos susceptibles a las promesas vacías y más difíciles de manipular—, según se informa, estaba lista meses atrás, incluso antes del verano.
Por lo tanto, el Papa León XIV tendrá su pueblo Potemkin. Pero a ojos de la historia, la Iglesia de Francia acaba de cometer otro error, quizás la gota que colmó el vaso.

Declaración del colectivo de víctimas de Bétharram:
El Papa se niega a recibir a las víctimas de Bétharram: el desprecio institucional vuelve a hacer acto de presencia.
El Colectivo Histórico de Víctimas de Bétharram, que agrupa a más de 200 exalumnos, lamenta profundamente la negativa a conceder audiencia a una delegación de víctimas con motivo de la visita del Papa León XIV a Lourdes.
Desde el 22 de julio de 2025, hemos estado solicitando una reunión. Nuestra solicitud, renovada el 22 de mayo de 2026, fue muy sencilla: unos minutos para orar, recibir una bendición y presentar al Papa cinco propuestas concretas de protección, reparación y prevención.
Esta oferta de ayuda a las víctimas acaba de ser rechazada.
El simbolismo es particularmente doloroso: el Papa estará en Lourdes, a pocos kilómetros de Bétharram, donde generaciones de niños han sufrido violencia.
Sin embargo, Bétharram no es un caso cualquiera.
- El escándalo contribuyó a visibilizar una verdad largamente silenciada y a impulsar el movimiento #MeToo en la educación católica.
- Las víctimas de Bétharram fueron algunas de las personas que lograron que esta realidad finalmente saliera a la luz.
Hoy, mientras proponemos diálogo y soluciones concretas, nos están dejando de lado.
Nuestras propuestas se centran en particular en el reconocimiento de la responsabilidad de la Iglesia, la formación obligatoria de sacerdotes y seminaristas en la prevención de la violencia sexual, física y psicológica, así como en el establecimiento de un sistema sostenible de prevención, escucha y denuncia.
No estábamos pidiendo un privilegio; estábamos pidiendo una reunión.
Tras décadas de silencio, tras haber tenido que luchar para que nuestras voces fueran escuchadas, la negativa a concedernos esta audiencia constituye para nosotros una manifestación más del desprecio institucional al que las víctimas siguen estando sometidas con demasiada frecuencia.
Hoy la Iglesia tuvo una oportunidad histórica: convertir Lourdes en el lugar de encuentro con las víctimas de Bétharram, escuchar sus palabras y aceptar su mano tendida. Optó por no aceptarla.
Lamentamos profundamente lo sucedido y lo denunciamos públicamente.
Para el Colectivo de Víctimas de Bétharram,
Alain ESQUERRE, fundador, denunciante y portavoz.
PARIS, FRANCIA.
DOMINGO 6 DE SEPTIEMBRE DE 2026.
RIPOSTECATHOLIQUE.
Un escándalo de abusos en un centro católico de Francia salpica al primer ministro francés
La hija de François Bayrou revela que sufrió una paliza en el Notre-Dame de Bétharram, donde 200 exalumnos denuncian haber sido víctimas de violencia física y sexual

París – 25 ABR 2025 – 08:53 CST
El colegio Notre-Dame de Bétharram, en los Pirineos Atlánticos, en Francia, era, de cara a la galería, una escuela católica de prestigio, hasta que decenas de antiguos alumnos abrieron la caja de Pandora hace un año y empezaron a denunciar los abusos, físicos y sexuales, sufridos por parte del personal docente durante décadas.
Tras más de 200 testimonios, la Fiscalía abrió en febrero una investigación y el escándalo salpica al primer ministro francés, François Bayrou, que estuvo al frente del Ministerio de Educación entre 1993 y 1997 y cuya hija ha revelado haber sido víctima también de abusos físicos.
Fue en un campamento de verano organizado por la congregación, cuando ella tenía 14 años. “Éramos unos 40, monitores incluidos, una tarde, cuando sacábamos los sacos de dormir, el padre Lartiguet me agarró del pelo, me arrastró por el suelo varios metros y me dio golpes y patadas por todo el cuerpo, pesaba unos 120 kilos”, ha contado Hélène Perlant, de 53 años, hija del primer ministro, en una entrevista a la revista Paris Match y al hilo de la publicación este jueves del libro El silencio de Bétharram.
Bayrou siempre ha defendido que él nunca supo lo que pasaba en el centro.
- Este, que ahora tiene otro nombre, está situado cerca de la localidad de Pau, ciudad en la que es alcalde.
- Los hechos se remontan a 1950, aunque la mayoría de las denuncias fueron en los 90.
- Su hija, que estuvo escolarizada en este colegio, dice que no le contó a su padre la paliza que sufrió, aunque, en otra entrevista en televisión este jueves, ha dejado entrever que este sí estaba al tanto de lo que pasaba.
Perlant ha contado que, en 1998, su padre se vio con el juez que investigaba a uno de los curas, entonces director del centro y denunciado por violación.
“Creo que igual él no se acuerda, pero yo estaba en casa cuando volvió de ver al juez Mirande. ‘No se lo digas a nadie, juré mantener el secreto de instrucción, ¿pero crees que esto es posible?”, interrogó a su hija sobre las acusaciones.
Bayrou negó haberse citado con el juez, aunque este último ha dado la versión contraria a medios como Le Monde o Mediapart.
Ante el volumen de denuncias, a finales de febrero la Asamblea Nacional creó una comisión para investigar el escándalo de Bétharram, tras décadas de silencio y la complicidad de los que intuían lo que pasaba, o lo sabían y no dijeron nada, dentro de la comunidad educativa. Ya han testificado más de un centenar de exalumnos, y en mayo tendrán que declarar los distintos ministros de Educación en la época, entre ellos Bayrou.
El caso Bétharram es uno de los mayores escándalos de pederastia en un centro católico en Francia. La mayoría de los hechos denunciados se produjeron en los años 90, aunque hay algunas víctimas que los datan en 2010. En 1996 se empezó a investigar, tras varias publicaciones en la prensa, pero un informe del Ministerio Educación descartó que hubiera abusos.
El caso cobró otra dimensión hace un año, cuando las víctimas se agruparon en Facebook y empezaron a contar su historia. El pasado febrero el medio Mediapart reveló que Bayrou, cuya mujer trabajó en el centro y que en su día dijo que “los controles realizados eran positivos”, se había reunido con el juez encargado de la investigación.
Las denuncias más antiguas podrían haber prescrito. Las víctimas dicen haber sufrido tocamientos por parte de los religiosos en los dormitorios de los alumnos, también palizas e insultos. Uno de los alumnos asegura que perdió parte de la audición tras una de las agresiones. En el libro El silencio de Bétharram, coeditado por una periodista y el portavoz de la asociación de víctimas, Alain Esquerre, se cuenta el caso de un niño que murió de meningitis y no recibió la asistencia adecuada.
Las víctimas han denunciado el “régimen de terror” que vivían en el centro, que funcionaba “como una secta, un régimen totalitario” y que Esquerre describe en su libro como “el Gulag de los Pirineos”.

