El Papa León XIV defendió las reformas litúrgicas implementadas tras el Concilio Vaticano II.
El deseo de una participación activa de los fieles en la Misa no surgió repentinamente, sino que se había estado desarrollando desde principios del siglo XX, dijo León XIV el miércoles durante su audiencia general en la Basílica de San Pedro.
El objetivo, dijo el Papa, era hacer más accesible a todos los fieles la riqueza de los textos bíblicos y las oraciones, y hacer más clara la celebración.
«El Magisterio ha adaptado sus formas a las necesidades de las diferentes épocas», dijo el Papa. La reforma litúrgica iniciada por el Concilio Vaticano II (1962-1965) se inscribe así en la tradición de una Iglesia viva.
Contra los abusos en la liturgia:
Esta comprensión permite «rechazar los abusos que se han producido en algunas áreas de la Iglesia en el período posconciliar y que, lamentablemente, todavía ocurren en ocasiones hoy en día», dijo León XIV. Durante décadas, la modernización de la liturgia ha sido objeto de controversia entre algunos católicos. Algunos grupos tradicionalistas rechazan las reformas.
El Papa también recordó que las celebraciones litúrgicas no son actos privados. Por lo tanto, es deber primordial de los obispos, pero también de cada sacerdote, «preservar y promover una liturgia que, respetando las normas litúrgicas, brille con noble sencillez y revele así la Iglesia una, santa, católica y apostólica».
CIUDAD DEL VATICANO.
MIERCOLES 26 DE AGOSTO DE 2026.
KAP.

