La Iglesia Católica, con aproximadamente 8.000 miembros, conserva sus lugares de culto. Pero esta tolerancia se basa en una condición implícita: no perturbar
Del 13 al 15 de abril de 2026, el Papa León XIV visitará Argelia. Se trata de un hecho histórico para un país donde el sistema legal parece diseñado para obstaculizar la vida cristiana. De hecho, un informe publicado en abril de 2026 por el Centro Europeo para el Derecho y la Justicia arroja luz sobre la situación de los cristianos en el país, planteando interrogantes fundamentales sobre la realidad del diálogo que el Cardenal Vesco, Arzobispo de Argel, ha enfatizado con frecuencia.
En Argelia, un país con casi 48 millones de habitantes, los cristianos suman apenas unos 156.000, es decir, el 0,3% de la población. El país es 98% musulmán, y esta realidad no es meramente un fenómeno sociológico: estructura el orden político mismo.
El Estado se niega explícitamente
a reconocer a las minorías religiosas.
Por lo tanto,
los cristianos carecen de estatus legal propio.
Existen,
pero sin reconocimiento.
Practican su fe,
pero sin derechos garantizados.
Además,
la libertad de conciencia ha sido eliminada
de la Constitución.
Esto significa,
en la práctica,
que el derecho a cambiar de religión
no está protegido.
En la práctica,
un argelino
difícilmente puede convertirse
al cristianismo
sin afrontar graves consecuencias.
Argelia no prohíbe
oficialmente
el cristianismo.
Pero adopta
un enfoque más sutil:
lo hace inviable.
Desde el decreto de 2006,
ningún lugar de culto no musulmán
puede existir sin autorización.
Sin embargo, no se ha concedido ninguna autorización en casi veinte años.
La ley de asociaciones de 2012 completó este bloqueo.
- La Iglesia Protestante de Argelia, aunque reconocida desde 1974, nunca ha renovado su estatus.
- Por lo tanto, desde 2012 dejó de existir legalmente.
- Sin una asociación reconocida, no hay iglesia.
- Sin iglesia, cualquier reunión se vuelve ilegal. N
- o se trata de un incidente aislado.
- Es un sistema.
- Las cifras hablan por sí solas:
- 58 iglesias protestantes cerradas
- 47 pertenecientes a la Iglesia Protestante de Argelia
- Los últimos cerraron a principios de 2025.
Hoy en día, solo quedan tres iglesias en todo el país.
Miles de fieles se ven privados de lugares de culto.
- Ahora se reúnen en casas, garajes, a veces al aire libre.
- Esta práctica, ya de por sí frágil, sigue siendo vulnerable a la represión.
- En abril de 2025, diez cristianos fueron arrestados tras un sencillo servicio religioso de Viernes Santo. Interrogatorios, confiscación de teléfonos, intimidación: esta es la realidad del culto hoy en día.
- El artículo 11 de la ordenanza de 2006 prevé hasta cinco años de prisión por cualquier intento de convertir a un musulmán.
- Pero la noción de proselitismo es tan vaga que abarca casi cualquier expresión de fe. Regalar una Biblia, hablar de Jesús, publicar un mensaje religioso puede ser suficiente. Más de 50 cristianos han sido procesados en los últimos años.
- A esto se suma el artículo 144 bis 2 del Código Penal, que castiga cualquier «delito contra el Islam» con tres a cinco años de prisión.
- Esta ley se utiliza para castigar publicaciones, declaraciones e incluso actitudes. Incluso la vida cotidiana se ve afectada: no ayunar durante el Ramadán puede acarrear acciones legales, llevar una cruz es arriesgado y poseer una Biblia puede generar sospechas.
Ya no se trata simplemente de limitar una religión. Se trata de contenerla, disuadirla, erradicarla.
- Los cristianos no solo ven restringida su práctica religiosa, sino también su vida cotidiana.
- Carecen de reconocimiento legal.
- Se presume que todos los argelinos son musulmanes.
- Las consecuencias: una esposa cristiana puede ser excluida de la herencia, se rechazan ciertos nombres cristianos, se pueden denegar los certificados de defunción y a un converso se le puede negar un entierro cristiano.
- En el ámbito profesional: acceso limitado a la administración pública, vigilancia de los empleados, denuncias a las autoridades. Incluso los profesores pueden ser objeto de discriminación racial y despedidos.
La Iglesia Católica, con aproximadamente 8.000 fieles, conserva sus lugares de culto. Pero esta tolerancia se basa en una condición implícita: no causar disturbios.
- Nada de proselitismo.
- Nada de visibilidad excesiva.
- Palabras mesuradas.
- A pesar de ello, sigue expuesta.
- En 2022, Cáritas Argelia, activa durante 60 años, fue clausurada a petición de las autoridades. Prueba de que ni siquiera la cautela garantiza nada.
- Ante esta situación, el informe de ECLJ no se limita a exponer los hechos.
- Formula demandas concretas.
- Pide la restauración de la libertad de conciencia en la Constitución, el reconocimiento legal de las minorías religiosas, una reforma del Código de Familia para garantizar la igualdad entre cristianos y musulmanes, la reapertura de todas las iglesias protestantes, la reanudación de las actividades de Cáritas y la abolición de las leyes penales sobre proselitismo y blasfemia.
- Estas demandas no son reivindicaciones ideológicas. Corresponden a normas internacionales que Argelia, sin embargo, afirma respetar.
La visita del Papa León XIV se desarrolla,
pues,
en un contexto de profunda contradicción.
Por un lado,
un discurso oficial
de tolerancia y convivencia.
Por otro,
una realidad
marcada por cierres,
persecuciones
y restricciones.
Las cifras están ahí. Los hechos también. La cuestión ya no es si los cristianos pueden vivir en Argelia, sino en qué condiciones viven realmente allí. Y es esta realidad la que este viaje apostólico no puede ignorar.
Finalmente, recordemos que el cuerpo de San Agustín no reposa en Argelia, sino en Pavía, Italia, y a la luz de la situación actual de los cristianos en su tierra natal, es inevitable pensar que se estaría revolviendo en su tumba.
Por PHILIPPE MARIE.
PARIS, FRANCIA.
JUEVES 9 DE ABRIL DE 2026.
TCH.

