Las riquezas injustas

Amós 8,4-7 | Salmo112 | 1 Timoteo 2,1-8 | Lucas 16,1-13

Pablo Garrido Sánchez
Pablo Garrido Sánchez

El domingo anterior la liturgia estuvo centrada en la Divina Misericordia con el capítulo quince del evangelio de san Lucas. Este domingo veinticinco iniciamos el capítulo dieciséis con un argumento diametralmente opuesto: el mal uso de los recursos materiales, que aparecen significados en el dinero. Una frase rotunda aparece en este capítulo dieciséis: “no podéis  servir a DIOS y al dinero” (v.13). Como primera lectura el domingo pasado se proclamó el episodio del “becerro de oro” (Cf. Ex 32,8), que ha quedado en nuestro imaginario como el símbolo del dinero o riqueza idolatrada; en cuanto que el dinero otorga capacidad de poder. El dinero en cantidad importante abre puertas, que de otra manera permanecerían cerradas; doblega voluntades, corrompiéndolas en muchos casos; consigue privilegios, que de otro modo nunca se obtendrían; pone en marcha el gran aparato de la propaganda al servicio de intereses bastardos; se necesitan grandes cantidades de dinero para comprar el silencio de muchas personas en la creciente trama del tráfico de droga. El dinero es designado como “mammón” o mammona” en arameo, proveniente de la raíz cananea “amman”, que significa “fuerza”. Ciertamente, el dinero, del que no podemos prescindir, se convierte en determinadas cantidades bajo la gestión de unos pocos individuos, en la fuerza que domina el mundo. En cierto nivel de realidad, el mundo está bajo el domino del “becerro de oro”. El toro es el símbolo de la fuerza, y fue utilizado por los antiguos para dar visibilidad a la deidad venerada. Israel cayó en esta idolatría en más de una ocasión, y lo que se realizaba de forma ritual derivaba a la vida concreta. No se puede desestimar la fuerza transformadora del culto y del rito. Encontramos agnósticos que recuerdan con admiración alguna celebración litúrgica solemne vivida en la basílica de san Pedro en el Vaticano. El rito litúrgico es un poderoso lenguaje simbólico que deja su huella en el participante. 

Bienes materiales y riquezas

La Biblia considera el derecho a la posesión de bienes, la propiedad privada e incluso la riqueza particular, que es el resultado de la posesión de una cantidad de bienes superior al estrictamente necesario y puede permitir vivir de las rentas de los mismos. La abundancia de bienes es vista como signo de la bendición de DIOS, lo mismo que la indigencia era considerada como un rechazo por parte de DIOS. Algunos Salmos y el libro de Job superan esta visión, pues la ruina económica que sufre el santo Job no tuvo nada que ver con una reprobación divina. Pero ahora nos importa dejar sentado que la Biblia reconoce el derecho de todos y cada uno a la propiedad privada. Dos Palabras del Decálogo lo confirman: “no robarás”, y “no codiciarás ni el asno, ni el buey, ni la mujer de tu prójimo” (Cf. Ex 20,15.17). Se prohíbe taxativamente el robo o apropiación de un bien ajeno, pero se tolera el hurto que alguien realiza por supervivencia. No es admisible el préstamo con intereses a los propios judíos, aunque se aplicaban a los préstamos con extranjeros; sin embargo los intereses se normalizaron dentro de las relaciones de contraprestación entre los propios judíos, y la parábola de san Lucas de este domingo lo refiere. Precisamente los intereses abusivos conseguían en poco tiempo desposeer a los propietarios de tierras minifundistas. Una o varias cosechas seguidas malogradas, se resolvían muchas veces con la entrega de la tierra al terrateniente que había prestado al pequeño propietario a un interés muy alto. El pequeño propietario y su familia se convertían en siervos por una paga de subsistencia para el resto de sus días. Las cosas como vemos no han cambiado mucho en este sentido: si una persona o una nación se endeuda pasa a depender del que le ha prestado el dinero. Cuanto mayor es la deuda crece la dependencia y la intromisión del acreedor.

Cuarta revolución industrial

En el momento actual el dinero sigue teniendo valor como instrumento de poder; la posesión de patrimonio representa otro factor de importancia capital, pero en nuestros días empieza a jugar un papel de máxima relevancia el conocimiento. No obstante el dinero se mantiene vigente como la linfa que discurre por todo el sistema económico. Precisamente la cuarta revolución industrial, como la define Klaus  Schwab presidente del Foro Económico Mundial, se basa en la disposición de conocimiento e inteligencia artificial. Dos vectores vienen actuando desde la Primera Revolución Industrial: la energía y la comunicación. En la Primera Revolución Industrial fue la máquina de vapor la que revolucionó los procesos de producción, y la imprenta era el medio de comunicación para difundir información y propaganda. En esta fase la fuente de energía se centraba en el carbón. La Segunda Revolución Industrial, que va desde mediados del siglo diecinueve hasta mil novecientos catorce, se amplían las fuentes fósiles de energía con el petróleo, aparecen los trenes para unir grandes localidades y transportar mercancías, al tiempo que aparece el telégrafo, la electricidad y la radio hacia el final de esta etapa. La Tercera Revolución Industrial viene desenvolviéndose desde la Primera Guerra Mundial hasta comienzos de este siglo y mantenemos las fuentes de energía anteriores de carácter fósil con el intento decidido de fuentes de energía alternativa, que en la actualidad están resultando  especialmente caras y escasas. Ahora mismo transitamos hacia un sistema global de comunicación con muchas incógnitas y graves riesgos por los protagonistas que lo patrocinan. En tiempos anteriores el dinero aisladamente no garantizaba el poder total durante todo el tiempo; pero en estos momentos pueden confluir grandes poderes económicos, con poderosos ejércitos y grandes medios de comunicación global con capacidad de control sobre la población mundial. El relato de la novela de George Orwell “1984” que expone la capacidad del ”gran hermano” para controlar a toda la población resulta una parodia de las posibilidades técnicas existentes en estos momentos por parte de los poderes mundiales. El “internet de las cosas” multiplica exponencialmente las relaciones y la aportación de datos, que  resulta inquietante y asfixiante, pues el horizonte inmediato dado por el mismo Klaus Schwab coincide con la Agenda 2030 de la ONU: “no tendrás nada y serás feliz”. El objetivo del poder declarado sin titubeos es reducir a la población mundial a un gran campo donde todos y cada uno va estar perfectamente controlado por el poder. Debemos saber, porque lo vienen reconociendo de forma pública, que la Unión Europea trabaja de forma decidida en el cumplimiento de la Agenda 2030 de la ONU y el gobierno español de forma especial. La aprobación de leyes, unas económicas y otras mal llamadas ideológicas, van ahondando en el empobrecimiento general de la población con una mayor dependencia de la asistencia estatal. La cosa no es del todo reciente, pero se viene intensificando en los últimos tiempos. Las élites económicas y políticas nos pueden empobrecer a voluntad en el momento que ellas decidan, y la prueba evidente la estamos viviendo en estos momentos. No existe razón suficiente para el encarecimiento de la energía que alimenta el tejido industrial productor de los bienes necesarios, y las empresas se ven obligadas a cerrar o en el mejor de los casos a reducir su producción. El caso particular de muchas personas comienza a ser  especialmente doloroso. No se puede admitir que la vida  en las ciudades, a las que han querido que confluyera una mayoría se convierta en una gran trampa de miseria y subsistencia controlada. ¿Pretenden que alcancemos el estilo y nivel de vida de la población cubana? Indague el lector cuál es el estado actual de los cubanos y si éste es el modelo a conseguir por la Agenda 2030.

Reinado de Jeroboán II (783-743 a.C.)

El profeta Amós ejerce su ministerio profético en tiempos de Jeroboán II, que reinaba en Israel en las tribus del norte separadas de Judá y Benjamín, a la muerte de Salomón. La causa de la ruptura de la unidad política estuvo en la carga de impuestos desmedidos que comenzó a soportar el pueblo en el reinado de Roboán el hijo de Salomón. Amós era de Tecua, una localidad a quince kilómetros al sur de Jerusalén, y se dedicaba al pastoreo y al cultivo de los sicomoros, que daba unos higos de baja calidad y eran consumidos por la gente de pocos recursos. Amós no es un profeta adscrito al Templo, y su llamada pertenece en exclusiva a la acción directa de DIOS que lo envía fuera del territorio al que pertenece, para predicar en el Reino del Norte. El santuario de Betel en Samaria competía con el Templo de Jerusalén, pero la misión del profeta Amós no estuvo centrada en resolver las cuestiones de la ubicación debida del culto, si tenía que realizarse en Betel o en Jerusalén. La carga doctrinal del profeta Amós incide sobre las desigualdades sociales y económicas; el abuso y prepotencia de los poderosos sobre las personas de estratos humildes, y como consecuencia se verá cara a cara con los profetas de la corte representados por el sacerdote y profeta Amasías, que recrimina a Amos su predicación.

Responsabilidad del Pueblo

Aunque el Templo de Jerusalén no había perdido su importancia, y los israelitas del Reino del Norte habían establecido su centro de culto propio, sin embargo YAHVEH los sigue considerando como Pueblo elegido y depositario de las promesas. El SEÑOR le ofrece al profeta Amós una visión una cesta de fruta madura, que simbolizaba la madurez del Pueblo, al que era preciso pedir responsabilidades (v.1-2). Este modo de revelación forma parte de la riqueza profética de Amós, que muestra la imperturbabilidad de los grandes enviados de DIOS para realizar su misión con eficacia. El Pueblo había tenido tiempo suficiente de asumir lo dado por DIOS a través de los profetas anteriores encargados de recordar y actualizar la Alianza. No obstante el propio Amós vaticinará que vendrán tiempos de gran desierto espiritual en los que se apagará la voz profética y el desconcierto será grande: “he aquí que vienen días en los que YO enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan ni sed de agua, sino de oír la Palabra de YAHVEH; entonces andarán de mar a mar en busca de la Palabra de YAHVEH, pero no la encontrarán. Aquel día desfallecerán las muchachas hermosas y los jóvenes” (v.11-13). Dos mil años de Cristianismo tendrían que haber supuesto una gran implantación de los valores evangélicos en la sociedad occidental, sin embargo asistimos en el momento presente al resultado de grandes contradicciones dentro y fuera de la Iglesia con el resultado de una secularización acelerada. Las tendencias actuales fomentan la asimilación del evangelio a los nuevos dogmas de la religión climática y se van invirtiendo los principios que inspiraron el Cristianismo. Para la nueva religión ecológica, el hombre es uno más dentro del conjunto de las especies y en muchos casos es considerado como una amenaza para la madre naturaleza o pachamama. En las primeras páginas de la Biblia todo en la Creación estaba en función del hombre, y esto se ha invertido en la nueva religión ecologista. Estamos en una etapa de actualización de las palabras de Amós: existen grandes zonas desérticas en la sociedad, en las que no se oye la Palabra de DIOS, y las personas empiezan a tener verdadera hambre y sed de Verdad para alimentar sus espíritus. Los más dañados en estos momentos son los jóvenes y los niños, que van creciendo sin saber quién es JESUCRISTO. Desde hace unos años, algunos familiares de ancianos enfermos impiden el acceso al sacerdote para visitar al abuelo y llevarle los auxilios espirituales a través de los sacramentos. Muchos ancianos mueren en un gran desierto espiritual en esta sociedad que denominamos avanzada, progresista, ilustrada y moderna. El profeta Amós predicó a todas las clases sociales, pero no se olvidó de las élites por las que fue rechazado de plano. Amós entendió, como el conjunto de los profetas, que la Palabra y la denuncia tenían que oírse con claridad sobre el terreno y en el contexto del momento. Las étiltes suelen tener un oído puesto en la opinión pública y el otro en sus intereses. Lo ideal es que un sector de estas élites tuvieran un oído puesto en las necesidades reales de las personas y otro en la responsabilidad ante DIOS. Cierto sector de las élites vive a  la espera que el panorama se despeje por sí mismo, sin intervención apreciable. Sería deseable que estas élites manifestasen un poco del coraje de Amós.

La Palabra de juicio

DIOS interviene en el mundo con su Divina Misericordia cuando encuentra corazones arrepentidos, pero la intervención se vuelve de Juicio en el momento que el hombre pretende alterar las leyes dadas por DIOS en su Creación. DIOS no puede permitir la alteración de su Justicia, o del orden justo con el que es posible la paz en la tierra. No es posible alterar las bases antropológicas del ser humano sin que se produzca una reacción que tienda a equilibrar los grandes desajustes, que se infrigen en el nivel biológico y psicológico de las personas, y de forma especial en los jóvenes y los niños. La Divina Justicia no puede permanecer impasible ante los “nuevos derechos reproductivos” que promueven la anticoncepción, la esterilización y el aborto masivos. La Divina Justicia no puede ser indiferente ante los pedófilos y pederastas que se envuelven en la práctica del “sexo intergeneracional”, alterando  traumáticamente el desarrollo psicoafectivo de los niños y preadolescentes. Nada tienen que ver esas prácticas con las palabras de JESÚS: “!Ay, del que escandalice a uno de estos pequeños, pues os aseguro que sus Ángeles están viendo de continuo el rostro de mi PADRE, que está en los Cielos” (Cf. Mt 18,10). Las tendencias pedófilas y pederastas, que pretenden inclinar a los niños a todo tipo de promiscuidad, no están cultivando precisamente una mirada serena y pacífica en sus espíritus ni hacia DIOS ni a su entorno de familiares y amigos. ¿Qué es lo que  se busca al destrozar la psique de los más jóvenes en proceso de formación y crecimiento? Para esos tales, JESÚS tiene palabras de gran indignación y dureza: “más les valiera que les encajasen una rueda de molino en el cuello y los arrojaran al mar” (Cf. Mc 10,42). En el Día del Juicio de YAHVEH “los cantos de palacio serán lamentos aquel Día, oráculo de YAHVEH (v.3). Haré ponerse el sol a mediodía, y en plena luz del día cubriré la tierra de tinieblas; cambiaré en duelo vuestras fiestas y en elegía todas vuestras canciones (v.9-10). Antes que suceda lo que anuncia el profeta, DIOS ofrece un tiempo suficiente para que se produzca el cambio personal y no se lleve a término el cúmulo de calamidades, pero puede llegar un extremo que las propias iniciativas humanas no sean suficientes para realizar el camino de retorno a la sensatez, la racionalidad o la volunta de DIOS. 

El pobre engañado y explotado

“Escuchad esto los que pisoteáis al pobre y queréis suprimir a los humildes de la tierra” (v.4). Estamos en los versículos que recoge la primera lectura de este domingo. Amós veía la gravedad del momento y refiere consignas dispuestas por los poderes mundialistas en estos momentos. En tiempos del profeta había poderosos –élites-, que tenían entre sus objetivos “suprimir a los más desvalidos”. A las personas que viven en la opulencia hedonista y ostentosa les hiere la presencia de los desarrapados, los minusválidos, los que padecen Síndrome de Dwon, los que viven en sociedades primitivas ocupando territorios con grandes riquezas naturales, los ancianos que ya no son productivos y aumentan los costes sanitarios y las pensiones; además estos últimos son un recordatorio muy molesto que pone en evidencia la propia precariedad que también a ellos los llevará a la muerte. No hay que matar o asesinar, porque eso está muy feo: es mejor suprimir, eliminar o reducir a la inexistencia. El profeta Amós estaba adelantándose dos mil setecientos años a lo que los modernos manipuladores del lenguaje hacen todos los días. No vamos a asesinar al anciano, sino que lo vamos a convencer de su inutilidad para que él mismo pida la inyección letal. A la muchacha que piensa en el aborto no se le puede dejar recapacitar, en resumidas cuentas se trata de una interrupción del embarazo, con la peculiaridad que tal interrupción no se puede reanudar, pero no se tiene que preocupar, ha sido una simple interrupción. Ya no nacen personas con Síndrome de Dwon, porque se les ha visto venir y los han suprimido. Por favor, que nadie diga que los han asesinado. Dígase lo mismo de cualquier otra minusvalía que pudiera ser detectada. Cuando en Europa veamos con más incidencia la implantación de la “sharía” o ley islámica, asistiremos al inexorable resultado de una Europa islamizada por implantación demográfica. El mestizaje está fuera de los cálculos del Islam, por lo que no se producirá nunca la reposición poblacional por la inmigración, sino una simple y llana sustitución por un grupo religioso cultural que mantiene sus propios arquetipos religiosos y culturales. Entonces puede que queden algunos para llorar los resultados de la eliminación o supresión como declara el profeta Amós.

Economía fraudulenta

“Decís: ¿cuándo pasará el novilunio para vender el trigo, o el sábado para ofrecer el grano?, para achicar la medida y aumentar el peso, falsificando balanzas de fraude” (v.5). Resultaba sarcástico que el culpable de fraude evitase la fiesta religiosa o el día de Sábado para robar con más tranquilidad de conciencia. Lejos de disminuir la responsabilidad moral la acrecentaba, pues el culpable daba muestras de tener plena conciencia de violentar una norma moral, llegando al extremo de burlarse de DIOS mismo. Con dos palabras se formula el séptimo precepto del Decálogo: “no robarás”. Este imperativo en sentido negativo dispone como respuesta positiva todo tipo de acciones justas para establecer una convivencia en paz. Hablamos de una justicia conmutativa, distributiva, y restaurativa. La justicia conmutativa regula los intercambios entre particulares en una relación de equidad. La justicia distributiva supone la presencia de instancias que redistribuyen los distintos bienes: el gobierno, la Iglesia o una asociación acreditada. La Justicia Distributiva busca la satisfacción según las necesidades, creando igualdad de oportunidades. La Justicia Restaurativa dispone los medios necesarios para restablecer la vida de personas particulares rehabilitándolas para el orden social que habían abandonado. La Justicia Restaurativa supera la Justicia Distributiva aunque la tiene en cuenta. El robo, el fraude o el engaño, corrompen a la persona particular y a la sociedad, y cuando los comportamientos delictivos se extienden y generalizan nos encontramos con lo que en la Doctrina Social de la Iglesia se da en llamar el “pecado estructural”. Lo cierto es que el pecado sólo es imputable a las personas concretas, pero las malas prácticas son capaces de asentar canales de actuación por los cuales la conducta delictiva se canaliza con gran facilidad. Un ejemplo: se normaliza el soborno para conseguir determinadas licencias públicas, en detrimento de una transparente competencia concursal. La generalización del soborno -cohecho- a sabiendas que se vulnera la ley -prevaricación- es uno de los grandes males sociales de nuestros días. En la cadena de alteraciones legales a partir del soborno inicial no alcanza a verse el límite. En ocasiones ese dinero del soborno, que ha encarecido la obra publica con cargo al contribuyente, empieza a discurrir por circuitos opacos y se puede seguir incrementando en las redes delictivas de la economía oculta o clandestina. La falsa medida de las cosas en provecho propio y perjuicio de los otros es una violación del principio de “no robarás”. La resultante de los intercambios de los pesos y medidas es el dinero. Para los ciudadanos corrientes de cualquier época la alteración del valor del dinero puede constituir la vía más directa de robo por parte de las clases dirigentes. En nuestro tiempo la inflación es la manera más rápida de robar a una mayoría con una aparente legalidad. La alteración artificial del precio de las cosas y del propio dinero están contribuyendo al empobrecimiento general. Amós nos avisó sobre las malas artes de algunos que tienen mucho poder y son capaces de repercutir con sus medidas en las vidas de la mayoría. La Unión Europea (UE) parecía haber nacido con una inspiración cristiana, más aún, católica, y se colegía de la bandera de fondo azul con doce estrellas, simbolizando la Reina coronada con doce estrellas del Apocalipsis (Cf. Ap 12,1); pero la Unión Europea de cristiana se va tornando masónica y promotora entusiasta de la Agenda 2030. Los pesos y las medidas, los baremos de medir en la Unión Europea ya no son cristianos, y es necesario decirlo y saberlo. Indudablemente en Europa quedan cristianos y no desaparecerán pero el número se va reduciendo por el momento.

Comprar al débil

“Comprar por dinero al débil, y al pobre por un par de sandalias” (v.6). Una persona con un buen patrimonio inmobiliario, pero con poca o nula liquidez tiene que vender una parte de lo que tiene o la totalidad a precio de saldo. Esto mismo le sucede a una nación endeudada, y en el momento que se declare la quiebra los oportunistas vendrán al rescate infravalorando todo lo existente. Los grandes poderes económicos y financieros pueden hacer que un país endeudado no levante cabeza en décadas o para siempre; por eso los que incensatemente endeudan a un país deberían tener la reprobación más radical. ¿Qué cara se le queda a una población que se despierta un día por la mañana con todos sus ahorros confiscados en virtud de una Ley Nacional de Emergencia dispuesta para afrontar el pago de la deuda ante los acreedores? ¿Necesitan los poderes globalistas disparar un tiro para someter y controlar a sus tutelados? Al débil que ha vivido en el dispendio le puede ocurrir todo lo anterior, sin duda alguna; pero el profeta señala otra situación de forma metafórica: el pobre al que se le convence o compensa con un par de sandalias. El ejemplo español puede ser paradigmático. En alguna época reciente éramos la octava o novena potencia mundial a nivel económico. Para acercarnos a la Unión Europea nos convencieron que era preciso eliminar el tejido industrial y convertirnos en una nación de turismo y servicios; y obedientemente así lo hicimos. Es verdad que vinieron a España gran cantidad de fondos europeos –el par de sandalias- con los que hicimos muchas carreteras, polideportivos y gimnasios. Por el camino mucho dinero se perdió, pero todos contentos, de momento, pues llegaron muchos turistas, no es que faltaran turistas en España desde los años sesenta, pero se incrementaron hasta el dos mil diecinueve. Una economía vacía de contenido, volátil y sin verdadera consistencia. Los mejores se van de España para aportar su talento a otros países que les pagan y proporcionan medios. A estas élites que nos han llevado a este punto se les admira en muchos casos. No sólo han logrado nuestra ruina, sino colmarnos de estupidez. Con el dinero de la subvención y las zapatillas para andar hemos resuelto los grandes problemas nacionales. Como siempre la Palabra de la Biblia no tiene desperdicio.

DIOS permanece fiel

“Jura el SEÑOR por la gloria de Jacob, que no olvidará vuestras acciones” (v.7). En ningún momento DIOS concede al hombre una total independencia, que lo convierta en alguien autártico, dictándose a sí mismo las leyes que lo han de regir. DIOS dispone al hombre como administrador del don de la Creación. El mandato del Génesis es claro: “creced, multiplicaos; llenad y someted la tierra” (Cf. Gen 1,28). Todo está puesto para el servicio del hombre, que a su vez debe reconocerse como hijo de DIOS creado a su “imagen y semejanza” (Cf. Gen 1,26). Cuando DIOS muere en la conciencia del hombre, gradualmente éste empieza a morir y las sociedades se convierten en páramos de masas sin dirección ni sentido. La intervención de DIOS se realizará en el debido momento, pues como declara el profeta, DIOS tiene memoria y no es indiferente a lo que el hombre realiza y a sus promesas. La intervención de DIOS en nuestro caso no se va a realizar en la memoria de las promesas realizadas a Jacob, sino por la obra redentora de JESUCRISTO. Las injusticias implantadas en el seno de la humanidad no tienen la última palabra, pues JESUCRISTO es el SEÑOR como resultado de su muerte y Resurrección. Esto es una mala noticia para las fuerzas que secundan a los poderes mundialistas, y su hegemonía será lo suficientemente efímera como para poner en evidencia la mentira radical de sus propuestas. La sagacidad de los malos tiene el mismo recorrido de la voz en el vacío. 

DIOS o el dinero

Cuando el dinero pierde la consideración de medio para vivir con sencillez se convierte en un ídolo que disputa inmediatamente el lugar de DIOS. A los discípulos, JESÚS concluye diciéndoles: “no podéis servir a DIOS y al dinero” (v.13). Esta capítulo dieciséis de san Lucas dirige su enseñanza en primer término a los discípulos y después se abre a los seguidores en general. La opción por DIOS requiere una cierta exclusividad según el estado de vida en el que nos encontremos. El padre de familia responsable, o la madre, tendrán que procurar un cierto patrimonio para sus hijos que les permita abrirse camino en la vida. Para ellos también es válida la sentencia de JESÚS al hilo de la parábola de “El administrador infiel”, que propone el uso correcto de los bienes materiales, pensando en la herencia de los bienes eternos. 

El administrador

Este relato de san Lucas resulta una parábola, que deriva de un caso real. El dueño de una propiedad importante, que residía en otra parte dejaba a una persona como administradora de todos sus bienes con capacidad de comprar y vender, adquirir préstamos y devolverlos; realizar transacciones con distintas clases de compradores. El personaje de la parábola responde a este tipo de cargo, que podía estar obligado simplemente a presentar unos resultados pactados, con lo que la gestión equivalía a un alquiler de la propiedad. La presente parábola indica que el propietario tiene noticia de un mal uso del patrimonio, aunque los resultados pudieran haber sido los convenidos. El administrador en cuestión es de sobra consciente de la situación y mueve ficha de modo inmediato.

Rendición de cuentas

Otras parábolas destacan el imperativo de rendir cuentas ante DIOS. Dada la cara inapelable de la justicia nos produce muchas reservas, sin embargo el que nos va juzgar en última instancia es el mismo DIOS, que empleará toda la Misericordia en el juicio, pues sin ella no se haría justicia a los condicionamientos humanos de los que depende nuestra actuación, determinándola en no pocas ocasiones. El desconocimiento de DIOS nos puede llevar a temer su juicio e incluso rechazarlo. Durante nuestra vida vamos viviendo o sufriendo procesos de juicio o crisis, que son necesarios para crecer en la confianza en DIOS, que nos juzga y juzgará. Vamos siendo medidos según la medida que hemos empleado con nuestros semejantes. La medida que utilizamos para los demás se va aplicando a las distintas etapas, y si esto sucede estamos en el buen camino, porque andamos en la presencia de DIOS. Pobre de aquel que hace daño a su prójimo de forma habitual y continuada, y parece que todo le va bien.  Por otra parte no olvidemos que la Caridad cubre una multitud de pecados (Cf. 1Pd 4,8).

Un negociante

El administrador se plantea: “para cavar no tengo fuerzas, mendigar me da vergüenza. Haré lo siguiente, para que en el momento en el que me remuevan de la administración me reciban en sus casas” (v.4). Demasiado confiado el astuto administrador, que a esa altura debería saber que la gente sólo apoya a los ganadores o a los que los une una profunda amistad; pero la medida va a ser elogiada por el dueño de la hacienda. Y el administrador fraudulento comenzó a llamar a los deudores, pues le quedaba una carta en la manga. El administrador estaba facultado para cobrar intereses o comisiones por la venta de los productos, que representaban cantidades importantes. Rescribe los documentos de venta y descuenta el incremento debido a su comisión personal. Al que debía cien barriles de aceite le podía descontar hasta cincuenta, lo que nos da una idea de la exageración de las comisiones. Quien debía cien fanegas de trigo le rebajó hasta ochenta, pues él se llevaba el equivalente a veinte fanegas en aquella venta. La parábola sólo nos relata dos casos, pero es fácil deducir que había otros deudores de su amo, a los que podía beneficiar con la intención de congraciarse con ellos, aunque también se podía esperar una reacción distinta, al comprobar aquellos el nivel de estafa a la que los había estado sometiendo. Aquel administrador estaba aplicando a los deudores de su amo, comisiones o intereses de verdadera usura.

Proceder con los iguales

El amo reconoció el ingenio del administrador astuto, que perdió su propia ganancia con intención de ganar la acogida de los otros. La parábola conduce a la conclusión: “los hijos de este mundo son más astutos con los de su generación, que los hijos de la luz” (v.8).Tristemente los lazos establecidos por personas que pertenecen a una asociación deportiva, cultural o política, son mucho más fuertes que los lazos patentes en una comunidad parroquial. Los compromisos adquiridos dentro de una comunidad parroquial no se visibilizan, ni son operativos la mayoría de las veces como sucede entre miembros de otro tipo de agrupaciones. La parábola no trata de trasladar las actitudes aviesas del administrador al trato entre los integrantes de las comunidades cristianas, tan sólo se trata de resaltar la fuerza de cohesión que llegan a tener las relaciones puramente interesadas alejadas de cualquier motivación cristiana o religiosa.

Habla JESÚS

“Haceos amigos con el dinero injusto, para que cuando llegue a faltar os reciban en las eternas moradas” (v.9). Continúa en cierta medida la paradoja. JESÚS habla de hacer amigos con el dinero o riquezas injustas. En la red económica existe siempre algún punto denigrante, que hace reprochable cualquier acto económico o dinerario. En aquellos tiempos pensemos simplemente en el esclavismo: el pan que se podía comer procedía de un trigo trabajado por personas en régimen de esclavitud. El pan era un pan de injusticia y el dinero con el que se había pagado, contribuía a mantener ese esclavismo. ¿Era prudente dejar de comer pan? ¿Qué pasaría si los mismos esclavos eran arrojados de aquellas tierras? Si conociésemos el trayecto del dinero bancario, su procedencia y destino, estaríamos en conclusiones parecidas a las anteriores. El saldo mínimo que haya en la cuenta forma parte de muchas pequeñas cantidades que sumadas forman un activo bancario, del que nosotros no tenemos ni la más remota idea de su inversión. Nadie puede asegurar que sus mínimos ahorros no están contribuyendo a blanquear un cártel de droga o una red de prostitución. Dentro de los cientos de miles de sociedades opacas, ¿dónde está la parte proporcional de la exigua cantidad que puedas tener en el banco? El dinero es la sangre del sistema económico y el sistema es un gran campo en el que existe trigo y cizaña. Con todo, JESÚS no hace una condena radical del dinero, pues ÉL también lo utilizó: “Judas llevaba la bolsa y robaba de lo que recaudaban” (Cf. Jn 12,6). Con el vil metal tenemos que ayudar a todo aquel que verdaderamente lo necesite y esté en nuestra mano prestarle auxilio.

Esta vida es un campo de prueba

“El que es fiel en lo mínimo es fiel en lo mucho. El que es injusto en lo mínimo, también lo es en lo mucho” (v.10). Este es un criterio que se utiliza con relativa frecuencia. A una persona se le da un puesto de mayor responsabilidad cuando ha dado muestras de competencia en el que trabajaba anteriormente. Se ajusta este criterio al crecimiento y aprendizaje que acompaña a la persona a lo largo de la vida. El punto conclusivo lo establece JESÚS en referencia a la Vida Eterna: “si no fuisteis fieles en el dinero injusto, ¿quién os confiará lo verdadero? ¿Si no fuisteis fieles con lo ajeno, quién os dará lo vuestro? (v.12) En esta afirmación retórica de JESÚS se encierra un contenido lleno de Esperanza. JESÚS nos habla de la Vida Eterna como el estado de Vida real para el que nos estamos preparando en medio de innumerables pruebas. Este mundo es una sombra de las verdaderas realidades, pues la “figura de este mundo se termina” (Cf. 1Cor 7,31). Pero todavía hay que añadir: ahora lo que tenemos es prestado, en la otra Vida seremos copropietarios con CRISTO, porque ÉL nos lo ha comprado con su sangre y pagó por nosotros con la única moneda fiable y auténtica, sin vestigio alguno de mal o injusticia.

Punto de partida

“Ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a DIOS y al dinero” (v.13). El dinero es un amo que exige acatamiento, el dinero busca esclavos a los que nunca dará la libertad. DIOS busca servidores que fundamenten su vida en los principios que consiguen la libertad. “Para ser libres nos liberó CRISTO” (Cf. Gal 5,1). Nuestro camino de liberación está en el modelo del Siervo de YAHVEH que encarnó CRISTO en toda su perfección. El evangelio apócrifo de Tomás dice: “no se puede cabalgar en dos caballos a la vez”. Esta es una buena imagen para realizar a tiempo la opción fundamental que encauce nuestra vida, siguiendo a JESÚS como nuestro único MAESTRO. 

San Pablo, primera carta a Timoteo 2,1-8

Esta carta comprende un buen número de consejos, que el Apóstol ve oportunos y en cierta medida urgentes para que se pongan en práctica; y así se lo hace saber a su hijo espiritual, Timoteo: “vela por ti mismo y por la enseñanza; persevera en estas disposiciones, pues obrando así te salvarás a ti mismo y a los que te escuchen” (Cf. 1Tm 4,16). San Pablo aporta algunos aspectos doctrinales, pero sobresale en esta carta el consejo práctico aprovechable para la ascesis personal, la exhortación a los fieles y la enseñanza de los mismos. La segunda lectura de este domingo va en el sentido señalado.

La oración por todos los hombres

“Recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres” (v.1). El rasgo principal de esta recomendación es la intercesión por todos los hombres, que JESUCRISTO vino a salvar, la mayoría no lo conocen y el cristiano recibe el encargo de ser la luz que brilla en esa oscuridad de la ignorancia. DIOS espera la intercesión de los cristianos por todos los hombres, que son sus hijos. Tres términos utiliza el Apóstol con significado similar. La plegaria representa una oración establecida con un cierto carácter canónico con una extensión mayor que las oraciones y las súplicas. Las oraciones presentan necesidades concretas expuestas de forma específica como las realizadas en la “oración de fieles” de la Santa Misa. En la súplica tratamos de enfatizar la petición por la necesidad que se hace urgente. Para el Apóstol la “acción de gracias” ocupa un lugar importante, si tenemos en cuenta las veces que es mencionada en sus cartas. La razón de la acción de gracias es inmediata: “¿tenemos algo que no hayamos recibido? (Cf. 1Cor 4,7). Si lo que disponemos en el presente es don gratuito, lo inmediato es dar gracias también por los que nunca adoran, alaban o dan gracias, como les dijo el Ángel de Portugal a Francisco, Jacinta y Lucia, en las apariciones de Fátima: “DIOS mío, yo creo, adoro, espero y te amo; y pido por los que no creen, no adoran, no esperan y no aman”.

Petición por los dirigentes

Esas mismas oraciones hay que hacerlas “por los reyes y todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida apacible con toda piedad y dignidad” (v.2). Echamos una mirada a lo que sucede en el orden natural y vemos que existe una cierta jerarquía: las especies muestran un orden jerárquico. También la organización de la sociedad precisa de líderes cualificados. Anteriormente nos hemos referido a las élites que se hacen presentes en cualquier organización social. Nos importa sin ningún tipo de menosprecio, que estas élites sean las personas más competentes, y para ello conviene que estén asistidas por la Gracia de DIOS. Aunque las personas concretas no sean creyentes, nosotros los cristianos aceptamos que se puede producir una “Gracia de estado”: el sujeto recibe los dones necesarios, no porque lo merezca personalmente, sino en razón de los gobernados o aquellos sobre los que ejerce algún tipo de influencia. En ocasiones operan cambios “milagrosos” y visibles: me refiero ahora a la sentencia de la Corte Suprema de los EE.UU. con la sentencia “Roe v. Wade”, que declara, después de cuarenta años, que el aborto no cabe en la Constitución estadounidense. No sabemos en estos momentos de cuántas malas decisiones políticas nos ha librado la oración de intercesión de los fieles creyentes.

Base doctrinal de la oración de intercesión

“DIOS, nuestro SALVADOR quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la Verdad; porque hay un solo DIOS, y un solo MEDIADOR entre DIOS y los hombres, CRISTO JESÚS, hombre también, que se entregó a SÍ mismo en rescate por todos” (v.4-6). En tiempos de san Eulogio de Córdoba (852) bastaba que cualquier cristiano se le ocurriese decir que JESÚS de Nazaret era el único SALVADOR ante una autoridad musulmana, para que ese confesor de la Fe terminase su vida como mártir. El martirologio de esa época está repleto de cristianos que dieron su vida por confesar a CRISTO como único SALVADOR. Cualquier otra religión, como dice el Concilio Vaticano II, posee en el mejor de los casos semillas o parcelas de la Verdad, pero la Verdad completa sólo se encuentra en JESUCRISTO, como dice san Pablo, porque es DIOS y hombre; y por tanto puede mediar ante ÉL por nosotros. Al final se trata de resolver el estado definitivo que se abre para cada hombre después de la muerte. Hay un solo DIOS que creó los Cielos y la tierra; y ese mismo DIOS envió a su HIJO para darnos una revelación que está contenida en el Evangelio, y contiene para los hombres la Verdad plena.

San Pablo, heraldo de CRISTO

“No miento, dice san Pablo, he sido constituido heraldo y apóstol, maestro de los gentiles en la Fe y en la Verdad” (v.7). Este versículo ofrece un motivo para pensar que esta carta estuvo redactada por algún discípulo de san Pablo con funciones de secretario. Es justo al final de su trayectoria evangelizadora dejar un testimonio de la tarea realizada, pues las comunidades lo necesitan, pero no es propio del Apóstol elogiarse a sí mismo. Ciertamente, san Pablo es heraldo de CRISTO pues nosotros a través de su palabra nos encontramos de frente con la Presencia de CRISTO en su doctrina. San Pablo sigue siendo el gran Apóstol, al dar sustento doctrinal a las nuevas comunidades que se van abriendo a lo largo de los siglos. San Pablo es un verdadero maestro, pues en todo momento sabe de lo que habla, y trasluce en ocasiones que sus palabras quedan cortas a la hora de transmitirnos su profunda experiencia religiosa. Es maestro también porque creó discipulado transmitiendo a CRISTO en todo momento, cosa que sigue ocurriendo. Al final de sus días, san Pablo transmite la serenidad espiritual propia del anciano y sabio: “quiero que los hombres oren, elevando hacia el Cielo unas manos piadosas sin ira ni discusiones” (v.8).

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