En Portugal, el número de casos de violencia física perpetrada por padres a manos de sus hijos se está disparando. El último informe de la Asociación Portuguesa de Apoyo a las Víctimas de la Violencia (APAV) destaca la magnitud sin precedentes de este fenómeno.
Cada día, una media de tres personas denuncian haber sufrido violencia a manos de sus hijos ante la policía o los servicios sociales portugueses. Durante el último año, el número de denuncias superó las 1.000, lo que representa un aumento de más del 27 % en comparación con 2022.
La APAV estima que el número real de casos podría ser mucho mayor, ya que solo un pequeño porcentaje se denuncia ante las autoridades competentes.
La Asociación de Bienestar Social de Trabajadores de la Educación (ASSP) también confirma estas estadísticas. La organización admitió que nunca había recibido tantas denuncias de maltrato a personas mayores por parte de sus hijos.
Las autoridades intentan atribuir este inquietante fenómeno a la brutalización de la vida social y a la adicción a los teléfonos inteligentes y las redes sociales. Desde septiembre, las escuelas portuguesas han estado imponiendo restricciones al uso de teléfonos por parte de los estudiantes. La práctica, cada vez más común, de que los hijos adultos vivan en casa de sus padres también ha alimentado el conflicto.
LISBOA, PORTUGAL.
MARTES 21 DE OCTUBRE DE 2025.
RMF24.

