La Unión Europea incita a los niños a perder su identidad, al no admitir su realidad biológica

ACN

Una encuesta que ha sido publicada por la Unión Europea en su sitio oficial, invita a los menores a elegir su género e indicar si pertenecen a la comunidad LGBTIQ

Tras la retórica de la escucha y la inclusión, Europa está sumiendo a los niños en la confusión y marginando a la familia natural.

El problema no es meramente técnico, sino antropológico. ¿Podemos educar negando la realidad del hombre y la mujer, y la verdad inscrita en el cuerpo y el alma?

El cuestionario, titulado «Encuesta para Niños sobre Género e Identidad LGBT», se lanzó el 27 de noviembre de 2025 en la plataforma oficial dedicada a la participación infantil. Está dirigido a menores de 8 a 17 años y está previsto que permaneciera abierto hasta el 8 de diciembre.

  • Las preguntas piden al niño que especifique si se identifica como niño o niña, si prefiere no decirlo o si se define de forma diferente.
  • El formulario también le pide que declare su pertenencia al grupo LGBTIQ.
  • Este tipo de redacción no es inocua. Introduce a los niños pequeños la idea de que la identidad es una construcción personal, separada del cuerpo y modificable a voluntad.
  • Esta herramienta no es neutral.
  • No se le pide al niño que analice geografía o historia, sino que decida qué es. No aporta claridad, sugiere.
  • La mera introducción de nuevas categorías basta para sembrar la duda. Se invita al niño a reflexionar sobre una cuestión que no había considerado.
  • Un hecho biológico se transforma en una decisión personal.

Este enfoque
contradice la función educativa
de los padres
y la base natural
de la identidad humana.

La educación
debe afirmar al niño
en su identidad,
y no animarlo a «reinventarse»,
a pesar de su propio cuerpo.
La Iglesia Católica
siempre ha defendido
una antropología realista.

El hombre y la mujer
no son creaciones arbitrarias.
Son queridos,
creados
y portadores
de significado.

La diferencia sexual
es un activo,
no una limitación.
Hace posibles:
* las relaciones,
* la aceptación de los demás
* y la transmisión de la vida.

La dignidad humana se basa en una simple verdad. El cuerpo no es un error. Expresa el alma. El cristianismo no reduce la humanidad a la biología, pero tampoco desprecia el cuerpo que nos ha sido dado. La libertad no es la capacidad de reinventarse, sino la capacidad de abrazar y realizar la verdad de nuestro ser. Esta encuesta se publica justo cuando a las asociaciones familiares que abogan por el matrimonio igualitario se les niega el acceso a la financiación europea. Esta paradoja arroja luz sobre el clima general. La familia ya no se considera una unidad fundamental que debe apoyarse, sino una estructura que debe relativizarse. Sin embargo, la familia sigue siendo el lugar principal de educación y libertad. Transmite valores, una historia compartida y una identidad. Ofrece a los niños lo que más necesitan: un padre, una madre y estabilidad emocional. Debilitarla en nombre de la ideología debilita a toda la sociedad.

La lógica de la encuesta es clara:
* La naturaleza
es reemplazada por la voluntad.
* La realidad se relativiza.
* La identidad se vuelve subjetiva.
* El niño se convierte
en un sujeto vulnerable
a todas las influencias externas.

El niño queda atrapado
en la idea
de que «debe elegirse» a sí mismo,
sin tener nunca la certeza de acertar.

Esto no es liberación.
Es confinamiento.
Quienes no saben quiénes son,
buscan constantemente
maestros que los guíen.
Se vuelven dependientes.
La promesa de autonomía conduce a la confusión.

La encuesta de la Unión Europea no se limita a recopilar las opiniones de los niños:

  • Los invita a dudar de sí mismos. Los coloca en un laberinto donde la verdad se difumina.
  • Una sociedad que impone esta duda a sus miembros más jóvenes no prepara para el futuro. Crea incertidumbre.
  • Según la antropología cristiana, la humanidad es una unidad de cuerpo y alma, creada hombre o mujer, llamada a la relación, al amor y a la familia.

La libertad no consiste
en negar quiénes somos,
sino en aceptarlo
con gratitud,
y vivirlo con dignidad.

Las ideologías modernas
prometen plenitud individual,
pero a menudo conducen
a la soledad y la angustia.

No protegemos a los niños difuminando los límites. Los protegemos diciendo la verdad.

El cuerpo tiene significado.

La familia es una bendición.

La diferencia sexual no es un problema,
sino un regalo.

Reiterar estas verdades obvias no es un paso atrás. Es defender la humanidad y la realidad contra la ilusión de libertad, que en última instancia no sería más que una nueva prisión.

Por PHILIPPE MARIE.

SÁBADO 6 DE DICIEMBRE DE 2025.

TCH.

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