En una entrevista perioidística, concedida a IlGiornale, el cardenal Gerhard Müller e hio las siguientes declaraciones:
– Todos nos alegramos de que el Papa León iniciara su pontificado con Cristo.
– Las cuestiones sociales y políticas forman parte de la misión de la Iglesia, pero su objetivo primordial es predicar el Evangelio de la salvación y la vida eterna.
– El Papa no está aislado como un autócrata, sino que cuenta con un colegio cardenalicio que es su senado.
– El Papa no se presenta según las reglas de una estrella de Hollywood, sino como un buen pastor.
– En la Iglesia hay diferentes ritos, incluido el latino, que es el más extendido.
– Los padres del Concilio sólo querían cambiar un poco el rito para facilitar la «participación activa» de los fieles.
– Hay algunos que tienen reservas sobre el Novus Ordo y se quedaron con el rito latino tal como era hasta 1962. Algunos [¿quiénes?] de estos llamados tradicionalistas dicen que sólo esta forma es válida. Nosotros [¿quiénes?] no podemos aceptar esto.
– Debemos encontrar una solución, que distinga entre la sustancia de los sacramentos y los ritos parcialmente cambiantes.
– La cuestión no puede resolverse con autoritarismo. Es necesaria la mediación: ambas partes deben acercarse un poco la una a la otra.
«Todos, todos, todos» debe significar conversión
– El Año Santo y la Puerta Santa no pueden explotarse para una ideología homosexual.
– La Iglesia acepta a todas las personas y sus problemas, pero Dios creó al hombre y a la mujer, y sólo esta unión en el matrimonio es la forma correcta de vivir la relación conyugal.
– Muchos quieren entender el «todos, todos, todos» de Francisco como la aceptación de un estilo de vida que va en contra del modo de vida cristiano.
– Los primeros cristianos exigían a los gladiadores, que mataban durante el deporte, que cambiaran de vida antes del bautismo. Y así es para muchas otras categorías de personas…
El aborto y la pena de muerte no son moralmente equivalentes
– El aborto significa matar a un inocente y es un crimen brutal. No puede situarse al mismo nivel que la pena de muerte para un criminal que ha matado a otras personas.
– Entre las enseñanzas de la Iglesia se aceptaba, dentro de ciertos límites y en casos extremos, que las autoridades civiles pudieran aplicar la pena de muerte.
– Los Estados tienen todo el derecho a regular la inmigración ilegal y a proteger a su propia población, quizá de los delincuentes que llegan de otros países.
CIUDAD DEL VATICANO.
IL GIORNALE.

