El ser humano es más auténtico mientras mayor sea su madurez, su sanidad mental y emocional. Una persona enferma emocionalmente no enriquece su ser, por el contrario, lo empobrece, lo hace uniforme en la medida en que lo priva de su propia autonomía.
La personalidad es una combinación de rasgos que definen el comportamiento de una persona a través de formas específicas de ser y de reaccionar, que otorgan una singularidad al individuo. Cuando se refiere a los rasgos de la personalidad de las personas, es pertinente enfocarse en las características observables de los individuos; es decir, en sus emociones, en su conducta, los patrones de sus pensamientos que permiten conocer el comportamiento individual y colectivo.
Conocer las diferentes personalidades ayuda a explicar, a predecir la conducta y el desempeño en el trabajo de los demás. Por ejemplo, si una persona es tímida, es posible que se mantenga silenciosa al conocer a otros. Un líder consciente de esto puede crear espacios seguros para que esa persona se exprese.
La personalidad tiene bases genéticas, pero también la determinan factores ambientales. Los genes de cada persona se heredan e influyen en la personalidad; sin embargo, también influyen la familia, los patrones de crianza, los amigos, la escuela y el trabajo.
Las cualidades y atributos de la personalidad del líder, se centran en la habilidad de una persona para ocupar una posición de autoridad en una organización. Acción que puede ser atribuida a los rasgos de personalidad, a su visión personal, a la forma de ser y de actuar. La confianza en sí mismo es fundamental.
A continuación, te menciono algunas cualidades y atributos que debe poseer un buen líder:
1.- Contagia a los demás de su energía y vitalidad.
2.- Dinamiza lo que hace.
3.- Es auténtico. Busca dentro de sí las herramientas cognitivas y emocionales.
4.- Destaca sus habilidades y capacidades personales.
5.- Adapta sus acciones a las situaciones que se presentan.
6.- Es creativo: no repite modelos sin sentido.
7.- Crea ambientes propicios para la toma de decisiones.
Es importante analizar y reflexionar estos atributos para llevarlos a la acción.
La visión de un líder se convierte en misión cuando decide emprender el camino que ha visualizado, confiando en sus capacidades y en su voz interior, siendo congruente con ella. Tiene la fortaleza necesaria para enfrentar las adversidades, dando a los demás y recibiendo de ellos; siendo responsable y comprometido con el logro de metas.
Un líder inspira la fuerza y la energía necesarias para conseguirlo.
“El hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos»(Marcos 10,45)

